El estallido de la guerra hizo que el mercado vea mas probable un contexto con inflación global al alza, disparando las tasas de interés de los bonos del tesoro de EEUU. Esto tiene un impacto en la renta fija local.
Con tasas al alza, los analistas buscan oportunidades entre ONs y soberanos.
Volatilidad y tasas al alza
Los bonos soberanos siguen operando a la baja a causa de la guerra y los temores de un mundo con mayor inflación tras el rally del petróleo.
Los bonos a nivel global están ahora operando con tasas de interés más altas debido a que los rendimientos de los bonos del tesoro de EEUU se dispararon, especulando con una Reserva Federal más contractiva en su política monetaria y como respuesta a expectativas de inflación al alza.
En este contexto, los Globales pasaron a rendir nuevamente dos dígitos.
Sin embargo, en el mercado de bonos corporativos, el impacto fue menor ya que las ONs siguen rindiendo en niveles de 6% en el tramo corto y de 7,5% a 8% en el tramo largo.

La curva corporativa local mostró una dinámica disociada del shock externo.
Los spreads de las ONs se mantuvieron estables, e incluso comprimieron, durante el episodio de risk off, lo que refleja que los fundamentos de las empresas locales no acompañaron el deterioro regional.
A la hora de seleccionar las distintas curvas para posicionarse en bonos en dólares, los analistas resaltan que favorecen títulos de las grandes compañías argentinas.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, sigue favoreciendo deuda corporativa en detrimento que los bonos soberanos.
“La corrección reciente del EMBI no alcanza para cambiar nuestra preferencia por ONs sobre Soberanos en el tramo largo. El EMBI Argentina subió desde 480 bps hasta los 590 bps actuales, es decir, un rebote de 110 bps. Sin embargo, ese movimiento fue consistente con el resto de los comparables high yield, impulsado por el contexto de risk off global, consecuencia del conflicto con Irán y tensiones en el mercado de private credit en EE.UU., y no refleja un deterioro idiosincrático de Argentina”, explicó.
Por su parte, los analistas de Delphos Investments coincidieron en que siguen inclinándose por deuda corporativa.
“No creemos que diferencial de rendimientos entre ONs largas (~7,5%) y Globales largos (~9,5%) justifique rotar hacia soberanos”, indicaron.
En ese sentido, agregaron que, dentro de la curva corporativa, el tramo corto, con duration inferior a 2 años y vencimientos previos a las próximas elecciones, cotiza alineada con los comparables regionales, ofreciendo poco valor relativo.
El tramo largo, en cambio, opera con una prima que excede lo que justifican los fundamentos crediticios, incorporando riesgo político implícito.
“En un escenario donde ese riesgo se comprima, con el CEMBI convergiendo hacia sus mínimos históricos, los corporativos largos capturarían compresión de spread con menor exposición a la volatilidad de flujos globales que hoy penaliza a los soberanos”, afirmaron desde Delphos Investments.

Julio Calcganino, head de research de TSA Bursátil, explicó que la compresión reciente del riesgo país y el hecho de que los soberanos vuelvan a rendir en torno al +9,5% refleja más un reacomodamiento de variables globales y factores técnicos que un deterioro de los fundamentos locales, que en líneas generales siguen siendo favorables.
“Cuando se comparan las curvas argentinas con otros créditos de similar calificación (CCC+), todavía aparece cierto margen de compresión, especialmente en el tramo largo. Sin embargo, ese upside hoy está mucho más condicionado a catalizadores políticos locales, en particular, la consolidación del rumbo económico hacia 2027, y a un cambio en la base inversora, por lo que el recorrido no luce tan lineal como en la primera etapa del rally”, dijo Calcganino.
Bonos con menor volatilidad
El beneficio que tienen los corporativos es que son menos volátiles que la deuda soberana, por lo que tiende a ser un instrumento más apto para los inversores conservadores.
En medio de la volatilidad de la guerra, los bonos corporativos no tuveron grandes movimientos.
Por su parte, cuando se analiza la dinámica de los bonos durante la guerra comercial em 2025 y las elecciones legislativas el año pasado, la renta fija corporativa tuvo un mayor movimiento aunque significativamente menor que la deuda soberana.
Por esta razón, los analistas remarcan que uno de los atractivos más importantes de las Ons es su menor volatilidad respecto de otros instrumentos en moneda dura.

En cuanto a la conveniencia entre soberanos y corporativos, Calcganino explicó que los primero sofrecen un mayor rendimiento pero con una volatilidad asociada a factores macro y políticos, mientras que los corporativos, aun rindiendo menos, muestran balances más sólidos, mejor historial de pago y mayor resiliencia en episodios de stress.
“Para perfiles conservadores siguen siendo una alternativa más defensiva, mientras que los soberanos quedan más ligados a estrategias de mayor apetito por riesgo”, detalló Calcganino.
Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, remarcó que si bien el diferencial entre soberanos y corporativos se comprimió fuerte abre el debate sobre qué conviene, a estos niveles, Waiztel sigue prefiriendo las ONs largas por sobre los Globales y Bonares.
En cuanto a los nombres particulares, Waitzel puntualizó emisores de primera línea, nombres prácticamente “AAA” dentro del universo argentino.
“Nos gustan nombres como YPF, Pampa, IRSA o Pan American Energy, que ofrecen rendimientos atractivos en torno al 7% de TIR con un perfil de riesgo más defensivo”, afirmó.

Buscando una compresión de spreads
Si bien los bonos corporativos tienden a tener menor volatilidad, ante un contexto en el que la renta fija soberana vuelve a comprimir sus spreads y reaccionar al alza, el potencial alcista en estos debería ser mayor respecto de las obligaciones negociables.
Por esta razón, la renta fija soberana podría ser un buen destino para aquellos inversores que se muestran mas optimistas con los bonos locales y con la posibilidad de que el riesgo país regrese a niveles de mínimos de la actual gestión, cercanos a 500 puntos.
Jonathan Spitz, Head Sales Trader en Balanz, explicó que la conveniencia de bonos corporativos o soberanos dependerá de la visión del inversor.
“Si se espera que el recorte continúe, dentro de los soberanos, los largos (como el GD41) darían mucho mayor beneficio que los cortos (como el GD30). Las ONs de primera calidad largas se ubican entre ambos, pero más cerca del GD41 porque a mayor plazo, más sensible es el precio ante variaciones en los rendimientos”, sostuvo Spitz.
Una de las variables clave para que los bonos en dólares puedan retomar su tendencia alcista se basa en las compras de divisas por parte del BCRA, el cual alcanzó las 54 jornadas seguidas de compras de dólares.

Los analistas de Research Mariva mantienen su visión optimista sobre la deuda local justamente basándose en el proceso de compra de dólares por parte del BCRA.
“Mantenemos una sobreponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y el impulso político a favor de las reformas estructurales. En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales”, afirmaron.
En relación al potencial alcista, desde Research Mariva estimaron que, en un escenario de tres meses en el que la curva soberana se normaliza a una calificación crediticia B- con rendimientos cercanos al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 11%.
Dado el contexto de volatilidad Global, los analistas de IEB favorecen bonos en dólares más cortos.
“Mantenemos la posición en Bopreales 2028, privilegiando la serie B (rinde 8%), por su mayor liquidez relativa frente a la serie A. Tambien incorporamos el AO27, que ofrece cupones mensuales del 6% TNA, amortización bullet y una duration de 1,57. Esperamos que su liquidez continúe aumentando en las próximas semanas, dado que el instrumento será licitado quincenalmente por hasta u$s 250 millones , hasta alcanzar una emisión total de u$s 2000 millones”, detallaron.
Por su parte, los analistas de Cohen indicaron que si bien su visión sigue siendo constructiva sobre los bonos en dólares, advierten que es probable que la deuda en dólares comience una lateralización en el corto plazo hasta no tener novedades concretas en cuanto a una salida al mercado internacional de deuda para financiar los vencimientos de 2026.
Por ello, priorizan estrategias más conservadores.
“Dentro de la curva destacamos el nuevo Bonar 2027 (AO27), que paga cupón del 6% anual pagadero de forma mensual y actualmente rinde 5,77% TIR. Su estructura de pagos periódicos, junto con el vencimiento previo a la finalización del mandato de Milei, lo convierte en una opción atractiva para inversores con un perfil conservador”, dijeron.
















