En esta noticia
- El primer paso ya ocurrió: la mejora de la nota crediticia
- Segunda condición: seguir con la acumulación reservas
- Tercera condición: que la economía muestre una recuperación más amplia
- Cuarta condición: cerrar el financiamiento respaldado por organismos multilaterales
- Quinta condición: refinanciar los vencimientos de los repos del Banco Central
- Sexta condición: atravesar sin sobresaltos el pago de julio
- El verdadero objetivo detrás de la emisión
- La apuesta de Morgan Stanley
Mientras buena parte del mercado se pregunta cuándo volverá la Argentina a emitir deuda en dólares en los mercados internacionales luego de que dos de las “Big Three” ajustaran la nota al alza para la deuda local, en Morgan Stanley creen que la discusión ya no pasa por si el Gobierno puede hacerlo, sino por cuándo considera conveniente hacerlo.
Según un informe publicado por el banco de inversión estadounidense minutos después de que S&P subiera la nota a B-, el apetito de los inversores por una nueva emisión argentina es inusualmente elevado. De hecho, sostienen que existe una fuerte presión de Wall Street para que el país vuelva a financiarse cuanto antes.
Sin embargo, el equipo liderado por Simon Waever considera que el Gobierno de Javier Milei todavía tiene una hoja de ruta por completar antes de regresar al mercado internacional. Spoiler: “el banco tiene fecha”.
La conclusión de Morgan Stanley es que la administración libertaria quiere cumplir seis objetivos concretos antes de lanzar una colocación de deuda soberana en dólares.
Si esos hitos se completan durante los próximos meses, el banco cree que la Argentina podría emitir hacia septiembre de 2026 con tasas más bajas y condiciones significativamente mejores.
El primer paso ya ocurrió: la mejora de la nota crediticia
Para Morgan Stanley, el upgrade otorgado por S&P Global Ratings esta semana fue probablemente el avance más importante de todos. La calificadora elevó la nota soberana de Argentina desde CCC+ hasta B-, apenas un mes después de que Fitch realizara una mejora similar.
El cambio tiene una importancia que va mucho más allá de una letra. Numerosos fondos internacionales tienen prohibido invertir en deuda con calificaciones CCC. Al ingresar nuevamente en la categoría B, Argentina vuelve a ser elegible para una enorme masa de capital institucional que hasta ahora estaba excluida.
El banco recuerda que, históricamente, cuando un país recibe una segunda mejora que lo saca definitivamente de la categoría CCC, sus bonos suelen registrar un desempeño superior al promedio de la deuda emergente de alto rendimiento.
Por eso estima que la mejora podría generar una compresión adicional de spreads y una suba de entre 3% y 5% en los bonos argentinos.
Segunda condición: seguir con la acumulación reservas
El segundo requisito identificado por Morgan Stanley es la continuidad del proceso de acumulación de divisas.
La entidad destaca que el Banco Central ya incorporó más de u$s 10.000 millones brutos desde el inicio del programa de compras de dólares implementado este año. Además, señala que el Gobierno proyecta adquisiciones totales de entre u$s 17.000 millones y u$s 24.000 millones durante 2026.
Detrás de esa mejora aparecen dos factores centrales: una cosecha excepcional y el creciente superávit energético generado por Vaca Muerta.
La firma incluso proyecta exportaciones récord superiores a los u$s 100.000 millones para este año, un nivel nunca alcanzado por la Argentina.
Tercera condición: que la economía muestre una recuperación más amplia
Morgan Stanley reconoce que la actividad económica todavía depende en gran medida de sectores específicos como el agro, la minería y la energía.
Sin embargo, considera que el país se encuentra cerca de un punto de inflexión.
El banco espera que la recuperación comience a expandirse hacia otros sectores gracias al impacto de la cosecha, el avance de los proyectos aprobados bajo el RIGI, la recuperación del crédito y la mejora del poder adquisitivo derivada de la desaceleración inflacionaria.
En ese sentido, proyecta que la inflación mensual se estabilice en una zona cercana al 2% durante la segunda mitad del año.
Para Wall Street, una economía que crece con inflación descendente constituye una combinación fundamental para sostener la compresión del riesgo país.
Cuarta condición: cerrar el financiamiento respaldado por organismos multilaterales
Otro punto clave para Morgan Stanley es la consolidación de la estrategia financiera acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El informe recuerda que el programa oficial contempla aproximadamente u$s 4.000 millones de préstamos comerciales respaldados por garantías de organismos multilaterales.
En las próximas semanas el Banco Mundial y el BID deberán aprobar parte de esas garantías.
Si eso ocurre, la Argentina podría acceder a financiamiento externo con costos estimados entre 5,5% y 6,5%, niveles muy inferiores a los que enfrentaría actualmente una emisión soberana tradicional.
Para el banco, este financiamiento actuaría como una especie de puente antes del regreso definitivo a los mercados internacionales.
Quinta condición: refinanciar los vencimientos de los repos del Banco Central
Morgan Stanley también observa con atención los movimientos recientes vinculados a la deuda del Banco Central.
Actualmente existen aproximadamente u$s 6000 millones de repos con bancos internacionales que vencen durante 2027.
La entidad interpreta que las últimas medidas oficiales apuntan precisamente a extender esos vencimientos y reducir las necesidades financieras concentradas en el próximo año.
El objetivo sería despejar parte del calendario de pagos antes de volver a buscar financiamiento de largo plazo.
Sexta condición: atravesar sin sobresaltos el pago de julio
La última condición es probablemente la más inmediata.
El próximo 9 de julio la Argentina enfrenta vencimientos de deuda en moneda extranjera por aproximadamente u$s 4200 millones.
De ese total, cerca de u$s 2700 millones corresponden a amortizaciones de capital.
Morgan Stanley considera que el Gobierno preferiría superar exitosamente ese compromiso antes de salir a emitir nueva deuda.
La lógica es: llegar al mercado después de demostrar capacidad de pago fortalece la posición negociadora y mejora la percepción de riesgo entre los inversores.
El verdadero objetivo detrás de la emisión
Más allá de estas seis condiciones, Morgan Stanley cree que existe una razón estratégica mucho más importante para volver a los mercados.
Según sus cálculos, los vencimientos de deuda en moneda extranjera del Gobierno nacional saltarán desde u$s 19.900 millones en 2026 hasta u$s 23.400 millones en 2027.
A eso se suman más de u$s 11.000 millones de compromisos del Banco Central vinculados a repos y Bopreal.
Todo eso ocurrirá además en un año electoral.
Por ese motivo, el banco considera que la administración Milei tiene incentivos para construir un colchón financiero antes de que el calendario político vuelva a generar incertidumbre.
La apuesta de Morgan Stanley
Con este escenario, Morgan Stanley mantiene una visión alcista sobre la deuda argentina.
La entidad considera que si los seis hitos se cumplen durante los próximos meses, los bonos soberanos podrían seguir comprimiendo rendimientos hasta perforar la barrera del 9%.
Ese sería el punto que abriría la puerta a una nueva emisión internacional hacia septiembre.