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El dólar ha subido menos del 5% en lo que va del año y ello ha permitido que las inversiones en pesos muestren ganancias abultadas este año. Sin embargo, la rentabilidad en pesos se frenó en los últimos meses.
¿Qué factores importan a la hora de posicionarse en pesos y cuáles son las estrategias recomendadas por los analistas?
El carry perdió impulso
El carry trade acumula un retorno cercano al 100 % desde el inicio de la era Milei, aunque ha perdido impulso en los últimos meses.
Según el relevamiento de 1816, una estrategia de inversión sin duration, capitalizada a tasa variable y medida en dólares al contado con liquidación (CCL), prácticamente ha duplicado su valor desde el 7 de diciembre de 2023.
Durante 2025, la estrategia mantuvo un rendimiento elevado, aunque con importantes oscilaciones.
El salto más significativo se produjo entre fines de 2025 y comienzos de 2026, cuando el retorno acumulado se acercó al 100%.
Desde entonces, el desempeño entró en una etapa de mayor estabilidad y actualmente se detecta un periodo extenso de “empate” entre la tasa de interés y la evolución del CCL.
Es decir, en los últimos meses el rendimiento de las colocaciones en pesos logró compensar, en términos generales, la variación del tipo de cambio financiero.
Por eso, el carry dejó de mostrar la fuerte aceleración observada anteriormente y pasó a moverse en una franja cercana al 95-100% acumulado.
En este contexto, el carry trade fue una de las grandes fuentes de rendimiento en dólares durante la primera etapa de la gestión de Milei, pero su capacidad de seguir generando ganancias extraordinarias depende cada vez más de que las tasas en pesos continúen superando la velocidad de depreciación del CCL.
El dólar sube menos de 5% en el año y con los bonos a tasa fija rindiendo por encima del 20% TNA (Tasa Nominal Anual), las ganancias en carry han sido favorables en el acumulado del año.
Sin embargo, el escenario de mejora experimentó una pausa en los últimos meses.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, considera que las estrategias de carry trade a lo largo del año vienen dando muy buenos resultados.
“El tipo de cambio apenas subió 5% acumulado en el año y los rendimientos en pesos vienen en algunos casos bien por arriba del 20%. Eso dejó ganancias en dólares significativas”, detalló.
Sin embargo, agrega que con una mirada por tramos, el segmento de mayo a junio fue el más complejo, porque en ese momento se aceleró el movimiento del tipo de cambio y recuperó todo lo que había perdido en la primera parte del año.
“Para el que ingresó justo en ese momento, el retorno se vio afectado En este momento, el ritmo de depreciación viene por debajo de la tasa de interés, siempre con una mirada de un plazo mayor, ya sea de al menos 30 o 60 días. Con esa mirada, los retornos en dólares e inclusive reales (por sobre la inflación) vienen dando positivos.” comentó.
La evolución del carry no solo depende de que el dólar no suba, sino que también es clave la dinámica de las tasas en pesos.
Los bonos a tasa fija evidenciaron una importante compresión en los primeros meses del año; es decir, subieron de precio.
Sin embargo, desde marzo, dicho proceso de mejora se estancó y las ganancias en carry también sufrieron.
Los analistas de Cohen explicaron que la curva de Lecap se venía comprimiendo desde diciembre, cuando operaba entre 29% y 33%.
Sin embargo, advierten que esa baja se detuvo en julio y desde entonces las tasas volvieron a subir, lo cual afectó al carry.
“La secuencia no es casual. El Banco Central dejó de comprar dólares al ritmo previo y la tasa en pesos subió para sostener el atractivo relativo de permanecer en moneda local frente a la alternativa de comprar divisa. La tasa es la tercera herramienta de la estabilidad cambiaria y tiene un costo, que paga el Tesoro cuando amortiza. Es un costo afrontable precisamente por el superávit fiscal, algo poco habitual en la historia argentina reciente”, detallaron desde Cohen.
Moderando las presiones cambiarias
El BCRA ha dejado de comprar al ritmo que se veía en el primer semestre del año, buscando reducir la volatilidad y la presión alcista sobre el dólar.
A partir del martes de la semana pasada, el Central puso el pie en el acelerador.
Compró u$s 358 millones en los últimos cuatro días de la semana, lo que equivale a comprar un promedio de u$s 90 millones por día.
Sin embargo, dicha velocidad de compra era algo que no se veía desde hace dos meses, cuando en julio terminó con compras excepcionales que superaron los u$s 100 millones por rueda en un promedio de cuatro días.
Así, lo que haga el BCRA con las compras de dólares influye en el tipo de cambio y, por lo tanto, también en el futuro del carry.
Sobre esta dinámica, y con la intención de que no se den mayores presiones cambiarias, Benítez indicó que el BCRA busca suavizar la dinámica cambiaria y lo hace bajando sus compras cuando ve presión alcista, ofreciendo coberturas dólar linked en sintonía con el Tesoro y, sobre todo, aumentando el ritmo de compras cuando la presión es bajista.
“El BCRA busca achicar la brecha entre el valor actual y la expectativa que el mercado pueda estar usando como referencia hacia adelante”, afirmó.
Por lo tanto, y con estas premisas, Benítez entiende que a corto plazo seguimos viendo la tasa ganadora por sobre el tipo de cambio.
Aunque también alerta de que la incertidumbre puede aparecer más adelante, cuando el proceso electoral entre de lleno en el horizonte de inversión a corto y mediano plazo.
“En nuestras estrategias de inversión tenemos muy en cuenta esos procesos. Por eso, entendiendo que las tasas pueden sufrir presiones alcistas durante el año próximo, estamos operando con estrategias de duration muy cortas. Al tener activos que vencen en poco tiempo, el impacto en el precio de la suba de la tasa de interés es mucho menor, por eso decimos que poco a poco hemos ido priorizando estrategias más conservadoras”, afirmó.
El futuro del dólar e inversiones en pesos
Una variable clave que afectará a la dinámica del tipo de cambio, así como el éxito del carry, es lo que pueda ocurrir con los flujos de divisas en los próximos meses.
En ese sentido, las expectativas son positivas ya que para la campaña agrícola 2026/27 se proyecta que las exportaciones de granos, aceites y subproductos generen alrededor de US$42.200 millones, según la Bolsa de Comercio de Rosario.
Sería el máximo histórico, por encima de los US$41.800 millones estimados para la campaña anterior y del récord de 2021/22.
En términos de dólares efectivamente liquidados en el mercado de cambios en 2027, la estimación del BCR es de unos US$40.000 millones, lo que representaría el segundo mayor registro histórico, solo por detrás de 2022.
Del mismo modo, energía y minería también harían su aporte.
Energía y minería aportarían u$s 24.000 millones a la balanza comercial en 2027, según las proyecciones oficiales.
El mayor aporte provendría del sector energético, con un superávit estimado en u$s 16.000 millones, mientras que la minería sumaría otros u$s 8000 millones. El salto estaría impulsado principalmente por la expansión de las exportaciones de petróleo y gas de Vaca Muerta, junto con el crecimiento de la actividad minera.
Por lo tanto, ante un escenario de flujos de dólares elevados, esto podría hacer que el tipo de cambio se mantenga estable hacia adelante.
Este panorama mantiene optimista al mercado y le da cierta seguridad a las estrategias en moneda local.
Los analistas de Max Capital consideran que, mientras continúe el flujo de oferta de dólares en el MULC, las estrategias en pesos mantienen argumentos para ofrecer un buen rendimiento.
“El escenario se ve respaldado por liquidaciones de CIARA que continúan firmes para esta época del año, mientras que los precios del petróleo y del resto de los commodities también acompañan”, explicaron.
En ese sentido, dentro del universo de pesos, desde Max Capital ven mayor atractivo en los tramos cortos y medios de la curva CER.
“La curva CER del tramo corto y medio ofrecen rendimientos de entre 3 y 6 puntos porcentuales por encima de la inflación, con una exposición acotada al riesgo de duration”, dijeron.
Hacia adelante y a corto plazo, Joaquin Álvarez, CEO de Fincoach, indicó que no espera inestabilidad cambiaria.
Entre los argumentos para esperar cierta calma cambiaria, Álvarez indicó que se esperan flujos por la liquidación de deudas corporativas tomadas en el exterior, la liquidación del agro y la entrada proyectada de dólares del sector energético.
Por este motivo, desde Fincoach remarcan que, para perfiles conservadores, recomiendan diversificar la cartera e ir aumentando paulatinamente la cobertura en dólares a medida que nos acerquemos a los comicios de 2027.
Tasas en pesos y Break even dolar
La curva de tasa fija en pesos muestra un marcado empinamiento a medida que se extienden los vencimientos.
Los instrumentos de corto plazo ofrecen rendimientos entre el 25% y el 27% nominal anual, mientras que las tasas trepan hacia valores entre el 28% y el 30% en la zona intermedia de la curva.
La configuración de la curva refleja que los inversores demandan una mayor compensación para mantener posiciones en pesos durante períodos más extensos.
La pendiente positiva también incorpora las expectativas sobre tipo de cambio, ya que ya que cuanto mayor es el plazo, mayor es la incertidumbre que enfrenta el inversor y, por lo tanto, mayor es el rendimiento requerido para mantener la deuda a tasa fija.
En cuanto al posicionamiento, los analistas de Criteria favorecen el tramo corto de la curva a tasa fija, con vencimientos entre octubre y enero de 2027.
En particular, nos gusta la Lecap a octubre (S30O6), noviembre (S30N6) o enero (S29E7), que permiten reducir la exposición a eventuales episodios de volatilidad y preservar capacidad de reinversión”, indicaron.
A su vez, para perfiles menos adversos al riesgo, desde Criteria favorecen instrumentos que permitan capturar una eventual mejora del escenario político y macroeconómico sin resignar protección frente a un escenario de tasas o tipo de cambio más elevados.
“En este grupo, vemos valor en el dual dólar linked -TAMAR enero 2028 (TMVE8) a pesar del costo implícito de la opcionalidad que da cobertura mientras que, con una mirada más orientada al preámbulo electoral de octubre de 2027, mantenemos al bono ajustado por CER a septiembre 2027 (TZXS7)” sostuvieron.
Mirando los break even
Con el dólar MEP en $1539, la curva de break-even muestra que el margen del carry trade en pesos depende fuertemente del plazo.
En los instrumentos más cortos, el colchón cambiario es reducido, mientras que se amplía considerablemente en los vencimientos de 2027.
Para fines de 2026, los break-evens se ubican en torno a $1550-$1600, lo que implica que el dólar podría subir aproximadamente entre 1% y 4% antes de neutralizar el rendimiento de la tasa fija.
En cambio, para los instrumentos con vencimiento en 2027, el margen es mucho mayor, ya que los puntos de equilibrio se ubican entre $1640 y $1850.
En los títulos más largos, como el T30A7 y el T31Y7, el dólar podría subir aproximadamente entre 15% y 20% desde los $1539 actuales, antes de que el carry quede neutralizado.
En síntesis, la curva muestra que el carry ofrece actualmente un mayor colchón frente a una depreciación del peso cuanto más largo sea el vencimiento. Los títulos cortos son mucho más sensibles a una suba del dólar, mientras que los bonos largos cuentan con un margen cambiario considerablemente mayor.
Desde el lado de las inversiones, Federico Filippini, economista jefe de Adcap Grupo Financiero, consideró que la pendiente de la curva a tasa fija invitaba a alargar la duración , aunque de forma selectiva.
“El punto importante es que alargar duration no necesariamente significa ir al bono más largo. Hoy parece más atractivo pasar del tramo largo al medio de la curva, donde se captura una parte importante de la pendiente sin asumir todo el riesgo de 2027 y 2028”, indicó.
En esa línea, detalló que el tramo alrededor de mayo de 2027 en la curva a tasa fija empieza a resultar más interesante.
“Ofrece un rendimiento significativamente superior al frente corto, pero todavía tiene una exposición electoral relativamente limitada. En cambio, BONTE 2030 obliga a atravesar todo el ciclo electoral y queda mucho más expuesto a una eventual”, dijo Filippini.
Por su parte, Matías Ballestrín, jefe de inversiones de Banco Piano, remarca que el desplazamiento de la curva a tasa fija responde a una normalización del mercado de deuda a tasa fija.
“La curva pesos se está normalizando en torno a 20% (TNA) a un día y las tasas un poco más largas en torno al 23% para fines de este año y 25% para el primer trimestre del 27. Si la inflación continúa a estos niveles y no se mete ruido electoral de forma anticipada seguramente la curva algo debería ajustar, pero siempre pagando premio sobre la inflación. La estrategia en pesos es ir corto y quien quiera alargar ir a CER”, indicó el jefe de inversiones de Banco Piano.