Con las grandes tecnológicas retrocediendo más del 20% desde sus máximos, Wall Street opera a la baja y cae más del 7% desde los picos. Las valuaciones regresan a los promedios de mediano plazo, aunque todavía permanecen lejos de los promedios de valuación de largo plazo.
En medio de la volatilidad de la guerra, los analistas buscan oportunidades en las acciones.
En modo correctivo
Las acciones en Wall Street respiraron los primeros dias de la semana gracias a especulaciones sobre la proximidad del fin del conflicto bélico en Medio Oriente entre EEUU e Irán.
Sin embargo, los comentarios de Trump sobre la guerra, señalando que aun quedan semanas de conflicto y que llevará a Irán a la edad de piedra, vuelve a tornar negativos a los inversores.
De esta manera, las acciones vuelven a caer y el petróleo vuelve a subir. Los índices Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq operaban caon caídas de hasta 1,5 por ciento. Y el petróleo sube más del 8%.

El Dow Jones acumula una baja del 8,6% desde sus máximos, mientras que el S&P500 retrocede 7,5%.
Por su parte, el índice Nasdaq muestra una merma de 11,2% desde sus picos previos.
Las acciones han operado a la baja en medio del estallido de la guerra y el rally del precio del petróleo, el cual provocó una expectativa de mayor inflación a nivel global.

En base a tal cambio de expectativas, ahora el mercado espera que la Fed no baje la tasa de interés sino hasta fin de 2027, por lo que el ciclo de tasas altas por más tiempo vuelve a instalarse entre los inversores, deteriorando las perspectivas macroeconómicas a mediano plazo.
Los analistas de Delphos Investments agregaron que el panorama internacional está revuelto por la guerra entre EEUU e Israel contra Irán.
“Los inversores hacen caso omiso de las comunicaciones positivas del gobierno estadounidense y se concentran en las noticias más concretas del frente, que tienden a ser más negativas que positivas. El gobierno estadounidense envía tropas, pero los inversores quieren a los funcionarios públicos llegando a un acuerdo”, explicaron.
Además, agregaron que no parece probable que la próxima noticia sea la del fin de la guerra, aunque sí creemos que se está buscando.
“Vemos señales de “sobre-venta”, que habilitarían un rebote de los mercados bursátiles y una caída del petróleo (y de las tasas). En el mediano plazo importarán también las características del eventual acuerdo”, dijeron.
La duración del conflicto
El mercado percibe que cuanto más dure el conflicto bélico en Medio Oriente, el deterioro en las condiciones financieras globales podría acelerarse.
Esto significa que mientras el conflicto perdure, el precio del petróleo probablemente se mantenga en niveles elevados.
Con esto, la probabilidad de ver más inflación se va a acrecentar y por lo tanto, los bancos centrales a nivel global, y en especial la Fed, deberán aplicar política monetaria restrictiva para paliar tal suba de precios.
Una suba en las tasas de interés significa un contexto negativo a mediano plazo, aumentando los riesgos recesivos.
Por lo tanto, la duración del conflicto se mantiene hoy como una de las variables más importantes a seguir a la hora de determinar el futuro de las acciones en Wall Street.
Desde el inicio de la guerra, las probabilidades de recesión asignadas por los mercados de apuestas saltaron entre 10 a 15 puntos porcentuales, en niveles de 35%.

Los analistas de Balanz entienden que la experiencia con los shocks petroleros del pasado sugiere que lo relevante para la renta variable no es sólo la magnitud, sino la velocidad del mismo.
“No todas las subas del petróleo en contextos de shocks de oferta fueron necesariamente negativas para el S&P 500. Lo que sí sugiere el análisis de la experiencia histórica es que la magnitud, y principalmente la velocidad, de la suba en el precio del crudo fueron factores relevantes para las acciones en EE.UU”, comentaron.
Según recortaron desde Balanz, en 1973, el shock petrolero produjo una caída cercana a 14% en el lapso de un año, aunque si miramos la ventana completa del drawdown del S&P 500 en ese momento llegó a superar el 45% producto de la recesión en EE.UU.
En la guerra del Golfo en 1990, el S&P 500 llegó a caer 15%, aunque previo al conflicto la economía americana ya estaba en camino a una recesión.
“Lo que sí nos parece claro es que el mercado accionario todavía tiene amplio espacio para ver caídas en el corto plazo si el conflicto se sigue extendiendo, si bien el caso más negativo de recesión global creemos que tiene bajas probabilidades por ahora”, dijeron desde Balanz.
Por lo tanto, y mirando hacia adelante, los analistas de Balanz entienden que hasta que no se aclare el panorama en Medio Oriente, es difícil ver una estabilización en la renta variable.
“Creemos que los mercados de tasas tienen incorporado un escenario más negativo y que las acciones no lo tienen. De corto plazo vemos que los riesgos están inclinados hacia presión adicional en la renta variable global. La apreciación del dólar desde el conflicto está siendo un viento en contra adicional para las acciones de mercados desarrollados y emergentes, pero esperamos que esa tendencia se revierta una vez que el conflicto se atenúe”, alertaron.

Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, indicó que marzo fue un mes negativo para todos los sectores del S&P 500 (a excepción de energía), en particular las tecnológicas, que profundizaron sus caídas y se encuentran entre las acciones más castigadas en lo que va del año.
“Con expectativas de ganancias corporativas que continúan incrementándose, las recientes correcciones en cotizaciones han logrado descomprimir las valuaciones, lo que puede ser positivo en caso de un escenario de soft landing. Y esta es la clave para el posicionamiento, es decir, un conflicto que no se extienda mucho tiempo más, sin grandes disrupciones para la economía global, de forma tal de pensar en un sendero de tasas a la baja nuevamente”, comentó.
En ese sentido, Meroi resalta que el mercado seguirá muy atento a la marcha del conflicto bélico y su posterior impacto en las acciones.
“Hoy por hoy la incertidumbre y los idas y vueltas no permiten trabajar con escenarios concretos, generando volatilidad en los mercados. En estos niveles, cualquier novedad duradera respecto a una desescalada en el conflicto debería ser bien recibida por los activos de riesgo, sobre todo en sectores como tecnología, telecomunicaciones o consumo discrecional, que poseen mayor potencial de revalorización de acuerdo a la media de analistas”, detalló.
¿Rotación de sectores?
Tomando la tendencia en las acciones en lo que va del año el Dow Jones cae 3,6%, el S&P500 pierde 4,6% y el Nasdaq retrocede 6% en 2026.
En ese contexto, el índice S&P500 equal Weight, es decir, que pondera de manera equitativa a las 500 compañías en el S&P500 muestra una leve suba de 0,2% este año.
Una de las variables clave que afecta a esta dinámica es que el sector tecnológico muestra un deterioro particular por encima de los demás sectores.
En especial, las grandes acciones tecnológicas que supieron empujar al alza al mercado durante los últimos años, ahora son los papeles que más sufren en Wall Street.
Mientras que el S&P500 baja 7%, las grandes tecnológica sufren más como el caso de Microsoft, que retrocede 33%, junto con Meta y Netflix que pierden 28% cada una y Tesla que baja 26%.
Otros papeles como Amazon, Nvidia y Google caen entre 18% y 20%, mientras que Apple se muestra más firme, con una merma del 12% desde sus máximos previos.
Analizándolo a nivel sectorial, el índice de salud baja 8,7% desde sus maixmos, mientras que el industrial retrocede 9,8%.
Las acciones del sector de materiales bajan 7,7% desde sus máximos mientras que el financiero pierde 12%.
En el caso del índice de consumo, la merma desde los maixmos es del 9%, mientras que en servicios es del 4%.
Por su parte, las acciones tecnológicas bajan 13% en promedio desde sus máximos y el de semiconductores retrocede 11%.
Es decir, las tecnológicas son las que peor performance están teniendo este año y las que más se alejan de sus picos previos.
Como contraposición, son justamente estas compañías las que más habían subido en los años previos.

Maximiliano Tessio, analista financiero, consideró que la corrección que estamos viendo en Wall Street responde más a un cambio de liderazgo que a un deterioro general del mercado.
“En los últimos años, gran parte del rendimiento del S&P 500 estuvo muy concentrado en un grupo reducido de compañías tecnológicas, y hoy ese posicionamiento empieza a desarmarse. Por eso, los índices ponderados por capitalización muestran caídas más marcadas, mientras que el Equal Weight refleja un comportamiento más defensivo, lo que sugiere que no estamos frente a una liquidación generalizada sino a una rotación”, comentó.
En cuanto a las inversiones, Tessio entiende que, en este contexto, empiezan a aparecer oportunidades.
“La volatilidad y los cambios rápidos en la narrativa del mercado generan dislocaciones de valuación en compañías de calidad que habían quedado exigidas. A la vez, el hecho de que el Equal Weight caiga menos es una señal de que el mercado comienza a ampliar el liderazgo, lo que favorece a otros segmentos que venían rezagados”

Según indicaron desde la consultora internacional FactSet, los analistas del mercado predicen que el sector de Tecnologías de la Información experimentará el mayor aumento de precios de los 11 sectores durante los próximos 12 meses
Mirando a los próximos 12 meses, el sector tecnológico podría subir 41%, seguido por servicios de comunicación y consumo discrecional, con ganancias de 36% y 29%.
Por su parte, el S&P500 podría ganar 29% en los próximos 12 meses, seguido del sector financiero, del de salud, el industrial, materiales y real estate, con subas de entre 24% y 17% en el próximo año.
De cualquier manera, los analistas muestran cierta cautela a la hora de posicionarse mas agresivamente en los papeles tecnológicos.
Los analistas de Sailing Inversiones indicaron que hoy ven potencial en el sector petrolero, agro y alimentos y metales.
“El petróleo superó los 100 dólares y analistas advierten que podría llegar a 140-200 si el conflicto en Medio Oriente se profundiza. Las empresas productoras de petróleo y gas están generando caja récord. Además, el sector de agro y alimentos tiene potencial en un mundo donde las cadenas de suministro se fragmentan y los países priorizan la autosuficiencia alimentaria, los productores agrícolas ganan poder de negociación”, comentaron.
Finalmente, agregaron que también hay valor en los metales estratégicos.
“El uranio (esencial para la generación de energía nuclear, que muchos países están expandiendo como alternativa al gas), el cobre (indispensable para la electrificación) y el helio (cuyo suministro global ya está en crisis por el cierre de Ormuz, según reportó el Wall Street Journal esta semana) son recursos donde la oferta no alcanza”, indicaron.
Sobre el sector tecnológico, desde Sailing Inversiones se muestran más conservadores y favorecen otras partes del mercado.
“La tecnología fue el sector estrella de la última década y por eso concentró la mayor parte del dinero de los inversores. Pero justamente esa concentración es lo que hoy genera vulnerabilidad. Las materias primas y la energía, en cambio, ofrecen una combinación poco habitual, es decir, buenos fundamentos, valuaciones razonables y un viento de cola geopolítico que no va a desaparecer de un día para el otro”.
Desde el lado de las acciones puntuales, Tessio resaltó el potencial en Mercado Libre y NuBank ya que considera que dichas acciones combinan crecimiento estructural con modelos de negocio sólidos en la región.
Tessio resalta que el mercado está mas exigente con las Big Tech.
“En tecnología no vemos un fin de ciclo, sino un cambio de enfoque: el mercado empieza a exigir más fundamentos y menos narrativa. El crecimiento de ganancias sigue siendo el principal driver, por lo que las oportunidades aparecen en empresas con earnings sólidos y ventajas competitivas claras que hayan corregido por ajuste de múltiplos más que por deterioro estructural”, remarcó.

Valuaciones y oportunidades
Los índices están cercanos a la zona de corrección y el market breadth se desplomó, es decir, hay más acciones que están en una tendencia bajista que acciones en tendencia alcista.
De hecho, según Morgan Stanley, aproximadamente el 42% de las empresas del S&P 500 ya caen 20% o más desde sus máximos.
La reciente corrección en las acciones hizo que los ratios de valuacion regresen a sus promedios de largo plazo.
En particular, el clásico Price Earning Forward del S&P500 cayó de 23 veces ganancias hasta los 20 veces ganancias, regresando a su promedio de 5 años.
Sin embargo, todavía se encuentra lejos del 18,9 veces ganancias correspondientes a su promedio de 10 años.

Martín Cordeviola, analista de PPI, agregó que actualmente el mercado está sobrecomprado en sectores más defensivos, lógicamente en energía y utilities, y también en materiales, que suele ser una buena cobertura contra la inflación.
Según Cordeviola, esto explica en parte por qué el S&P 500 Equal Weight cae menos que el S&P 500.
En cuanto a las inversiones, Cordeviola remarca que en términos de valuaciones empiezan a aparecer oportunidades.
“El sector tecnológico muestra una suba de 28% en las estimaciones de ganancias desde el año pasado. Sin embargo, a pesar de esa mejora en los earnings, el sector cayó 17,2% desde los máximos y el forward P/E comprimió a niveles similares a los mínimos del bear market de 2022”, dijo.
Sin embargo, Cordeviola advierte que esto no quita que la incertidumbre siga siendo alta, con el VIX cercano a los 30 puntos.
“Probablemente el principal disparador para el mercado esté relacionado con alguna noticia positiva vinculada a la guerra, por lo que es importante identificar en qué sectores hay oportunidades. Esto no implica que la corrección no pueda prolongarse hasta tener un panorama más claro sobre la situación en Medio Oriente”, sostuvo.
Por su parte, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, indicó que actualmente está manteniendo una postura de cautela respecto al ingreso en acciones tecnológicas de Estados Unidos.
“Más allá de la corrección reciente, creemos que todavía no está del todo claro dónde puede encontrar piso el sector si el contexto geopolítico sigue deteriorándose”, afirmó.
Además, agregó que el punto central es que gran parte de la narrativa de crecimiento futuro (inteligencia artificial, chips, automatización y robótica) requiere un entorno de costos de capital y energía más favorable que el actual.
“Si el precio de la energía se mantiene elevado por un período prolongado, parte de ese crecimiento esperado podría demorarse. Hasta no tener mayor claridad sobre una eventual desescalada del conflicto con Irán y sobre cuál será el nuevo equilibrio en el mercado energético global, preferimos mantener una posición de wait and see en tecnología. Creemos que las oportunidades van a aparecer, pero probablemente cuando haya menos incertidumbre sobre el costo de la energía y el escenario macro global”, detalló Lazzati.

Gracias a la suba de ayer en las acciones, el índice de volatilidad Vix se desplomó desde los 30 puntos hasta los 25 actualmente.
Sin embargo, el nivel de volatilidad actual es de casi el doble respecto del de comienzo de año.
Juan Pablo Iacaruso, analista de acciones internacionales de Grupo SBS, agregó que desde el lado ganador, el principal sector de acciones americanas donde se observa un potencial de subida significativo es el energético, impulsado directamente por el crecimiento exponencial de la demanda de energía proveniente de los centros de datos necesarios para la inteligencia artificial.
Dentro de este ecosistema energético, Iacaruso destaca especialmente la figura de Vistra Corp (VST).
“La compañía ha logrado diferenciarse gracias a los acuerdos estratégicos que cerró con las principales empresas tecnológicas, las cuales buscan desesperadamente asegurar un suministro eléctrico constante y fiable para sus operaciones de cómputo a gran escala. Esta integración entre la vieja economía de generación eléctrica y la nueva economía digital posiciona a VST como un actor crítico en la infraestructura del futuro inmediato”, comentó.
Por otro lado, y complementando la tesis sobre las generadoras de energía, Iacaruso remarcó que se presentan oportunidades sólidas dentro del sector minero, con un énfasis particular en las empresas dedicadas a la extracción de minerales críticos para el desarrollo y la transmisión energética.
“En este segmento minero, el gigante brasileño Vale (VALE) emerge como una opción mas que interesante. Aunque históricamente se ha consolidado como un líder indiscutible en la extracción de hierro, la compañía está avanzando firmemente en la extracción de cobre, el cual es el metal conductor por excelencia para la expansión de las redes eléctricas y la infraestructura de centros de datos”, afirmó.















