Donald Trump le dio un ultimátum a Irán, pero al final, Estados Unidos alcanzó una tregua con el país oriental. Esto derivó en una baja rápida del precio del petróleo en un contexto de impasse geopolítico que obliga a los inversores a replantear sus carteras. ¿Cómo repensar las inversiones en el nuevo contexto?
El cambio de escenario reduce la prima de riesgo y, en el margen, alivia las expectativas de inflación global, pero la cautela es muy necesaria ante la incertidumbre de un cambio de contexto que aún no sabemos cuánto durará.
Las claves para repensar las carteras
“Eso habilitaría una rotación parcial de carteras: menor peso en energía y mayor exposición a sectores más ligados al ciclo y a tasas, como industriales o consumo”, analizó para El Cronista Leo Anzalone, director de CEPEC.
En paralelo, mencionó que “empieza a tener más sentido construir duration de forma gradual, ante la posibilidad de que, si la paz es duradera, haya una baja de tasas y eso mejore la renta fija”.
No obstante, en la City señalan que es clave tener mucha cautela y aplicar un fuerte proceso de análisis. “Privilegiar la disciplina en estrategia de inversión más que una inversión (o modificaciones en las carteras) por impulso, emoción o titulares”, es la actitud que prioriza Emilse Córdoba, directora de Bell Bursátil.
Es necesaria la cautela
Señaló que “estamos en una pausa de conflicto con gran expectativa de normalización de flujo y precios, pero hay mucho riesgo aún”.
La analista advirtió que “se iniciarían negociaciones con posturas muy diferentes, tanto Irán como EE.UU. proponen sus puntos, que son contrarios en algunos casos”.
Entonces, ante la gran volatilidad que veremos en las próximas 48 horas, consideró que lo mejor es “extremar la cautela”.
Sin dudas es un buen momento de revisar y rebalancear carteras, pero Anzalone coincidió en que “el punto central es que todavía reina la incertidumbre”. Apuntó que la tregua puede ser transitoria y el precio del crudo sigue siendo extremadamente sensible a shocks.
Por eso, sostuvo que, “más que un cambio estructural, se puede plantear un reequilibrio, ajustar exposición, no desarmar del todo coberturas en energía y, clave, mantener liquidez”.
En este contexto, para él, estar líquidos también tiene valor estratégico, porque permite capturar oportunidades si el escenario vuelve a girar rápidamente.