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El economista Ricardo Arriazu explicó que la decisión de los argentinos de dolarizar sus ahorros condiciona la demanda interna y determina si el país evita una nueva crisis externa.

En una entrevista con Canal C, Arriazu recordó que “los argentinos el año pasado compraron u$s 41.000 millones” y precisó que, desde 2003, la cifra acumulada llegó a u$s 262.000 millones.

El economista atribuyó esa demanda al “miedo” de la población frente a la incertidumbre económica. Y consideró que ese comportamiento repite un patrón histórico observado en Argentina desde hace décadas.

Arriazu explicó que la relación entre pesos y dólares define la actividad económica al advertir que “cada dólar que yo compro es un dólar menos” de demanda interna.

En esa línea, el economista describió el mecanismo que dispara la dolarización. Señaló que, “en cuanto hay un ruido”, la gente reacciona de inmediato y “va y compra dólares.

Y vinculó ese comportamiento con la confianza en la moneda local y sostuvo que la gente necesita estar convencida de que “va a ganar más en pesos que en dólares” para no dolarizarse.

El economista repasó la historia reciente del país para respaldar su análisis y recordó que, desde 1980, Argentina atravesó 20 años de crecimiento negativo, casi siempre por corridas cambiarias.

Según su relato, esas corridas se impusieron en 19 de 20 ocasiones. La única excepción, dijo, ocurrió en 1995.

Arriazu también advirtió sobre los riesgos de una eventual emisión monetaria. Explicó que, “si la gente no quiere pesos y yo emito pesos”, el resultado sería una mayor compra de dólares.

Esa dinámica, agregó, terminaría por “generar una crisis externa”, y descartó que exista una fórmula mágica para evitar ese escenario.

La confianza, la única salida para la economía

“No hay milagro”, afirmó Arriazu, quien definió que la única salida posible ante esta posible encrucijada pasa por “brindar la confianza” necesaria para que la gente “quiera creer en Argentina”.

El especialista relacionó la cuestión cambiaria con el debate sobre un eventual relajamiento fiscal y descartó de forma categórica que el Gobierno necesite un nuevo plan de estímulo al consumo.

En ese sentido, explicó que un mayor gasto público generaría más pesos en circulación. Esos pesos, sostuvo, terminarían presionando nuevamente sobre la demanda de dólares.

Por último, Arriazu pidió no repetir errores del pasado en materia cambiaria y recordó que Argentina ya “vivió” episodios similares con consecuencias negativas para la actividad.