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La Administración Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad de Buenos Aires publicó este martes la Resolución AGIP 93/26, una norma de cinco artículos que aclara algo que ya estaba en la ley pero que nadie había reglamentado y es cómo se mide la base imponible del Ingresos Brutos para operaciones con criptomonedas.
La buena noticia es que el fisco porteño no va a cobrar sobre el monto total de cada venta. La base es la diferencia entre lo que pagó el inversor y lo que cobró, es decir, la ganancia.
En palabras más sencillas: el impuesto no cae sobre cada peso que sale de la wallet o plataforma, sino solo sobre la ganancia real de la operación.
Cómo se calcula la base imponible
De qué manera se calcula la base imponible:
- Precio de compra = costo de adquisición + comisiones pagadas
- Precio de venta = importe recibido − comisiones pagadas
- Base imponible = Precio de venta − Precio de compra
Desde la Ciudad ejemplificaron: “Una persona que compró un activo cripto por $97 y lo vendió por $100, tuvo una ganancia de $3. Antes, el cálculo del impuesto era sobre la operación de venta, gravándose el 6% sobre los $100, por lo que el impuesto a pagar era de $6″.
“Ahora, el impuesto se calculará sólo sobre la ganancia de la operación, es decir que se tributa el 6% de $3. Por lo tanto, el impuesto a pagar será de $0,18″, agregaron.
Un detalle que no es menor es que las comisiones del exchange se deducen en ambos lados. Las que pagó el inversor al comprar encarecen el precio de compra (reducen la ganancia computable), y las que pagó al vender se restan del precio de venta.
El caso de que se trate de una operación de swapla norma se pone interesante y más compleja. Cuando un inversor intercambia una cripto por otra (por ejemplo, ETH por SOL sin pasar por pesos o dólares), la resolución establece que hay que valuar cada criptomoneda al día de cada operación, usando cotizaciones de exchanges o brokers/dealers inscriptos en el registro de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
¿Bueno o malo para el inversor?
Los puntos a favor del bolsillo del inversor son:
- Grava solo la ganancia, no el volumen bruto.
- Comisiones deducibles en ambas puntas.
- Mayor certeza jurídica que el vacío anterior.
- Aplica solo a actividad habitual (no al ahorrista ocasional).
Qué elementos juegan en contra:
- Cada swap es un hecho imponible, aunque no salga a pesos.
- Requiere llevar registro de cotizaciones por operación.
- Solo exchanges inscriptos en CNV como fuente válida.
- Carga administrativa alta para traders frecuentes.
Así, para el holder de largo plazo o el inversor que opera poco, la norma es razonable. El impuesto aplica sobre lo que realmente se ganó y las comisiones se reconocen.
Para el trader activo que hace decenas de swaps por semana, la historia cambia. Cada rotación entre activos es impactada por el impuesto, aunque el dinero nunca salga del ecosistema cripto. La carga administrativa se vuelve significativa y la elección del exchange también importa.
“El desarrollo de la economía digital es prioridad para la Ciudad. Queremos que Buenos Aires sea un hub regional de innovación y tecnología, y para eso necesitamos reglas claras, previsibilidad normativa, simplificación administrativa y un marco impositivo que acompañe el crecimiento del sector”, afirmó Hernán Lombardi, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad.
El subsecretario de Inversiones Augusto Ardiles destacó: “Además del impacto tributario, esta decisión envía una señal clara sobre el rumbo de la Ciudad: queremos ser el lugar donde las nuevas industrias puedan escalar con reglas acordes a su lógica de negocio. Adaptar el marco impositivo a la dinámica de los criptoactivos no es solo una mejora técnica, es una herramienta para atraer talento, capital y proyectos que hoy eligen dónde radicarse en función al marco regulatorio que se le ofrece”.
Por su parte, el titular de AGIP, Germán Krivocapich, señaló que: “La reglamentación apunta a reducir la carga fiscal efectiva, brindar mayor previsibilidad normativa y simplificar el esquema tributario del sector, facilitando la formalización, la inversión y la radicación de empresas. Con estas medidas buscamos construir un marco más adecuado para el desarrollo del ecosistema cripto en la Ciudad.”
Menos distorsión impositiva
Ramiro Rodríguez, CFO de Fiwind, explicó a El Cronista que con este cambio, la forma de cobrar impuestos a las operaciones cripto se acerca más a cómo funciona el resto del sistema financiero, “donde los intermediarios pagan sobre comisiones o márgenes y no sobre todo el volumen operado”.
Rodríguez explicó que antes, calcular Ingresos Brutos sobre el total de cada venta generaba una carga bastante distorsiva.
Y agregó: “Con el nuevo esquema basado en el spread, eso se corrige y las condiciones quedan mucho más parejas frente a acciones y bonos. Igual siguen existiendo diferencias entre la operatoria de mercado de capitales y cripto, así que más que darle una ventaja al mundo cripto en sí lo que hace esta medida es sacarle una desventaja que tenía desde antes”.
Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, planteó que la medida avanza en la búsqueda de mayor equidad entre los distintos agentes de inversión, “pero todavía está lejos de lograr una igualdad plena”.
Según explica, persisten diferencias relevantes en el tratamiento impositivo. “Mientras que instrumentos tradicionales como bonos y acciones cuentan con exenciones diseñadas para fomentar el ahorro en moneda local, por ejemplo en Bienes Personales o en el impuesto a las Ganancias sobre cupones e incrementos de capital, las criptomonedas no acceden a esos beneficios y continúan gravadas”, advirtió.
A eso se suman zonas grises operativas, “como la determinación de precios en transacciones P2P o en plataformas no registradas”, aseguró Ortiz.
En ese sentido, señaló que sería necesario revisar el esquema impositivo en su conjunto, “ya que hoy los activos tradicionales ofrecen un “escudo fiscal” del que carecen los inversores cripto, generando una desventaja estructural“.
De todos modos, consideró que el cambio es relevante. “En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, reduce el castigo fiscal que enfrentaba la actividad y mejora las condiciones para operar, lo que podría traducirse en mayores volúmenes en los próximos meses”, adviritó.
También destacó que fortalece la posición competitiva de los proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV) locales frente a plataformas del exterior o de otras jurisdicciones.
Finalmente, remarcó que, si bien existen provincias con alícuotas más bajas de Ingresos Brutos como Tierra del Fuego, no cuentan con una base imponible específica como la que introduce CABA. “Esto posiciona a la Ciudad como uno de los entornos más atractivos del país para el ecosistema cripto, aun cuando persisten diferencias impositivas de fondo”.
Menos impuestos, más usuarios
Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, evaluó la medida “como un cambio relevante en la lectura fiscal del sector”.
En diálogo con este medio, sostuvo que la decisión del Gobierno de la Ciudad de actualizar el esquema de Ingresos Brutos y reconocer la actividad de los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) “es una señal fiscal positiva y bienvenida” y representa “un reconocimiento fundamental a la madurez de la industria cripto en la Argentina”.
El ejecutivo remarcó que el impacto no se limita a las empresas, sino que baja directamente a los usuarios. “Para nosotros, esto no es solo un alivio impositivo, sino un beneficio directo para los usuarios, al menos en la Ciudad, quienes ahora pueden operar con mayor eficiencia y transparencia. Es una innovación que permite que los activos digitales sean vistos como una parte integral del patrimonio de los ciudadanos”, afirmó.
En esa línea, agregó que el nuevo esquema “fomenta que más personas elijan plataformas reguladas, como Bitso, fortaleciendo el ecosistema local”.
Colombo también destacó el alineamiento con el marco regulatorio nacional. “El GCBA demuestra así una lectura ágil del nuevo esquema establecido con la figura del PSAV, alineando la política tributaria jurisdiccional con la realidad del sector. Es un paso importante para que las condiciones sean justas para todos los actores”, explicó.
De todos modos, advirtió que el frente impositivo aún no está completamente resuelto. “Esperamos que esta medida se replique en otras provincias y también a nivel nacional, donde todavía quedan definiciones fiscales pendientes para la industria”, señaló.
Entre ellas, mencionó el Impuesto al Débito y Crédito Bancario: “Es un tributo que discrimina a las empresas cripto, aun cuando cumplimos con todos los requisitos de transparencia y reporte, frente a bancos y fintech, que están exceptuadas del pago”.
DEsde Lemon también señalaron que “es un paso en la dirección correcta. La nueva resolución de AGIP trae algo fundamental para la industria: claridad".
Explicaron que con esta norma, “se establece que el impuesto se aplica sobre el margen de la operación (compra vs. venta) y no sobre el total transaccionado, lo que refleja mejor la lógica del negocio, reduce distorsiones y aporta previsibilidad”.
Además, se incorporan criterios claros de valuación y se reconoce la operatoria de PSAV registrados ante CNV, “alineando el tratamiento impositivo con el nuevo marco regulatorio del país”.
Desde el exchange de la City concluyeron: “Argentina ya tiene adopción, talento y empresas construyendo. Con reglas más claras y acordes a la economía digital, sigue su camino de consolidarse como un hub regional de innovación tecnológica y cripto”.