En las últimas semanas, el peso argentino estuvo influenciado por cuestiones globales más que locales. En ese sentido, esta semana aparece un driver clave que podría impactar en el tipo de cambio y en las inversiones en pesos. Cuál es ese dato y qué valores del dólar resultan clave hoy para el posicionamiento en moneda local.
Mirando el dólar en el mundo
El jueves por la mañana se dará a conocer un el dato de empleo en EEUU y dicha variable podría hacer mover al dólar en el mundo y por ende, también al tipo de cambio en Argentina.
Las últimas semanas el dólar en Argentina se vio influenciado por lo que ocurrió en el mercado cambiario global.
El fortalecimiento del dólar a nivel global respondió a las crecientes expectativas de que la Reserva Federal vuelva a elevar las tasas de interés. Como consecuencia, el índice dólar (DXY) superó la barrera de los 100 puntos, alcanzando su nivel más alto en más de un año.
Los inversores anticipan un endurecimiento de la política monetaria por parte de la Fed, lo que impulsó un aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, reflejando las expectativas de mayores tasas de referencia.
Este escenario favoreció una recomposición de los flujos de capital hacia Estados Unidos, fortaleciendo al dólar frente al resto de las monedas.
En ese sentido, el jueves se dará a conocer el dato del mercado laboral en EEUU y la atención se centra en conocer la salud del mercado laboral para determinar cual puede ser el próximo movimiento de la Reserva Federal.
Las expectativas de los principales bancos de inversión para el informe de empleo de Estados Unidos correspondiente a junio apuntan a una moderación en el ritmo de creación de puestos de trabajo, aunque sin evidencias de un deterioro abrupto del mercado laboral.
El consenso de Wall Street prevé un aumento de entre 100.000 y 110.000 empleos no agrícolas, una tasa de desempleo cercana al 4,3% y un incremento de los salarios por hora del 0,3% mensual.
Entidades como Goldman Sachs y J.P. Morgan manejan estimaciones muy similares, en línea con el consenso de Bloomberg y Reuters, lo que refleja la expectativa de un enfriamiento gradual de la economía.
Para los mercados, el dato será determinante porque podría modificar las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
Un informe más sólido de lo esperado reforzaría la idea de que la Fed mantendrá las tasas elevadas durante más tiempo, impulsando al dólar y a los rendimientos de los bonos del Tesoro.
En cambio, un dato más débil alimentaría las expectativas de futuros recortes de tasas, presionando a la baja al dólar y favoreciendo a activos como el oro, las acciones y las monedas de mercados emergentes.
Dado que el dólar en Argentina se viene moviendo en línea con el billete a nivel global, este dato termina siendo relevante para el tipo de cambio local y para las inversiones en pesos.
El mercado laboral de Estados Unidos continúa mostrando solidez, aunque con señales de desaceleración gradual.
La tasa de desempleo se ubica en 4,3%, mientras que en mayo se crearon 172.000 puestos de trabajo, superando las expectativas.
A su vez, las vacantes laborales permanecen en niveles elevados, con 7,59 millones de puestos disponibles, y las solicitudes de subsidio por desempleo continúan en niveles históricamente bajos.
En conjunto, estos indicadores reflejan un mercado laboral que sigue siendo resiliente, aunque con una moderación en el ritmo de contratación, un factor clave para las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.
El informe JOLTS de mayo en EE.UU. mostró un mercado laboral que continúa siendo resiliente.
Las vacantes laborales se ubicaron en 7,594 millones, prácticamente sin cambios respecto de abril y por encima de lo esperado por el mercado de 7,29 millones, mientras que las contrataciones retrocedieron levemente y los despidos permanecieron en niveles históricamente bajos.
En conjunto, los datos sugieren que la demanda de trabajadores sigue siendo sólida, aunque las empresas mantienen una postura más cautelosa al momento de incorporar personal.
Para la Reserva Federal, el informe no modifica de manera sustancial el escenario. Un nivel de vacantes superior al esperado reduce marginalmente la urgencia de recortar las tasas de interés, pero la debilidad en las contrataciones indica que el mercado laboral continúa normalizándose de forma gradual.
En consecuencia, la Fed probablemente mantendrá una postura de espera, otorgando mayor relevancia a los próximos datos de empleo e inflación antes de definir cualquier cambio en la política monetaria.
El peso acompaña la tendencia global
Durante el último mes, el dólar avanzó 2,5%, mientras que la mayoría de las monedas relevantes y varios metales preciosos registraron importantes retrocesos frente a la divisa estadounidense.
Entre los metales, la plata lideró las caídas con un descenso del 23%, seguida por el platino (-18%), el oro (-11%) y el paladio (-10%), entre otros.
En el mercado cambiario, el rublo ruso fue una de las monedas más afectadas, con una depreciación del 9% frente al dólar. También registraron pérdidas la corona noruega (-6,7%), el siclo israelí (-5,4%), el dólar neozelandés (-5%) y la corona sueca (-4,9%).
Dentro de ese grupo se ubicó el peso argentino, que acumuló una depreciación del 4,8% en el último mes.
Asimismo, el dólar australiano, el franco suizo, el real brasileño, el peso chileno y el dólar canadiense también cedieron terreno frente al billete estadounidense, con bajas de entre 3% y 3,4% en el mismo período.
En síntesis, si bien el peso argentino mostró una depreciación algo superior a la de varias monedas comparables, no se ubicó entre las divisas con peor desempeño frente al dólar durante el último mes.
Los analistas de Balanz explicaron que el tono más hawkish de la Reserva Federal impulsó al dólar estadounidense en detrimento del resto de las monedas desarrolladas.
“El mayor sesgo hacia la inflación mostrado en la primera decisión con Kevin Warsh al mando de la Fed llevó a la moneda de EE.UU. a su mayor nivel desde mayo de 2025. Previo a las declaraciones de Warsh, el mercado esperaba la primera suba de tasa a comienzos de 2027, mientras que hoy prevé un incremento en octubre de este año, y una segunda suba hacia marzo o abril del próximo año con una alta probabilidad”, afirmaron.
De esta manera, coincidieron en resaltar que las monedas emergentes se depreciaron con el fortalecimiento del dólar.
“Dentro de la región, el peso argentino medido al contado con liquidación fue el más afectado (4.2% m/m), seguido por el real brasileño (2.9% m/m), ambos países afectados por la baja del precio del petróleo. Las dos excepciones en LatAm fueron el peso colombiano (-6.4% m/m) y el sol peruano (-0.5% m/m), ambos regidos por sus respectivos ciclos electorales”, afirmaron.
Las próximas reuniones de la Fed
De cara a las próximas reuniones, las expectativas del mercado siguen apuntando a una pausa en julio. Los contratos de futuros asignan una probabilidad cercana al 69% de que la Fed mantenga nuevamente sin cambios la tasa de referencia.
Sin embargo, el escenario cambia a partir de septiembre. Las cotizaciones implícitas en el mercado muestran que el escenario con mayor probabilidad es un incremento de 25 puntos básicos, que llevaría la tasa al rango de entre 3,75% y 4%, con una chance cercana al 49%.
En definitiva, los inversores dejaron de apostar a un ciclo de relajación monetaria y comenzaron a incorporar en sus carteras la posibilidad de nuevas subas de tasas.
El cambio en las expectativas implica asumir que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria más restrictiva por más tiempo, un escenario que impulsó tanto el rendimiento de los bonos del Tesoro como la apreciación del dólar frente al resto de las monedas.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, agregó que la suba del dólar a nivel global a causa del giro en las perspectivas de la política monetaria de la Fed, impactó sobre el tipo de cambio local y provocó la suba del dólar en las últimas jornadas.
“La señal sobre el giro contractivo de la Fed que captó el mercado es una probabilidad creciente de que aumenten las tasas reales de interés. La consecuencia de esos movimientos ha sido un aumento de flujos hacia Estados Unidos y menos hacia economías emergentes. Cuando eso sucede, se fortalece el dólar y se debilitan tanto las monedas de las economías emergentes, como el precio de los commodities. Este parece haber sido el principal driver de los últimos movimientos”, sostuvo Benítez.
Mirando hacia adelante, Benítez ve al desplazamiento actual del dólar como saludable, sobre todo al contextualizarlo con un escenario global más desafiante.
“Un aspecto positivo de este movimiento reciente es que el tipo de cambio se está comportando como fusible ante estos shocks externos. Es sano para la economía que el tipo de cambio no sea algo fijo y que reaccione ante shocks como estos que han sucedido en las últimas semanas”, dijo Benítez.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, destacó que el dólar en Argentina se movió en función de la dinámica global, influenciada por el giro contractivo de la política monetaria de la Fed hacia adelante.
Sin embargo, espera que el tipo de cambio local siga siendo influenciado por factores domésticos.
“En este marco de volatilidad global, el tipo de cambio siguió mostrándose resiliente, aunque, dado el tono optimista tras la recalificación de deuda de la semana pasada, pesaron más los factores domésticos. De momento, los flujos siguen dominando la narrativa cambiaria, aun en un contexto de liquidez en pesos holgada, con tasas cortas que se sostienen en terreno real negativo y con prácticamente volatilidad nula”, detalló Franco.
Sube el dólar y amenaza el carry
Con el avance del dólar, el carry trade ha sido puesto a prueba en las últimas semanas.
El tipo de cambio financiero superó los $1500, siendo su mayor valor desde el primer trimestre.
De cualquier manera, la variación en el acumulado del año es de 1,3% y un avance de 4,5% en el mes, haciendo que el tipo de cambio regrese a los valores de comienzo de 2026.
En línea con ello, el dólar CCL se acomoda en $1552, aunque amplía su distancia contra el techo de la banda, el cual se encuentra en $1797.
Dado que el carry estuvo puesto a prueba en las ultimas semanas, resulta clave determinar cuál es el valor del dólar que deja en equilibrio las posiciones en pesos.
Es decir, al posicionarse en pesos, el inversor busca ganar una tasa. Si el dólar no se mueve, el inversor ganó esa tasa en pesos y ahora puede comprar más dólares, dejando una ganancia en dólares.
Si el dólar se mueve más de lo que ofrece el instrumento en pesos, entonces el inversor habría perdido en dólares y carry habría sido negativo en ese contexto.
De esta manera, quien se posicione en pesos deberá saber hasta cuánto puede subir el dólar para que el carry siga siendo ganador y no pase a ser negativo.
Tomando los primeros bonos dentro de la curva, para la lecap del 17 de julio el dólar debe subir menos de 1,1% para que carry sea negativo, es decir, tiene un dólar break even de $1517.
Para la Lecao de fin de julio, su break even es de $1530 por lo que el tipo de cambio no debe subir más del 2% para que el carry sea ganador. Si sube más del 2%, entonces el inversor comenzaría a perder en dolares al posicionarse en dicha letra.
Para la lecap de fin de agosto, el dólar break even es de $1558, es decir, el tipo de cambio debe subir menos del 3,8% desde los valores actuales para que le carry siga siendo ganador.
El dólar break even para fin de septiembre es de $1595, por lo que el dólar debe subir menos del 6,3% y para la letra de fin de octubre el dólar debe subir menos del 8,2%.
Para la Lecap de noviembre, el dólar brek even es de $1650. Es decir, el tipo de cambio debe subir menos del 10% hasta fin de noviembre para que el cary sea ganador.
Ya entrando en enero de 2027, el dólar break even es de $1707, lo cual implica un margen de 13,8% desde los valores actuales.
Lo que permite el avance del dólar es que las posiciones de carry hoy cuentan con un espacio mayor para que sean ganadoras ya que el dólar subió cerca de 5% en el ultimo mes y avance 8% en los últimos 2 meses.
Los analistas de Sailing Inversiones coinciden en que la reciente suba del tipo de cambio volvió más atractiva el carry trade que hace apenas unas semanas.
Desde la compañía entienden que la relación riesgo-retorno luce más equilibrada que cuando el tipo de cambio operaba en niveles considerablemente más bajos y las tasas eran muy negativas en términos reales.
Hay dos factores clave a la hora de decidir sobre el posicionamiento en pesos, según los analistas de Sailing Inversiones.
“El primer factor es claramente un tipo de cambio más elevado producto de factores externos, el segundo es que la curva de lecap y CER corrigieron y muestran tasas más atractivas y menos negativas en términos reales”, destacaron.
Bajo este panorama, desde la compañía privilegian una postura selectiva y enfocada en plazos cortos y medios.
“Parte de la corrección cambiaria parece haber estado vinculada a factores externos, más que a un deterioro de los fundamentos locales. Si ese diagnóstico es correcto, los niveles actuales podrían representar un punto de entrada más interesante para estrategias en pesos, aunque manteniendo cautela dado que la volatilidad cambiaria podría continuar acercándose el fin de la cosecha gruesa”, comentaron.
Con una visión similar, los analistas de Max capital entienden que el tipo de cambio ha encontrado un nuevo rango de equilibrio entre $1470 y $1520, lo cual es aproximadamente 5% por encima del rango previo.
Tal movimiento, explican, se deba en parte debido a cierta depreciación nominal, pero principalmente por el deterioro de los términos de intercambio.
“La debilidad del peso, a pesar de la reducción de compras por parte del BCRA y de las ventas de futuros e instrumentos dollar-linked, sugiere un factor más fundamental, que los exportadores, actuando como inversor marginal, han reconocido observando tanto a los países pares como la posibilidad de mejores precios internacionales”, afirmaron.