En esta noticia
- FCI: cuándo conviene delegar las inversiones
- Cuándo tiene sentido armar una cartera propia
- El FCI y la cartera a medida no son dos caminos opuestos
- ¿Cómo combinar un FCI y una cartera propia?
- ¿Quién debería pensar primero en un Fondo?
- No todos los Fondos Comunes de Inversión sirven para lo mismo
- Las tres preguntas que conviene hacerse antes de entrar en un FCI
La explosión del modelo inversor se vio incentivado, en los últimos años, por la difusión de las apps bancarias o de sociedades de bolsa que permiten la compra venta de activos a un sólo clic. Los primeros pasos de muchos son con poca información y no todos saben qué es conveniente hacer, hacia dónde dirigir los fondos.
Los Fondos Comunes de Inversión (FCI) ofrecen la posibilidad de acceder a una cartera gestionada por profesionales pero, en principio, restringen las elecciones particulares de quienes los suscriben. Por otra parte, una cartera a medida abre el abanico de opciones, pero necesita atención personalizada.
Sin embargo, para quienes trabajan todos los días administrando inversiones, esa no es la primera decisión que debería tomar un ahorrista y es si él elegirá personalmente cada activo o prefiere delegar esa tarea en un equipo especializado.
La respuesta determina buena parte de la estrategia posterior y explica por qué los Fondos Comunes de Inversión crecieron tanto durante los últimos años.
“La principal diferencia está en la administración de las inversiones y el grado de personalización”, resume Rodrigo Fregenal, CEO de REF Capital y especialista en mercados financieros.
FCI: cuándo conviene delegar las inversiones
Un Fondo Común de Inversión no es un activo financiero como un bono o una acción. Es un vehículo que reúne el dinero de muchos inversores para que un equipo profesional construya y administre una cartera.
Eso significa que quien invierte deja de decidir qué comprar y cuándo vender. Esa tarea pasa a manos de gestores que analizan el mercado, seleccionan activos y modifican la composición del fondo cuando consideran que las condiciones cambiaron.
“Cuando invertimos a través de un Fondo Común de Inversión estamos delegando la administración de nuestro dinero en un equipo de gestores profesionales, que se encarga de seleccionar los activos, analizar las oportunidades del mercado y realizar los ajustes necesarios de acuerdo con la estrategia del fondo”, explica Fregenal.
Esa delegación tiene otra consecuencia importante ya que también se delega la diversificación.
“Una de las grandes ventajas es que, a través de una sola inversión, podemos acceder a una cartera compuesta por distintos instrumentos financieros, algo que, si quisiéramos replicar individualmente, podría requerir un capital considerablemente mayor”, agrega.
En otras palabras, el Fondo no compra un único activo, sino que compra muchos.
Cuándo tiene sentido armar una cartera propia
La otra alternativa consiste en construir una cartera seleccionando cada instrumento de manera individual. Ahí desaparece la gestión profesional, pero aumenta el control.
El inversor puede decidir exactamente qué porcentaje destinar a bonos, Cedears, acciones u otros activos. También puede modificar la estrategia cuando lo considere necesario.
“La cartera a medida permite diseñar una estrategia personalizada, seleccionando directamente los instrumentos en función de los objetivos, el horizonte temporal, las necesidades de liquidez y el perfil de riesgo de cada inversor”, explica Fregenal.
Ese mayor nivel de personalización también exige más trabajo.
Hay que seguir el mercado, analizar empresas, evaluar riesgos y revisar periódicamente la composición de la cartera. Por eso suele ser una alternativa elegida por quienes disfrutan administrando sus inversiones o cuentan con mayores conocimientos financieros.
El FCI y la cartera a medida no son dos caminos opuestos
Una de las ideas más extendidas entre quienes empiezan a invertir es que deben optar entre un Fondo Común o una cartera propia.
Para Fregenal, esa disyuntiva es falsa: “No considero que los FCI y las carteras a medida sean alternativas excluyentes, sino herramientas complementarias”, es decir, que pueden combinarse.
¿Cómo combinar un FCI y una cartera propia?
Un inversor puede administrar personalmente una parte de su patrimonio y, al mismo tiempo, utilizar fondos para resolver necesidades específicas.
Para hacerlo, un inversor puede:
- Dejar los excedentes de corto plazo en un money market, invertir mediante un fondo de renta fija en dólares y mantener una cartera propia con Cedears para inversiones de largo plazo.
¿Quién debería pensar primero en un Fondo?
La respuesta tampoco depende solamente del perfil de riesgo.
Para Fregenal, los Fondos Comunes resultan especialmente útiles para quienes están dando sus primeros pasos en el mercado de capitales. También para quienes manejan montos relativamente pequeños.
Y para quienes, simplemente, no tienen tiempo para seguir diariamente lo que ocurre en los mercados.
“Son especialmente útiles para quienes disponen de montos pequeños para invertir, ya que permiten acceder a una cartera diversificada sin necesidad de comprar numerosos activos individualmente.”
También destaca otro punto.
“Resultan muy interesantes para quienes no cuentan con el tiempo o los conocimientos necesarios para seguir diariamente los mercados financieros, dado que la gestión queda en manos de profesionales especializados.”
Muchos inversores experimentados también utilizan fondos para administrar parte de su patrimonio mientras concentran sus decisiones personales en determinados activos.
No todos los Fondos Comunes de Inversión sirven para lo mismo
Hablar de “un Fondo Común” como si fuera una única categoría también puede inducir a error. Existen fondos con estrategias muy distintas.
Algunos buscan administrar liquidez de muy corto plazo. Otros invierten en bonos. Otros compran acciones.
También existen fondos en pesos, en dólares, de renta fija, renta variable y estrategias mixtas.
“Existen fondos con diferentes estrategias, monedas, horizontes de inversión y niveles de liquidez, lo que permite utilizarlos tanto para administrar excedentes transitorios de dinero como para construir posiciones de mediano y largo plazo”, señala Fregenal.
Por eso, antes de elegir un fondo conviene entender cuál es su objetivo y no quedarse solamente con el rendimiento que obtuvo durante los últimos meses.
Las tres preguntas que conviene hacerse antes de entrar en un FCI
Más allá del tipo de Fondo, Fregenal recomienda mirar tres variables antes de invertir.
La primera es el costo de administración. La segunda, el riesgo de la cartera. Y la tercera, las condiciones de rescate.
No todos los fondos permiten retirar el dinero con la misma rapidez. Tampoco todos asumen el mismo nivel de riesgo.
Y una diferencia aparentemente pequeña en las comisiones puede tener impacto cuando la inversión permanece durante varios años.
La conclusión, entonces, cambia la forma tradicional de pensar

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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