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La Comisión Nacional de Valores (CNV) habilitó a los fondos comunes de inversión abiertos a invertir hasta el 25% de su patrimonio en ETF que repliquen índices o canastas de activos. La medida llega apenas un día después del debut del primer ETF argentino, que replica el índice MSCI Merval, y abre la puerta para que inversores institucionales demanden el instrumento.

La Resolución General N° 1177 modificó una de las principales limitaciones que tenía el ETF Merval: la posibilidad de que los grandes inversores institucionales participen de manera directa.

El primer ETF argentino, el gForce MSCI Merval FCIA ETF, comenzó a cotizar el martes bajo el ticker MERV. El instrumento permite comprar, mediante una sola operación, una cartera diversificada de 19 acciones argentinas que integran el índice de renta variable argentina.

Ahora la CNV habilitó a los Fondos Comunes de Inversión Abiertos (FCIA) a invertir hasta el 25% de su patrimonio neto en cuotapartes de ETF locales que repliquen índices o canastas de activos. El regulador señaló que el objetivo es dar nuevas herramientas a las sociedades gerentes, pero también “fortalecer la liquidez y profundidad” de estos instrumentos.

El Cronista había anticipado el martes que la CNV analizaba ampliar el acceso a inversores institucionales locales. La nueva resolución avanzó en esa dirección.

Desde Galicia Asset Management estimaron que el ETF podría alcanzar un volumen de $ 500.000 millones en los próximos seis a doce meses en un escenario conservador. En proyecciones más optimistas, la administradora proyectó que el volumen podría duplicarse, triplicarse o incluso cuadruplicarse.

Al poder invertir una cuarta parte de su patrimonio, los fondos comunes modifican el escenario conservador y podrían llevar a los ETF al próximo nivel.

Una nueva industria

El lanzamiento del MERV puede ser interpretado como el primer producto de una industria que todavía está en formación.

“Con esta resolución damos un nuevo paso en la modernización del mercado de capitales”, sostuvo el presidente de la CNV, Roberto Silva.

La posibilidad de que los fondos comunes también puedan incorporarlo a sus carteras agrega otra capa al ecosistema: ya no se trata solamente de crear un producto para inversores finales, sino de generar un instrumento que pueda ser utilizado por administradores profesionales de carteras.