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En la jerga financiera le dicen la otra cara de la mora. Cuentan en el sistema que hay gente que saca un crédito en una billetera virtual porque simplemente creyeron la leyenda urbana de que si se desinstala la aplicación, desaparece la deuda. En realidad, si quedaran dudas, es que el tomador pasa a situación de morosidad y arruina su score crediticio.

El analista Martin Fernandez Dubois revela que el universo total de morosos en Mercado Pago son 1,14 millones de personas con créditos en situación irregular o mora temprana, lo que representa cerca del 19% del total de deudores morosos del país en el sistema financiero y no financiero.

Deudas

Revela que tiene una deuda mediana relativamente baja de unos $ 116.000, concentrada fuertemente en segmentos de menor bancarización tradicional y usuarios jóvenes, donde la propensión a la fricción digital y al uso intensivo de la app como única interfaz es absoluta.

“En carteras masivas de consumo digital de ticket bajo, los estudios de economía conductual estiman que entre un 7% y un 10% de los usuarios que incurren en mora por primera vez experimentan un mecanismo de negación digital. La creencia empírica de que desvincular el dispositivo o borrar el software extingue el vínculo jurídico y el reporte crediticio”, explica.

Escenarios

De ahí detalla que en un escenario conservador 79.800 usuarios dieron de baja la app, en un escenario moderado 102.600 usuarios y en un escenario amplio 114.000 usuarios.

El economista Mauro Mazza aporta otros datos: “Entre marzo y junio de 2026 desaparecieron 2,4 millones de cuentas del stock declarado por el conjunto de PSP. Sin embargo, junio todavía superaba en 8% al mismo mes de 2025. Este ejercicio señala una posible caída de aproximadamente 900.000 usuarios entre el primer y el segundo trimestre de 2026”.

“Ahí debe haber muchos que se dieron de baja porque no pueden pagar el crédito, sino no te das de baja”, dice.

La otra cara del crédito es la que no se ve, porque las estadísticas del Banco Central no la reflejan. Las entidades deben informar su stock de préstamos al día 30, y hay billeteras que dan créditos de muy corto plazo, que ueden ser a 15 días, y antes del 30 la persona ya lo pagó, entonces no figura ese buen dato.

La otra cara

La tercera cara oculta de la mora es la que no se cuenta. Porque si una persona tiene un crédito con dos bancos, y al primero le paga pero al segundo no, este último debe considerar a ese cliente como moroso, porque inclumplió con otra entidad, entonces debe previsionar más dinero inmovilizado en ese aspecto, que los lleva a incluirlo en el costo de ese crédito.

Desde la opsición al Gobierno lo que intentaron hacer ante este escenario son proyectos de ley que pusieran una tasa máxima a la que los bancos y entidades no financieras pudieran prestar.

Desde luego, el sector se puso en contra de este tipo de iniciativas, aludiendo que esto traería como consecuencia dejar a mucha gente fuera del sistema crediticio formal, que entonces deberían recurrir a la informalidad, con tasas mucho más elevadas que las actuales.

Nueva Ley

De ahí que el oficialismo sacó su propio proyecto de ley para comabitir la morosidad, consensuada con la UCR y el PRO. Lo que proponen es la portabilidad del crédito, como sucede en Chile, Brasil y Estados Unidos, donde alguien que sacó un préstamo en una fintech, por ejemplo, luego de haber pagado varias cuotas puede ir a un banco para que le mejore la tasa. Y de los mismos bancos buscar a los clientes pagadores para ir a ofrecerle una mejor tasa para ese crédito que ya tienen de otra entidad.

La situación de hoy es que desde hace 13 meses consecutivos que hay una caída del crédito en términos reales, al descontarse la inflación, producto de que los bancos deben bajar los límites de tarjeteo a quienes no pagan, o directamente sacarles la tarjeta a cambio de un plan de refinanciación, a tasas mucho más bajas, del orden del 30%, para que puedan pagar.

Refinanciaciones

De hecho, hoy un tercio de los deudores ya accedió a un plan de refinanciamiento, pero el problema es que uno de cada tres no pudo pagar ni siquiera la primera cuota de esa refinanciación.

El gran inconveniente es que la cuota es alta, porque las refinanciaciones suelen ser a 30 meses, con excepción del Banco Nación, donde son hasta a diez años de plazo. Esto provoca que la cuota sea más ‘pagable’, entonces ahí la mora mejora mucho a la hora de las refinanciaciones.