Abrir una cuenta para invertir no es descargar una app y listo. Es elegir con quién vas a administrar tu ahorro durante años. Y en ese proceso, la diferencia entre una buena decisión y un dolor de cabeza suele estar en los detalles: regulación, costos, asesoramiento y, sobre todo, claridad.

Esta es una guía práctica —con la mirada de distintas firmas del mercado— para elegir una ALyC y minimizar el riesgo de caer en cargos que no esperabas.

Lo primero: que esté regulada por la CNV

Todas las fuentes consultadas por El Cronista coinciden en el punto de partida: verificar que la ALyC esté debidamente registrada en la Comisión Nacional de Valores.

Isabel Botta, Product Manager en Balanz Capital, señaló que este es el primer aspecto que un inversor debería chequear. “Estar autorizada implica operar bajo normas y controles establecidos, lo que aporta un marco de mayor seguridad y transparencia”.

Desde Sailing Inversiones refuerzan la misma idea: la inscripción en la CNV garantiza que la entidad cumple con el marco regulatorio vigente y con estándares de control del mercado de capitales argentino.

Entonces, si no está regulada, no es una opción.

Plataforma: donde se define la experiencia real

Hoy la experiencia del inversor pasa, en gran medida, por la tecnología.

Botta remarcó que una plataforma clara, ágil y fácil de usar permite operar con mayor confianza, acceder a información relevante y llevar un seguimiento ordenado de las inversiones. No es solo comodidad: una buena herramienta mejora la toma de decisiones.

En la misma línea, desde Sailing Inversiones destacaron que la accesibilidad y claridad de las herramientas impactan directamente en la experiencia. La facilidad de uso y la calidad del soporte no son un “extra”: son parte central del servicio.

Por su parte, desde IOL enfatizaron en la importancia de contar con una plataforma simple y práctica que centralice operaciones, portafolios e indicadores para el seguimiento.

Conclusión práctica: antes de elegir, es necesario probar la plataforma. Navegarla. Buscar costos, movimientos, reportes. Si encontrar información básica es difícil, mala señal.

Asesoramiento: autogestión o acompañamiento

En Balanz explicaron que existen modelos más autogestionados y otros que priorizan el acompañamiento personalizado. En su caso, cada cliente cuenta con un asesor asignado que lo acompaña en todo el proceso, ayuda a definir una estrategia acorde a sus objetivos y brinda seguimiento constante.

Sailing Inversiones también subraya el valor del diálogo: comprender objetivos, horizonte de inversión y tolerancia al riesgo permite diseñar alternativas acordes y evitar decisiones impulsivas o desalineadas con las expectativas reales.

IOL, por su parte, señala que brinda asistencia y orientación para acompañar a los inversores en su camino, ayudándolos a resolver consultas y a tomar mejores decisiones.

La pregunta clave para el lector es si conviene decidir todo solo o es mejor tener una mirada profesional.

El punto sensible: comisiones y “costos invisibles”

Cuando se habla de comisiones ocultas, el problema no siempre es que el costo no exista, sino que el inversor no lo haya entendido.

Desde IOL aclaran que no utilizan el concepto de “comisiones ocultas” y que consideran clave que el inversor tenga acceso a la información desde el inicio, conozca las condiciones de cada producto y de la cuenta comitente antes de operar. Sostienen que ponen a disposición toda la información vinculada a la operatoria y ofrecen acompañamiento para comprender cómo funciona la cuenta.

¿Qué debería leer sí o sí un inversor antes de abrir una cuenta?

Según IOL, es fundamental conocer las condiciones de apertura y uso de la cuenta comitente, así como la información relacionada con la operatoria y los productos disponibles.

  • Leer el detalle de comisiones por compra/venta.
  • Revisar si hay costos de mantenimiento.
  • Chequear cargos por transferencias, custodia o inactividad.
  • Entender qué pasa si se opera en mercados del exterior.
  • Si algo no está claro, es necesario preguntar antes de depositar dinero. Después, es tarde para indignarse.

¿Es más caro operar poco o mucho?

Desde IOL remarcaron que cada inversor tiene un perfil distinto, con objetivos y horizontes propios, y que las decisiones deben tomarse en función de ese perfil y de los productos que mejor se adapten a cada estrategia.

En la práctica, más allá de la estructura de cada bróker, el costo relativo puede variar según volumen y frecuencia. Pero el punto central es que la estrategia debe responder al perfil del inversor, no a una carrera por “operar más”.

Invertir más no siempre es invertir mejor. Y operar de más, muchas veces, sale caro.

Cinco chequeos antes de abrir la cuenta

De acuerdo con IOL, antes de abrir una cuenta conviene evaluar:

  1. Respaldo y trayectoria. IOL destaca sus más de 25 años de experiencia y que forma parte del Grupo Supervielle, además de estar regulada por la CNV.
  2. Plataforma de inversión. Que sea simple y centralice información clave.
  3. Variedad de productos. Instrumentos en Argentina y en Estados Unidos, para adaptarse a distintos perfiles y horizontes.
  4. Acompañamiento y atención. Asistencia para resolver dudas y acompañar decisiones.
  5. Educación financiera. A través de IOL Academy, cursos y contenidos para que el inversor siga formándose.

La regla de oro

Elegir una ALyC no es buscar la comisión más baja en una tabla. Es evaluar regulación, claridad, tecnología, respaldo y calidad de asesoramiento.

La mejor forma de evitar sorpresas no es desconfiar de todo, sino hacer preguntas incómodas antes de firmar. Si la información está disponible, es clara y se puede entender exactamente cuánto se paga y por qué, el inversor va por buen camino.

En inversión, la rentabilidad importa. Pero la transparencia, todavía más.