

Arrancó el año y, con él, el nuevo esquema de bandas cambiarias. En enero, se moverán al 2,5%, coincidente con la inflación de noviembre.
Los analistas señalan que ahora la estrella del mercado deja de ser la tasa fija y ven valor en otros títulos. Cuáles son los preferidos del mercado y qué esperan para el carry en 2026.
Inversiones con nuevas bandas
De esta manera, dado que la inflación de noviembre fue de 2,5% mensual, las bandas ahora se moverán a ese ritmo.
Con el dato de inflación de diciembre, las bandas en febrero se moverán a la velocidad inflacionaria que publique el Indec la próxima semana.
Por lo tanto, bajo el actual esquema y dado el nivel de tasas de interés, resulta clave analizar qué valor de tipo de cambio hace indiferente la inversión en activos en pesos.
Con la actualización del esquema cambiario y contemplando la expectativa inflacionaria del mercado, ahora la gran mayoría de los activos a tasa fija con vencimiento en 2026 se ubican debajo del techo de la banda.

Los analistas de Cohen resaltaron que el nuevo esquema monetario y cambiario redefine las oportunidades en el universo de instrumentos en pesos, en particular para los instrumentos CER.
“Dado que las bandas cambiarias pasarán a ajustarse en función del último dato de inflación disponible, estos instrumentos ganan protagonismo en un escenario en el que la inflación demore en perforar el 2% mensual. De hecho, se viene acelerando desde el 1,5% mensual que había marcado en mayo hasta el 2,5% mensual en noviembre”, dijeron.
Desde Cohen consideran que, asumiendo una inflación acumulada en torno al 24% para 2026, los bonos CER aparecen como los instrumentos con mayor retorno potencial dentro del universo en pesos.
“Al analizar el tipo de cambio de equilibrio implícito para dicho escenario –esto es, el nivel que iguala el rendimiento de un Boncer con el de una posición en dólares– se observa que, a partir del tramo de junio de 2026, ese breakeven comienza a acercarse al techo de la banda cambiaria. Esto sugiere que los instrumentos CER no solo ofrecen cobertura frente a la inflación, sino que podrían resultar particularmente eficientes como estrategia de carry trade dentro del nuevo esquema cambiario”, comentaron.
Bajo este contexto, destacan los Boncer a junio de 2026 (TZX26 y 2,9% TIR) y diciembre 2026 (TZXD6 y 5,2% TIR).

Los analistas de Grupo IEB resaltaron que el nuevo esquema monetario-cambiario vigente desde el 1 de enero los obliga a reposicionar las carteras en pesos y también ven valor en los bonos CER.
“Teniendo en cuenta que ahora las bandas cambiarias ajustan en función de la inflación (t-2), los instrumentos CER se vuelven más atractivos, otorgando el beneficio de la cobertura en un escenario de desinflación un poco más lento de lo esperado, y siendo sobre todo más interesantes para estrategias de carry trade. Privilegiamos los bonos de diciembre 2026 y octubre (CER +7,5%)”, resaltaron.

Reservas y presiones cambiarias
Además de actualizar el esquema de bandas cambiarias, el Gobierno también anunció que el programa monetario explicita que la expansión de la base acompañará la demanda de dinero y se canalizará principalmente a través de la compra de divisas.
El BCRA proyecta un aumento de la base monetaria desde el 4,2% actual hasta el 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, consistente con compras de reservas por hasta u$s 10.000 millones.
La operatoria diaria estará acotada a una participación de hasta el 5% del volumen operado, hoy en torno a u$s 400 millones, evitando intervenciones disruptivas.
Estas compras estarán sujetas a la disponibilidad de oferta de flujos de la balanza de pagos y se realizarán de modo de no generar presiones inflacionarias, lo que sugiere que el proceso de acumulación será necesariamente gradual y condicionado a la aparición de oferta genuina en el mercado cambiario.
De alguna manera, la posición compradora del BCRA en el mercado podría generar alguna presión alcista en el tipo de cambio, provocando también una mayor presión cambiaria y amenazando el carry trade.

Desde Baires Asset Management consideraron que, con el nuevo esquema de bandas, el mercado ya no mira solo la tasa nominal, sino que calcula cuánto “margen” tiene el peso antes de que quedarse en dólares (o activos hard dollar) sea más rentable.
“Con las nuevas bandas, el carry trade ya no es una decisión lineal. El mercado ahora exige una prima de riesgo adicional. Los bonos en pesos deben ofrecer un rendimiento que no solo supere a la inflación, sino que ofrezca un ‘colchón’ frente a un peso que ahora tiene más espacio para oscilar. Preferimos deuda CER de corto plazo como los TZX26 y TX26”, dijeron.
Por otro lado, advierten que, si el mercado percibe que el BCRA usará el techo de la nueva banda para acelerar el crawling peg, los bonos dólar linked son la alternativa natural y que los bonos a tasa fija sean los más vulnerables.
“Instrumentos como el bono TZV26 o activos similares vinculados al A3500. Instrumentos a tasa fija como Boncaps y Lecaps son los activos más vulnerables al nuevo esquema de bandas. Si el dólar se mueve hacia el techo de la banda, la tasa fija en pesos puede quedar “negativa” en dólares muy rápido”, detallaron.
Por su parte, desde Balanz consideraron que, tras los cambios en el sistema de bandas cambiarias anunciados por el Banco Central, vuelven a ver valor en las curvas en moneda local.
“El nuevo esquema cambiario debería reforzar la credibilidad del régimen al evitar la apreciación que se generaba con el límite superior de la banda ajustándose por debajo de la inflación y proporcionar mayor certeza sobre la trayectoria del tipo de cambio, reduciendo la probabilidad de un ajuste cambiario abrupto”, dijeron.
En ese sentido, favorecen el tramo largo de la curva en moneda local, ya que sería el que más se beneficiaría en un entorno de tasas en descenso, aunque esto lo destacan para inversores con perfiles más agresivos.
“Con los niveles actuales del contado con liquidación (CCL) vemos una oportunidad de entrada en el tramo largo de la curva en pesos. El anuncio de acumulación de reservas por parte del BCRA y la mayor flexibilidad a las bandas cambiarias, junto con la agenda de reformas del gobierno, deberían también ser catalizadores positivos para los activos en pesos. Para aquellos inversores dispuestos a tolerar un poco más de riesgo todavía, el TY30P es otra alternativa a la que también le vemos valor”, afirmaron.

Tasas más bajas
Las curvas en pesos vieron una compresión en sus tasas de interés, tanto en los bonos a tasa fija como en CER.
Actualmente los bonos a tasa fija operan con retornos mensuales de 2,2% a 2,5% en los distintos tramos de la curva.
Antes de las elecciones, dicha curva llegó a operar con retornos por encima del 5% mensual, por lo que la victoria del Gobierno trajo consigo un rally en los atcivos en pesos, favoreciendo a los títulos a tasa fija.
Lo mismo ocurrió con la curva de tasas reales (CER), la cual llegó a operar con retornos por encima del 20% antes de las elecciones y hoy toda la curva se neucnetra debajo del 10% de tasa real.
Por lo tanto, los niveles de tasas nominales son mas bajos para llevar a cabo estrategias en pesos.
Es decir, el premio en tasa que pagan los bonos en pesos son bajos y le dan menos espacio para que el carry trade siga siendo exitoso dada la proximidad del tipo de cambio al techo de la banda.

Facundo Barrera, socio en Fincoach, agregó que el anuncio de la actualización de las bandas por inflación redujo la incertidumbre en el frente cambiario y moderó la velocidad de caída de las tasas nominales en el mercado.
Tanto el mercado como los analistas relevados por el REM proyectan un proceso de desinflación para 2026, con estimaciones en torno al 25% y al 20%, respectivamente.
Bajo este contexto desinflacionario, y con el supuesto de que el tipo de cambio mayorista (actualmente ubicado a un 4% del techo de la banda) se mantenga en la zona superior de la misma, Barrera advierte que hoy no se observan oportunidades atractivas de carry trade en Lecaps.
“Creemos que el riesgo asumido no justifica el retorno esperado para un inversor con perfil conservador. La LECAP al 30 de noviembre (S30N6), presenta actualmente una tasa directa del 29,37%. Suponiendo una inflación acumulada del 20% hasta esa fecha y un tipo de cambio ubicado en el techo de la banda ($1834), el retorno directo en dólares sería de aproximadamente 4% similar a una ON con buena calificación crediticia”, explicó Barrera.
Por su parte, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, resaltó que ve a los instrumentos en pesos como una muy buena alternativa, aunque no dentro de Lecap o CER, sino en títulos corporativos.
“A medida que la inflación continúe bajando, creemos que, pasado el primer trimestre de 2026, van a empezar a ganar protagonismo las obligaciones negociables corporativas en pesos”, dijo.
En ese sentido, indicó que ve valor en dichos activos ya que cree que van a volverse más atractivas en un contexto donde los bonos soberanos en dólares tiendan a comprimir rendimientos hacia la zona del 8% a 9%.
“Ese escenario se parece al de la era Macri, cuando las empresas retomaron con fuerza el financiamiento en pesos y el mercado corporativo volvió a activarse”, dijo Lazzati.













