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El Gobierno llega hoy a la licitación del Tesoro con una misión concreta: calibrar cuál será el equilibrio entre liquidez, tasas y dólar. El ministro Luis Caputo tendrá que decidir si renueva la totalidad de los vencimientos, que ascienden a $ 3 billones, o si inyecta pesos para que bajen las tasas, con el riesgo de que se vayan al dólar.

El Tesoro cuenta con depósitos por $ 7,2 billones, por lo que dispone de un colchón de pesos en caso de no renovar todos los vencimientos. Por eso, en el mercado descuentan que no será una licitación desafiante, pero sí trascendente para el futuro cambiario y monetario. De un lado, el apretón de liquidez, del otro el ya famoso Punto Anker.

Desde que comenzó julio, aflojó la presión cambiaria, luego que en junio el dólar se despertara y subiera 5%. Ayer el mayorista y el oficial cayeron 0,7%: el primero cerró a $ 1471, mientras que el segundo se negoció a $ 1495 en la punta vendedora. También retrocedieron los financieros: el MEP bajó 0,8% y el Contado con Liquidación 0,6 por ciento.

Con el ancla cambiaria vigente, el equipo económico ahora evalúa cuánta liquidez dejará en la plaza financiera tras la licitación. Esa sintonía fina también pasa por las tasas, que en las últimas ruedas subieron levemente y ayer se moderaron. La caución a un día había trepado el lunes a 24% de TNA, pero ayer retrocedió y cerró en 10 por ciento.

“La suba de la caución, si bien no es preocupante, responde a una restricción de liquidez endógena al propio régimen cambiario. El BCRA viene absorbiendo pesos vía repos y convalidando tasas cortas más altas (en torno al 23% TNA) para sostener el ancla cambiaria, lo cual se traslada directamente al mercado de cauciones. No es un problema de solvencia ni de expectativas de inflación, sino el costo de mantener el esquema de intervención activa en el spot y en futuros”, explicó a El Cronista Tomás Ambrosetti, cofundador de Guardian Capital.

Ante esa restricción de liquidez, será clave cuánto renovará la secretaría de Finanzas, comandada por Federico Furiase. “El Tesoro se enfrenta nuevamente al trade off de liberar liquidez para que baje la tasa o mantener la liquidez apretada para que no aumente la presión sobre el dólar”, consideró Daniel Chodos, jefe de research y socio de Dhalmore Capital.

Ambrosetti explica que el Tesoro puede optar por un rollover agresivo en instrumentos cortos para descomprimir la plaza, o, en cambio, inyectar liquidez si prioriza bajar la presión sobre la caución. “De hecho, ya vimos una señal en ese sentido con la pausa de los bonos duales largos, que venían operando por encima de Tamar +8%. Aun así, mientras el trade off entre estabilizar liquidez y sostener el ancla cambiaria siga vigente, es probable que estos episodios en tasas cortas se repitan”, agregó.

Desde Grupo IEB estiman que el Gobierno inyectará pesos. “Creemos que buscará recomponer la liquidez del sistema que viene acotada (repo está en $ 1,7 billones y el BCRA sigue absorbiendo con venta de títulos dólar linked), por lo que no vemos imposible un rolleo por debajo del 100% buscando inyectar $ 500.000 millones o $ 1 billón”, consideró Nicolás Cappella, sales trader del bróker.

EL MENÚ QUE OFRECE CAPUTO

El Ministerio de Economía busca continuar extendiendo la duración de la deuda en pesos, más allá del actual mandato presidencial. Para lograrlo, ofrece un menú amplio, con una letra a tasa fija que vencerá en noviembre de 2026, bono CER a 2028, instrumento que ajusta por tasa TAMAR para el mismo año, y títulos dólar linked a agosto de 2026, mayo de 2027 y diciembre de 2028.

“Es posible que el Tesoro tenga que dar premio, sobre todo en la Lecap, porque luce cara en la curva y tiene poco monto emitido”, estimó Chodos.

Pero el título que se lleva todas las miradas es el AO29, que no tendrá un límite de emisión en la primera vuelta, con el objetivo de seducir a los inversores que acaban de cobrar los cupones. El nuevo título vencerá en octubre de 2029, durante el próximo mandato presidencial, pagará intereses mensualmente y se estima que rinda cerca del 8 por ciento.