En esta noticia
En su último informe sobre mercados emergentes, Bank of America (BofA) mantuvo una visión positiva sobre la deuda argentina, ratificó su apuesta por el bono Global 2035 y señaló que el país se mantiene integrado al grupo de activos favoritos entre los inversores internacionales, aunque con algunas advertencias.
El mensaje del banco surge de dos frentes. Por un lado, de sus recomendaciones tácticas de inversión.
Por otro, de las reuniones que mantuvo con cerca de 1000 inversores institucionales y administradores de fondos en Estados Unidos, Europa y Asia para conocer cómo están posicionadas las carteras en mercados emergentes.
Argentina sigue entre las apuestas favoritas
Dentro de América Latina, el BofA concluye y asegura que el consenso entre los grandes inversores se mantiene “constructivo” para la Argentina.
En deuda externa, el banco señala que la Argentina y Ecuador permanecen como las posiciones preferidas dentro del universo emergente.
Sin embargo, aclara que los administradores de fondos mantienen dos interrogantes principales: la posibilidad de que el Gobierno avance con una operación de manejo de pasivos antes de fin de año y la evolución de la imagen del presidente Javier Milei, cuya caída en popularidad aparece como uno de los factores que monitorean “de cerca” los mercados.
El informe también destaca que, a diferencia de otros mercados emergentes donde muchas posiciones aparecen saturadas, la estrategia sobre activos argentinos todavía “no luce excesivamente congestionada”. Esa característica, para el banco, deja margen para que se sostengan los flujos hacia el país “si la historia macroeconómica sigue validándose”.
El trade que BofA mantiene abierto
La convicción del banco queda reflejada en su cartera de recomendaciones. Entre todas las operaciones abiertas en mercados emergentes, Bank of America mantiene vigente la recomendación de comprar el bono soberano ARGENT 2035 (GD2035), una estrategia que como bien informó este medio fue iniciada el pasado 8 de abril.
Desde entonces, el precio del bono avanzó desde u$s 74,1 hasta u$s 80,6, muy cerca del objetivo de u$s 82,1 del banco, mientras que el nivel de stop continúa fijado en u$s 69,5.
Sucede que la tesis detrás de la operación no cambió. Según el banco, una reducción de las tensiones geopolíticas internacionales podría volver a impulsar el denominado “círculo virtuoso” de la Argentina, lo que favorecería la compresión de spreads y la valorización de los bonos soberanos.
Por qué Bank of America sigue optimista con la Argentina
Más allá del trade puntual, el banco dedica una sección específica a la Argentina dentro de su estrategia de deuda soberana emergente y mantiene una recomendación “Overweight” para los bonos globales del país.
Su argumento combina varios factores:
- En primer lugar, sostiene que los rendimientos de los bonos continúan elevados con relación con la calificación crediticia actual, por lo que todavía existe margen para futuras mejoras del rating.
Además, destaca cuatro pilares del programa económico:
- la fuerte desaceleración de la inflación;
- el compromiso del Gobierno con el equilibrio fiscal;
- la elevada voluntad de pago de la deuda externa;
- el avance de las reformas microeconómicas y de desregulación.
A juicio del banco, la combinación de esos factores acerca gradualmente a la Argentina a un escenario donde pueda recuperar el acceso voluntario a los mercados internacionales de deuda.
Los catalizadores que observa Wall Street
El informe identifica una serie de eventos que podrían reforzar todavía más la historia de inversión argentina.
Entre ellos aparecen:
- una mayor acumulación de reservas internacionales;
- nuevas mejoras en la calificación crediticia;
- el respaldo financiero del Tesoro de Estados Unidos;
- la continuidad de la disciplina fiscal;
- el pago normal de los próximos vencimientos de eurobonos;
- acuerdos políticos que fortalezcan la gobernabilidad;
- la profundización de las reformas estructurales.
Pero también marca riesgos
No obstante, el optimismo no implica ausencia de riesgos. El banco enumera varios factores que podrían afectar la tesis positiva sobre Argentina.
Entre ellos menciona un nuevo episodio de aversión global al riesgo, un nivel insuficiente de reservas internacionales, una caída de la aprobación presidencial, dificultades para sostener el equilibrio fiscal, problemas de gobernabilidad en el Congreso, protestas sociales o un deterioro económico que termine erosionando el respaldo político al programa oficial.
Cómo ve Bank of America a los mercados emergentes
El contexto internacional también ayuda a entender por qué Argentina sigue destacándose.
De acuerdo con las conversaciones mantenidas con inversores institucionales, América Latina es una de las regiones preferidas dentro de mercados emergentes.
Brasil aparece como una posición muy concurrida en monedas, Colombia mantiene una visión favorable aunque existe debate sobre si conviene invertir vía bonos o tipo de cambio, Perú conserva un sesgo positivo y México comienza a generar mayor cautela entre los administradores de fondos.
Dentro de ese mapa, Argentina ocupa un lugar diferencial. Y es que no es vista como un activo defensivo, sino como una apuesta de alto rendimiento respaldada por una historia de reformas macroeconómicas que, según el gigante de Wall Street, todavía tiene potencial para seguir comprimiendo el riesgo país y mejorar la percepción crediticia del soberano si logra sostener la disciplina fiscal y avanzar con su agenda económica.