Estados Unidos está evacuando personal de una base militar en Qatar, mientras la posibilidad de un ataque estadounidense inminente contra Irán despierta temores en toda la región de una conflagración más amplia.
Un funcionario estadounidense dijo el miércoles que “algunas personas” estaban saliendo de la base aérea de Al Udeid, el comando militar regional de Washington, que alberga a unos 10.000 efectivos.
Un funcionario árabe describió la retirada parcial como una “precaución por el momento”, mientras que el gobierno de Catar afirmó que la medida responde a “las actuales tensiones regionales”.
Estos movimientos se producen en un contexto de creciente inquietud ante la posibilidad de que la inestabilidad en Irán se extienda a países vecinos si el presidente estadounidense Donald Trump cumple sus promesas de intervenir en apoyo a las manifestaciones contra el régimen que sacuden a la república islámica desde diciembre.
Irán ya había atacado previamente la base de Al Udeid con una andanada de misiles, luego de que Estados Unidos bombardeara instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio.
Los vecinos de la república islámica intensificaron en los últimos días los esfuerzos de mediación y funcionarios iraníes mantuvieron conversaciones con países como Catar, Emiratos Árabes Unidos y Turquía, todos ellos con importantes bases militares estadounidenses.
Un funcionario del Golfo afirmó que Estados Unidos también está trasladando activos de la fuerza aérea fuera de la región, en un aparente intento de “evitar quedar al alcance” de una represalia iraní en caso de un ataque estadounidense.
El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares en Medio Oriente, declinó hacer comentarios.
Organizaciones de derechos humanos en el exterior estiman que miles de personas han muerto en las manifestaciones en Irán, que escalaron hasta convertirse en el estallido antirrégimen más grave desde la revolución islámica de 1979.
El martes, Trump pareció sugerir que una acción estadounidense en Irán era inminente, al publicar en su plataforma Truth Social que “LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO”.
Agregó que había cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cesaran las “muertes sin sentido de manifestantes” y que adoptaría “medidas muy firmes” si el régimen ejecutaba a personas detenidas durante los disturbios.
Un funcionario iraní dijo que Irán está monitoreando los acontecimientos en la base militar de Al Udeid y que está preparado para tomar “medidas de represalia”.
Añadió que la mediación de Catar o de cualquier otro país carece de sentido en estas circunstancias, al sostener que Estados Unidos “no es serio” respecto de las negociaciones.
El funcionario instó a los Estados de la región a “no permitir que su territorio sea utilizado para la agresión de un país contra otro”.
Estados Unidos cuenta con menos activos militares en la región desde que atacó los sitios nucleares de Irán en junio, con menos de 40.000 efectivos desplegados en bases y buques.
Actualmente, Estados Unidos no tiene un portaaviones cercano, tras haber enviado el grupo de ataque del Gerald R. Ford del Mediterráneo al Caribe a fines del año pasado. Sin embargo, mantiene seis buques de guerra en la región, incluidos tres destructores con misiles guiados: dos en el Golfo y uno en el mar Rojo.
Funcionarios del Golfo han insistido en que rechazarían cualquier pedido estadounidense para que su territorio sea utilizado en un ataque contra Irán.
Arabia Saudita y sus vecinos del Golfo prefieren un Irán debilitado, pese al acercamiento con la república islámica en los últimos años, pero siguen preocupados por el impacto desestabilizador de una intervención estadounidense.
Autoridades regionales temen que cualquier acción de EE.UU. dirigida contra el régimen -y no contra sus instalaciones nucleares, como ocurrió en los ataques de junio pasado- pueda provocar una respuesta iraní severa.
Ali Shamkhani, asesor de seguridad del líder supremo, advirtió a Estados Unidos en una publicación en X que no subestimara “la determinación y la capacidad reales de Irán para responder a cualquier agresión”.
El funcionario del Golfo señaló que, si bien la capacidad de Irán para infligir daños en represalia por posibles ataques estadounidenses es más limitada que en el pasado, “creo que los estadounidenses también están siendo cautelosos, porque nunca se sabe cómo reaccionará Irán”.
Irán ha amenazado anteriormente con interrumpir las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz, un cuello de botella clave para el suministro mundial de petróleo.
“El impulso diplomático es para enfriar la situación; si Irán jugara la carta de Ormuz, ahí es donde surge el verdadero peligro”, dijo otro funcionario árabe.
El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, habló dos veces con su par iraní, Abbas Araghchi, en las últimas 24 horas. En ambas llamadas telefónicas, Fidan subrayó la necesidad de resolver las tensiones regionales existentes.
Ankara y Teherán han sido rivales regionales durante mucho tiempo, pero Turquía teme que un derrocamiento violento del gobierno iraní provoque inestabilidad en su vecino y un éxodo masivo de refugiados.
Estados Unidos tiene varias bases militares en Turquía, muchas de ellas utilizadas para operaciones de la OTAN.
Para el miércoles, las protestas en Irán parecían haberse atenuado, con el régimen reimponiendo el control y amenazando con “castigar” rápidamente a las personas detenidas durante las manifestaciones.
Un alto comandante policial en Teherán, que pidió no ser identificado, afirmó que “los actos terroristas han terminado y no volverán a ocurrir”.
Sostuvo que quienes encabezaron los disturbios y recurrieron a la violencia habían sido entrenados en el extranjero para la lucha armada.
Una persona cercana al gobierno saudita dijo que Riad no esperaba que las protestas derivaran en una revolución. Sin embargo, coincidió con la preocupación regional generalizada de que Teherán, bajo presión interna y externa, pudiera responder militarmente contra sus vecinos.
“Nadie quiere a un tigre herido en un rincón, arremetiendo contra todos”, afirmó. “Una decapitación del régimen realmente marcaría una diferencia, pero eso no está en los planes. Hay muy poco que los estadounidenses puedan hacer para derrocar al régimen únicamente con poder aéreo”.
