Argentina enfrenta una creciente presión para devaluar de nuevo su moneda, mientras su gobierno lucha por evitar el colapso económico antes de las elecciones de octubre, tras la inesperada victoria en las PASO de un candidato de la derecha radical.
El dólar en el mercado negro, que es un elemento básico de la vida argentina, ha saltado a casi el doble del nuevo tipo de cambio oficial tras una devaluación del peso después de la victoria en las primarias de Javier Milei, un outsider de la clase política.
Al cambio actual en el mercado negro, de unos $730 por dólar, el billete de mayor denominación en circulación vale menos de u$s 3, lo que obliga a los argentinos a llevar consigo grandes fajos de billetes. El tipo de cambio oficial es de $365 por dólar.
"El camino del [ministro de Economía Sergio] Massa para evitar un colapso antes de las elecciones es cada vez más estrecho, inestable y sinuoso", dijo Salvador Vitelli, jefe de investigación del Grupo Romano en Buenos Aires. "Los problemas están empeorando y las posibles soluciones sólo terminan trayendo más problemas".
La victoria de Milei el domingo repercutió inmediatamente en los bolsillos de los votantes. Los precios de los bienes de consumo subieron dos dígitos de la noche a la mañana, mientras el Gobierno devaluaba el peso y subía las tasas de interés al 118% anual en un intento desesperado por restablecer la confianza.
Se reportaron repentinas subas de precios de más del 20% en notebooks y otros artículos electrónicos, conforme los locales subieron rápidamente los precios de los productos importados para compensar la última caída del peso. En otra medida de emergencia, el Gobierno suspendió el martes las exportaciones de carne vacuna durante dos semanas para intentar evitar que los precios internos suban demasiado rápidamente tras la devaluación.

La economía del país sudamericano ya estaba en una situación desesperada antes de las PASO, con una inflación de más del 100% anual, cerca del 40% de la población viviendo en la pobreza y una recesión inminente. Con los peronistas relegados al tercer lugar en las primarias, Massa -que también es el candidato presidencial del peronismo- enfrenta una ardua batalla para mantener la economía en pie hasta las elecciones presidenciales y legislativas de octubre.
"Esto parece ser una misión imposible", dijo Alberto Ramos, economista principal para América latina de Goldman Sachs. "Parece muy, muy poco probable que Massa o cualquier otro sea capaz de arreglar la economía en un corto periodo de tiempo".
"Las cosas se han deteriorado tanto, los desequilibrios son tan grandes que quizás hayamos perdido la capacidad de manejar el ajuste", agregó Ramos. "La situación será caótica".
El desafío inmediato de Massa es garantizar este mes la aprobación final de la junta directiva delFMI para el último tramo de u$s 7,5 mil millones de un paquete de rescate de u$s 44 mil millones. La devaluación del lunes ayudará a allanar el camino, ya que el fondo había presionado durante meses para que se produjera. Pocos creen que el FMI esté dispuesto a soltarle la mano a Argentina, su mayor deudor, por lo que es probable que el dinero fresco llegue.
Tras la devaluación de esta semana -a la que Massa se había resistido durante meses a pesar de la creciente presión sobre el tipo de cambio- el ministro ha insistido en que no repetirá el ejercicio antes de las elecciones, una promesa que pocos creen que pueda cumplir.
Sin embargo, el problema más acuciante es la inflación. Al igual que otros economistas, Vitelli, del Grupo Romano, prevé ahora una inflación mensual de entre el 12% y el 16% en agosto y septiembre. Según algunos economistas, esto situaría la tasa anual cerca del 180% en octubre e inclinaría la economía hacia una espiral hiperinflacionaria.
"La devaluación de la moneda y la suba de las tasas de interés no van a resolver el problema", dijo Edwin Gutiérrez, jefe de deuda soberana de mercados emergentes de Abrdn, con sede en Londres, que posee deuda argentina denominada en dólares.
"Es como si aplicaran un montón de curitas para intentar sobrevivir hasta las primeras elecciones. Cada devaluación viene acompañada de una mayor inflación y la moneda se vuelve menos competitiva".
Milei ha abogado por soluciones radicales de libre mercado, como dolarizar la economía argentina, cerrar el banco central y recortar el gasto público. Su primer lugar en las PASO, que se consideran un ensayo general para las elecciones de octubre, ha introducido un elemento adicional de incertidumbre en unos mercados ya de por sí nerviosos.

"Mucho dependerá también de lo que digan los candidatos, en particular Milei", dijo Amilcar Collante, de la Universidad Nacional de La Plata. "Si tenemos un Milei cuidadoso, que explique bien sus planes, la economía evitará el colapso. Pero será diferente si Milei, o la gente a su alrededor que no es muy conocida, empieza a decir cosas que generen más ruido en lo que ya es un mercado muy frágil".
El resultado de las elecciones de octubre sigue siendo muy incierto, ya que el electorado argentino está dividido en tres bloques aproximadamente iguales: los votantes de Milei; los de la oposición de centro-derecha mayoritaria, cuya candidata será Patricia Bullrich; y los peronistas en el poder.
Sin ningún candidato que se acerque al nivel necesario para una victoria en primera vuelta, parece seguro que habrá una segunda vuelta en noviembre. Aunque el voto peronista se desplomó a aproximadamente la mitad de su nivel en las últimas elecciones presidenciales de 2019, Massa ha insistido en que todavía puede ganar en un país con una fuerte tradición izquierdista.
"La habilidad política de Massa va a ser un factor importante en los próximos meses", dijo Martín Rapetti, director de la consultora económica Equilibra en Buenos Aires. "Aunque su resultado en las primarias fue malo, el triple empate lo sigue poniendo en el juego para llegar a una segunda vuelta".















