Financial Times: Europa necesita una mejor lista negra y más mano dura en lo fiscal

La Comisión Europea propone, entre otras medidas, el intercambio automático de información entre las agencias tributarias europeas para que el comercio electrónico pague los impuestos correspondientes

Los líderes de los 27 estados miembro e instituciones de la UE se reúnen en Bruselas esta semana para negociar el plan de recuperación propuesto por Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea. No podemos permitirnos ni un fracaso ni una demora. Europa está atravesando un shock económico devastador y desigual. Pero este desafío conlleva una oportunidad: la transición hacia un modelo de crecimiento más sostenible y más justo.

Frente a esta crisis, y lo que ésta representa para las finanzas públicas, la reforma fiscal europea en más importante que nunca. Ya se avanzó mucho en la lucha contra el fraude tributario, la evasión impositiva y la planificación fiscal agresiva, tanto en Europa como en el resto del mundo. Pero esa labor dista mucho de haber concluido. Las pérdidas de ingresos anuales en la UE debido a la evasión fiscal internacional por parte de los particulares se calcula en 46.000 millones de euros; la evasión del impuesto a las sociedades en más de 35.000 millones de euros; y el fraude en torno al IVA transfronterizo en 50.000 millones de euros.

En la revisión anual de las economías de la UE, la comisión identificó seis estados miembro con sistemas fiscales que las empresas utilizan para su planificación fiscal agresiva. Esas prácticas en un país de la UE provocan una caída de ingresos tributarios en otros. Distorsionan la igualdad de condiciones en la que se basa nuestro mercado único. Aunque algunos países han tomado medidas en la dirección correcta, debemos estar preparados para activar todas las palancas políticas existentes para proteger nuestro mercado único. Esto incluye explorar la forma de aprovechar plenamente las cláusulas del tratado de la UE que permiten que las propuestas tributarias se adopten no por unanimidad sino por mayoría calificada.

Es evidente que para hacer frente a la evasión y el fraude fiscal tenemos que mirar más allá de las fronteras de la UE. Desde que hace cuatro años creamos la primera lista negra de paraísos fiscales mundiales, se evaluaron 95 jurisdicciones y se eliminaron más de 120 regímenes tributarios perjudiciales.

Ahora queremos fortalecer esta herramienta. En base a las normas vigentes que impiden a los fondos de la UE apoyar proyectos que contribuyan a la evasión fiscal, la comisión esta semana recomendó a los estados miembro no brindar apoyo financiero a ninguna compañía que tenga vínculos con jurisdicciones incluidas en la lista negra.

Hemos anunciado más medidas para que el proceso de inclusión a la lista sea más eficaz. Estamos actualizando el tablero de indicadores empleado para elegir las jurisdicciones a investigar. Se busca incluir los datos más recientes y abarcar todos los riesgos. Estamos revisando los criterios que deben cumplir las jurisdicciones en base a los últimos avances internacionales en la lucha contra la evasión y el fraude fiscal.

Proponemos el intercambio automático de información entre las administraciones tributarias de la UE sobre las ventas que se realizan mediante plataformas digitales. Esos datos ayudarán a las agencias de recaudación fiscal a verificar que quienes ganan dinero con el comercio electrónico paguen el impuesto correspondiente.

Por supuesto, esto es apenas un avance hacia el objetivo de garantizar que nuestros sistemas tributarios brinden ingresos sostenibles a largo plazo en una economía cada vez más digitalizada. Europa sigue comprometida con el éxito de la OCDE en su esfuerzo por encontrar una solución global a los desafíos fiscales derivados de la digitalización. Espero que la reciente medida de Estados Unidos para frenar estas conversaciones sea un revés temporario.

Las decisiones vinculadas a los impuestos nunca fueron fáciles en la UE, pero todo es posible con voluntad política. En los últimos años, los sucesivos escándalos presionaron a los gobiernos para que se hicieran cambios, y se hicieron. Ahora hay que reunir similar ambición no sólo para responder al shock económico sin precedentes derivado de la pandemia, sino para aprovechar la oportunidad de transformar, para mejor, nuestras economías y sociedades.

Traducción: Mariana Oriolo

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