

Potencia ascendente del sector de agronegocios, con participaciones crecientes en las exportaciones de algunos de los principales productos del sector comercializados en el mundo, Brasil depende cada vez más de insumos importados para fomentar su producción agropecuaria y atender a las demandas externa y doméstica por commodities, alimentos procesados y biocombustibles.
Un estudio elaborado por el Departamento de Agronegocios de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Deagro/Fiesp) a partir de datos de la Secretaría de Comercio Exterior (Secex) señala que, en 2012, las importaciones de insumos de los segmentos de fertilizantes, agroquímicos, máquinas e implementos, nutrición animal y salud animal deberán sumar u$s 18.593 millones.
El crecimiento es de casi 10% en relación al monto del año pasado (u$s 16.956 millones) y la proyección indica que será el cuarto año consecutivo de avance de las importaciones de esos insumos y representa un salto de 123%, o de más de u$s 10.000 millones, en comparación con el valor de 2007, año base del estudio. Si no fuera por la crisis internacional de 2008, la tendencia podría haber sido incluso más evidente.
En 2007, las importaciones de insumos agropecuarios de los segmentos destacados por la Fiesp alcanzaron u$s 8.340 millones, un valor que ascendió a u$s 15.656 millones el año siguiente, cuando las commodities en general -inclusive el petróleo y los metales-alcanzaron máximos históricos antes de que la quiebra del banco Lehman Brothers profundizara la tendencia.
En ese contexto, las importaciones de insumos de los segmentos que integran el relevamiento de la Fiesp retrocedieron a u$s 9.387 millones en 2009 y aumentaron moderadamente en 2010, a u$s 11.305 millones. Parte de las importaciones son necesarias, pero tenemos que medir los riesgos de esa dependencia creciente. Nuestro estudio es una advertencia, dijo Antonio Carlos Costa, gerente de Deagro.
Las importaciones de esos insumos representarán en 2012, 8% del valor bruto de la producción (VBP) de las veinte principales culturas agrícolas del país estimado por el ministerio de Agricultura (R$ 233.836 millones). En 2007, las compras al exterior de esos insumos equivalieron a 4,8% del VBP calculado por esa cartera en R$ 175.062 millones.
De las áreas que integran el relevamiento, la que más pesa sobre las importaciones es la de fertilizantes, que históricamente depende de productos del exterior para atender a cerca de 70% de la demanda doméstica. En 2012, las compras en el exterior de fertilizantes intermedios y materias primas para la producción de adobes alcanzarán u$s 10.940 millones, o 58,8% del valor total estimado por la Fiesp para los insumos del relevamiento.
De las tres fuentes básicas de nutrientes para la producción de fertilizantes agrícolas, la que genera más dependencia es el potasio, escaso en Brasil. En 2010, las importaciones cubrieron 91% de la demanda interna de potasio. En los derivados del nitrógeno, la franja de las importaciones en 2010 fue de 76%, y en los derivados del fosfato alcanzó el 43%.
Con las inversiones en curso y las previstas, la Fiesp proyecta que la participación de las importaciones continuará cayendo hasta 2021. En los fosfatados, retrocederá a 35%, en los nitrogenados a 43% y en los potasios a 81%. La empresa minera Vale lidera la producción brasileña de fosfatados y Petrobras, la de nitrogenados.
Según David Roquetti Filho, director ejecutivo de la Asociación Nacional para la Difusión de Adobes (Anda), las inversiones para la ampliación de la oferta brasileña llegarán a u$s 2.877 millones en 2012 (la mayor parte en fosfatados), ante u$s 838,2 millones en 2011. La reducción de la dependencia del potasio a largo plazo cuenta con "la ayuda" de un proyecto de Vale en Argentina, que promete enviar 90% de la oferta hacia Brasil.
En el caso del nitrógeno, el segmento tiene buenas expectativas en relación al aumento de la oferta de gas natural en tiempos de la exploración pre-sal. El gas representa 80% del amoníaco, por ejemplo. Sin embargo, para irrigar la producción de fertilizantes, ese aumento depende de decisiones políticas sobre el destino del gas, que mueve automóviles, alimenta centrales térmicas y abastece residencias, entre otros muchos usos.
Para el segmento de defensivos, la previsión de la Fiesp con respecto a las importaciones de insumos este año indica un crecimiento de 10% con respecto al año pasado, a u$s 4.525 millones, o 24,3% del total. Es un valor casi tres veces más alto al registrado en 2007, y desde entonces el crecimiento se dio en prácticamente todas las clases de productos.
Aunque existe una importante producción del principio activo glifosato, base de los defensivos más vendidos en Brasil, la demanda también se complementa con importaciones. Para el Sindicato Nacional de Industria de Productos para la Defensa Agrícola (Sindag), el "Costo Brasil" limita la expansión de la producción local, lo que deja el camino abierto para los importados en uno de los mercados más codiciados del mundo.
En gran medida, la diseminación de las compras de productos genéricos en Asia, sobre todo en China, que aumentó la competencia con los productos patentados de las grandes empresas del ramo, la mayor parte multinacionales, dificulta cambios significativos en ese tablero.
Ivan Amancio Sampaio, gerente de información de Sindag, informó que en 2011 las ventas de genéricos en Brasil sumaron u$s 3.700 millones, o 43% del total. Las ventas de "especialidades", los productos patentados, alcanzaron u$s 4.800 millones. Esa división porcentual sigue prácticamente intacta.
En el segmento de máquinas e implementos, donde el "Costo Brasil" también limita inversiones, las importaciones se duplicaron desde 2007 y alcanzarían u$s 1.809 millones este año.
En el área de nutrición animal, cuyas importaciones de insumos deberán alcanzar u$s 986 millones este año, 81,3% más que en 2007, la dependencia se concentra en los productos a base de química fina utilizados en las composiciones del forraje, afirmó Mario Sergio Cutait, director titular adjunto de Deagro.
En el segmento de salud animal, que deberá importar u$s 333 millones este año, un aumento de 16% en la misma comparación, son vitales las compras de materias primas del exterior para la fabricación de productos veterinarios, en un escenario que no difiere mucho del que está en vigor para los medicamentos de las personas, según destacó Milson da Silva Pereira, director ejecutivo del Sindicato Nacional de la Industria de Productos para la Salud Animal (Sindan).









