

Cuando se piensa en países herméticos, Corea del Norte suele acaparar la atención. Sin embargo, hay otro rincón del mundo con rasgos similares de aislamiento, culto al líder y políticas estatales extremas, aunque mucho menos conocido. Su capital parece sacada de un decorado de cine y la vida diaria está marcada por el control, aunque también por ciertos privilegios.
Se trata de Turkmenistán, una república exsoviética donde la ciudad de Ashgabat, completamente revestida en mármol blanco, es uno de los símbolos más llamativos de su identidad nacional. En este país no hay acceso libre a internet ni prensa independiente, pero el gobierno garantiza agua, gas y electricidad gratuitos para todos sus ciudadanos desde hace décadas.

Qué tiene de particular este país donde todo es blanco y no hay wi-fi
Ubicada en medio del desierto de Karakum, Ashgabat fue reconocida por el Récord Guinness como la ciudad con más edificios de mármol blanco del mundo. Este estilo urbano se impulsó a partir de los años 90 tras la independencia de la URSS como símbolo de modernidad y nacionalismo.
El presidente Saparmurat Niyazov, también conocido como Turkmenbashí (“líder de los turcomanos”), ordenó una remodelación total de la capital, erigiendo palacios, ministerios, monumentos e incluso un Arco de la Neutralidad coronado por su estatua giratoria. Hoy la ciudad luce impecable, casi vacía, y se mantiene mediante una estricta vigilancia estatal.
Cómo es la vida diaria en Turkmenistán
Turkmenistán tiene uno de los niveles de censura más altos del planeta. Según Reporteros Sin Fronteras, ocupa el puesto 176 de 180 en libertad de prensa y el acceso a redes sociales como WhatsApp, Facebook o YouTube está bloqueado. Solo se permite el uso de aplicaciones controladas por el gobierno.
El internet doméstico es limitado, caro y extremadamente lento. Muchos ciudadanos no tienen conexión en sus hogares y las VPN están prohibidas por ley. En cambio, el gobierno fomenta canales estatales y plataformas de noticias oficiales como único medio de información.
Qué explica que el agua, la luz y el gas sean gratuitos
Desde 1993, el Estado garantiza a todos los ciudadanos el acceso gratuito a servicios básicos como agua, gas y electricidad. Durante años también se subvencionaba la gasolina, lo que permitía llenar el depósito de un coche con apenas unos céntimos. Aunque algunas de estas ayudas se han reducido, buena parte de los hogares aún no paga tarifas comunes.
Estas políticas responden a una lógica de legitimación del régimen. A cambio del silencio político y la obediencia, el Estado provee beneficios materiales básicos. Turkmenistán es uno de los países con mayores reservas de gas natural del mundo, lo que ha facilitado históricamente estas medidas populistas.

Qué otras curiosidades destacan de este país
Uno de los sitios más famosos de Turkmenistán es el cráter de Darvaza, también conocido como “la puerta al infierno”, una gigantesca grieta en llamas en pleno desierto, encendida desde hace más de 50 años. Es uno de los pocos atractivos turísticos abiertos al exterior.
Pese a su aparente aislamiento, el país ha intentado atraer inversiones extranjeras, sobre todo de China y Rusia, aunque siempre bajo condiciones muy controladas. El idioma oficial es el turcomano y la religión predominante, el islam sunita, convive con una fuerte impronta secular heredada del régimen soviético.














