

En el sur de Tailandia, dentro de una tranquila bahía de la provincia de Phang Nga, se levanta Koh Panyee, un pueblo flotante con más de 200 años de historia que desafía las formas tradicionales de habitar el territorio.
Este singular asentamiento, construido completamente sobre pilotes de madera, solo puede ser visitado en barco, lo que ha permitido conservar su identidad y su ritmo de vida a lo largo de los siglos.

¿Por qué surgió esta ciudad flotante?
La historia de Koh Panyee comienza a finales del siglo XVIII, cuando familias musulmanas provenientes de Indonesia se vieron impedidas de poseer tierras en Tailandia debido a una ley local que restringía la propiedad únicamente a ciudadanos tailandeses.
Ante esta limitación, los pescadores optaron por construir sus viviendas directamente sobre el mar, utilizando postes de madera anclados en el lecho marino y aprovechando la protección natural de una gran formación de roca caliza que domina la bahía.
Con el paso del tiempo, lo que comenzó como una solución improvisada se transformó en una comunidad estable, donde actualmente viven más de mil personas que continúan desarrollando su vida diaria sobre el agua.
¿Cómo es esta ciudad flotante única en el mundo?
Según ArchDaily, Koh Panyee no encaja en las definiciones urbanas tradicionales. Sus casas, pasarelas, comercios y espacios comunes se elevan sobre el mar como si flotaran, sostenidos por estructuras delgadas que recuerdan las patas de un ave marina.

La mayoría de las construcciones están conectadas por pasillos de madera que funcionan como calles, y el pueblo cuenta con una escuela, una mezquita y espacios comunitarios que consolidan la vida social y religiosa de la comunidad.
A pesar del crecimiento del turismo en la región, la pesca sigue siendo la base económica del pueblo, mientras que la llegada de visitantes es controlada y estacional, lo que contribuye a preservar la tranquilidad del lugar.
El campo de fútbol de Koh Panyee que se hizo famoso mundialmente
Uno de los elementos más emblemáticos de Koh Panyee es su campo de fútbol flotante, considerado único en el mundo. Precisamente, esta cancha fue construida por niños del pueblo con restos de madera y materiales reutilizados, ante la falta de espacio en tierra firme para practicar deporte.
Inspirados por el Mundial de Fútbol de 1986, los jóvenes transformaron su ingenio en una historia de superación que hoy es símbolo del pueblo. El fútbol no solo se convirtió en una actividad recreativa, sino también en un factor de unión comunitaria y proyección internacional, atrayendo la atención de medios y visitantes de todo el mundo.











