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El juicio por el llamado caso de las mascarillas sigue avanzando en el Tribunal Supremo y mantiene al PSOE en el centro de la escena política. Las declaraciones de testigos y acusados han reactivado un caso que combina presuntas comisiones, relaciones con el poder y movimientos de dinero que aún están bajo investigación.

Mientras se acumulan los testimonios, el partido que lidera Pedro Sánchez insiste en marcar distancia con los hechos. Desde la dirección socialista aseguran que el proceso judicial servirá para confirmar que la organización actuó conforme a la ley, en un contexto de fuerte tensión política y mediática.

Víctor de Aldama es una de las figuras clave en la causa por presuntas irregularidades en contratos durante la pandemia.Fuente: EFESergio Pérez

Nuevas declaraciones reactivan las sospechas en el caso de las mascarillas

La tercera jornada del juicio dejó algunos de los testimonios más sensibles hasta el momento. La empresaria Carmen Pano se reafirmó ante el tribunal al asegurar que entregó 90.000 euros en efectivo en la sede del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid, en dos ocasiones.

“Yo llevé el dinero a la sede, no sé para quién era ni a qué correspondía”, declaró durante su comparecencia, manteniendo la versión que ya había dado en fase de instrucción.

Según su relato, las entregas se realizaron por indicación del empresario Víctor de Aldama, uno de los principales implicados en la causa. Sin embargo, el propio Aldama ha negado esa versión, lo que introduce un elemento de contradicción clave en el proceso judicial.

Las declaraciones también apuntan a una red de relaciones con el poder político. Testigos han señalado las “muy buenas relaciones” que Aldama presumía tener con el Gobierno, en particular con el exministro José Luis Ábalos.

El papel de Ábalos, Koldo y Aldama bajo la lupa judicial

El proceso judicial analiza presuntas irregularidades en la compra de material sanitario durante la pandemia. En el banquillo se encuentran el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama.

Durante el juicio, han surgido múltiples líneas de investigación. Entre ellas, el supuesto disfrute de un chalé en Cádiz como contraprestación por gestiones políticas. Según uno de los testimonios, el empresario habría señalado que “el señor ministro quiere una casa”, en referencia a Ábalos.

También se han mencionado entregas de dinero vinculadas a gestiones empresariales. Una testigo afirmó que se habrían movilizado hasta 600.000 euros en efectivo en distintas operaciones relacionadas con licencias en el sector de hidrocarburos.

A esto se suman otros elementos, como supuestos pagos en el extranjero y reuniones con cargos públicos. En uno de los episodios, se mencionó la entrega de sobres con dinero en República Dominicana, aunque los implicados han ofrecido versiones contradictorias sobre su contenido.

El PSOE se defiende y afirma que el juicio probará su inocencia

Frente a estas acusaciones, el PSOE ha reforzado su discurso de defensa. La portavoz socialista Montse Mínguez aseguró que el partido es el principal interesado en que se conozca la verdad.

“Somos los más interesados en conocer la verdad, lo digo muy sinceramente, porque demostrará una vez más que el Partido Socialista es un partido limpio”, afirmó tras la Junta de Portavoces del Congreso.

Desde la formación también subrayan que han colaborado con la justicia desde el inicio del caso. Según Mínguez, el partido ha entregado toda la documentación contable y las cuentas “cuadran milimétricamente”, en un intento de desmontar cualquier sospecha sobre financiación irregular.

Carmen Pano ha reafirmado su versión sobre entregas de dinero que forman parte del eje central del proceso judicial.Fuente: EFESergio Pérez

Además, rechazan las comparaciones con otros casos de corrupción y sostienen que el proceso judicial no ha aportado novedades sustanciales respecto a lo ya investigado.

El avance del juicio mantiene abierto un escenario de incertidumbre política. Las declaraciones continúan, las versiones se cruzan y el foco sigue puesto en un caso que, más allá del resultado judicial, ya ha marcado el debate público en España.