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Andrés Serbin es antropólogo, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Central de Venezuela y presidente del Consejo Académico de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES). La International Studies Association lo distinguió como Global South Distinguished Scholar y ha sido profesor invitado en Harvard, la Sorbonne Nouvelle y Warwick. Es autor de ocho libros sobre política internacional.

En su lectura del momento actual, el eje del poder global se está desplazando del Atlántico hacia Eurasia. El proceso se apoya en tres frentes que analiza por separado: la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, la consolidación del bloque euroasiático y la crisis migratoria que tensiona la política europea.

El nuevo mapa del poder según el analista internacional

Serbin (77 años) distingue dos lógicas enfrentadas. Estados Unidos, según su análisis, opera bajo “una visión muy inmediata, pragmática y corporativa, donde la política exterior se concibe de manera transaccional”. China, en cambio, trabaja con “una concepción de carácter histórico, sutil y de largo aliento”. La diferencia no es de estilo, sostiene, sino de cómo cada potencia entiende los plazos del juego que disputa.

El terreno donde esa disputa se concentra hoy es la inteligencia artificial y la producción de semiconductores. China pasó de importar chips por unos 378.000 millones de dólares anuales en 2020 a convertirse, en 2025, en uno de los mayores exportadores mundiales del sector. La rivalidad llegó al máximo nivel diplomático: según la agencia china Xinhua, el presidente Xi Jinping le mencionó a Donald Trump la “trampa de Tucídides” durante su cumbre en Pekín en mayo de 2026, en referencia al patrón histórico por el cual una potencia dominante y otra emergente tienden al conflicto.

Putin y Xi Jinping simbolizan la consolidación de Eurasia como nuevo centro de poder global, en el análisis de Andrés Serbin.
Putin y Xi Jinping simbolizan la consolidación de Eurasia como nuevo centro de poder global, en el análisis de Andrés Serbin.Imagen creada con ChatGPT

¿Por qué las sanciones a Rusia reforzaron a Eurasia?

Serbin sostiene que las sanciones económicas impuestas a Rusia tras la invasión de Ucrania no cumplieron su objetivo. En lugar de aislar a Moscú, afirma, “aceleraron de forma definitiva la conectividad interna de Eurasia”, porque Rusia reorientó su exportación de crudo y gas hacia China. El resultado, según el analista, fue el refuerzo de una plataforma institucional cuya expresión más visible es la Organización de Cooperación de Shanghái, que ya integra a Irán.

Para Serbin, no se trata de una alianza militar clásica entre Moscú y Pekín, sino de “una densa plataforma” pensada como “una retaguardia estratégica compartida” que excluye a Estados Unidos y a los europeos. En ese marco ubica el desplazamiento del peso geopolítico desde el eje transatlántico hacia el espacio euroasiático.

La migración como síntoma del desorden global

El tercer eje de su análisis es el que más afecta a España: los flujos migratorios y su efecto en la política interna. Serbin plantea que la crisis migratoria es un síntoma, no una causa, y que su llegada a Europa activa una secuencia que se repite: presión sobre los servicios públicos, percepción de descontrol y crecimiento de los partidos que ofrecen respuestas de frontera cerrada.

Los datos recientes apuntan en una dirección distinta a la del discurso. Según eldiario.es, con cifras de las autoridades, las llegadas irregulares a España cayeron más de un 40% en 2025. Pese a ello, la presión política no cedió. De hecho, la Unión Europea avanza en 2026 hacia una reforma migratoria más dura, que contempla centros de retorno fuera del bloque, y vinculó ese endurecimiento al ascenso de fuerzas como Vox en España y Agrupación Nacional en Francia. En paralelo, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó en enero de 2026 una regularización extraordinaria para alrededor de 500.000 personas en situación irregular, una medida que el PP y Vox rechazaron de inmediato. Sobre esa dinámica, Serbin afirma que los gobiernos centristas “terminan adoptando parte del discurso duro para recuperar terreno", y cita los casos de Giorgia Meloni en Italia y de Alemania tras la crisis de 2015.

Serbin trasladó parte de esta mirada a la ficción. Su nuevo libro, Room Service en la Selva (Editorial Dunken, 2026), reúne relatos entre lo biográfico y lo ficcional, ambientados en escenarios que van de la selva amazónica a San Petersburgo y Boston. Lo presentó en Madrid el pasado 2 de junio de 2026 en el espacio cultural La botica de las letras. “Este libro no es una guía de viajes; es lo que me pasa cuando hablas un par de idiomas, tienes memoria larga y cero autocensura”, describe el autor.