En esta noticia

El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur finalmente fue aprobado, pero lejos de cerrar el debate abrió un nuevo frente de tensión política y social en Europa.

El campo reaccionó de inmediato con protestas masivas en distintas capitales y rutas estratégicas, al considerar que la decisión ignora de manera directa sus advertencias y reclamos.

Tractores, cortes de carreteras y concentraciones frente a edificios emblemáticos marcaron las horas posteriores al aval definitivo.

Las organizaciones agrarias sostienen que el pacto profundiza la competencia desigual con los productores sudamericanos y que las salvaguardas prometidas por Bruselas no alcanzan para proteger al sector.

La aprobación del acuerdo, que llevaba más de dos décadas de negociaciones, se da en un contexto de alta sensibilidad social y política. El malestar del campo vuelve a poner en jaque a varios gobiernos nacionales y anticipa un escenario de conflictividad prolongada.

¿Cómo se expresaron las protestas tras la aprobación del acuerdo?

En Francia, la reacción fue inmediata y contundente. Agricultores volvieron a movilizarse con tractores hacia el centro de París, ocuparon accesos a autopistas y se concentraron frente a sedes institucionales, pese a los intentos del Gobierno por contener la protesta.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Bloomberg</div></div>
Fuente: Bloomberg
Fuente: Bloomberg

Las imágenes recordaron a las grandes movilizaciones rurales de 2024 y confirmaron el poder de presión del sector.

Las acciones no se limitaron a la capital. En distintas regiones del país se registraron bloqueos de rutas, centros logísticos y depósitos de combustible.

Los sindicatos agrarios advirtieron que las medidas podrían intensificarse si no se activan mecanismos de protección efectivos tras la entrada en vigor del acuerdo.

También hubo protestas en Bruselas, Berlín y en varios puntos de España. En Cataluña, Castilla y León y Castilla-La Mancha se produjeron cortes de tráfico y concentraciones en nodos clave del transporte, con el objetivo de visibilizar el rechazo y mantener la presión sobre las autoridades nacionales y europeas.

¿Qué escenario se abre ahora para el campo europeo?

Con el acuerdo ya aprobado, el foco del conflicto se desplaza hacia su implementación. Los agricultores reclaman la aplicación inmediata de cláusulas de salvaguarda, controles sanitarios y ambientales estrictos y compensaciones económicas que eviten un impacto negativo en los precios y la rentabilidad.

En países como Francia, Polonia y Hungría, donde el rechazo político fue explícito, el debate interno sigue abierto. Los sindicatos agrarios presionan a sus gobiernos para que utilicen todas las herramientas disponibles dentro de la UE, incluido el Parlamento Europeo y eventuales recursos judiciales.

El mensaje del campo es claro. La aprobación del acuerdo no marca el final del conflicto, sino el inicio de una nueva etapa. Las organizaciones rurales ya anticipan más protestas y un pulso sostenido con Bruselas, convencidas de que el tratado pone en riesgo el futuro de miles de explotaciones agrícolas en Europa.