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Durante décadas, el zapato femenino vivió en el terreno de la incomodidad; tacones imposibles, cambios instantáneos, armarios infinitos que se adapten a las necesidades de las mujeres modernas. Barbie (la famosa muñeca de Mattel) ya lo decía: “puedes ser lo que quieras ser”, así las mujeres hoy son líderes, ejecutivas, deportistas, académicas, científicas, cabezas de familia, madres, todo al mismo tiempo.
Allí es donde la vida contemporanea insinuó una idea que ni la moda ni la tecnología terminaban de alcanzar: que un mismo zapato pudiera ser muchos a la vez. Ese imaginario (por mucho tiempo más cercano a la fantasía que al retail) empieza a materializarse. No con magia, sino con ingeniería e inversión. Y no en un laboratorio futurista, sino en una startup que nació de un problema cotidiano: cómo pasar del plano al tacón sin cargar otro par en la cartera.
Nothink toma este concepto tan simple como radical y lo resuelve: un zapato de mujer con tacón intercambiable, no mediante una lengüeta externa o una suela de silicona, sino a través de un mecanismo interno de ingeniería alemana con más de 10 años de desarrollo y dos patentes separadas.
Luna García tiene solo 23 años, vive en Valencia y empezó a trabajar a los 16. Comenzó en una gestoría fiscal y tenía exactamente el problema que Nothink resuelve: ir a la oficina con zapato plano y llegar a un evento con tacón, sin cargar dos pares ni volver descalza a casa. Hoy dirige la operación española de la marca junto a su socia Asia Pellegrini, de 30 años y quien lleva la operación en Italia, su tierra natal, siendo ella quien adquirió la patente para dar inicio al sueño de Barbie.
Ingeniería, patentes y una historia improbable
La historia tiene más de novela de negocios que de manual de emprendimiento. Pellegrini contactó a los creadores alemanes para proponer diseños adaptados al mercado europeo. La rechazaron. Intentó comprar derechos territoriales. También rechazaron.
Tres meses después, la empresa entró en concurso de acreedores por un problema estructural que García resume con claridad: “Tenían 30 personas diseñando en Alemania, pero tenían 3 personas trabajando en España. Obviamente la plantilla no estaba distribuida y consumieron todo lo que habían dado los inversores”.
Pellegrini aprovechó ese momento para adquirir la patente. En paralelo, García había llegado al mismo fabricante con su propio prototipo. La respuesta fue directa: “Me ve con 19 años y un prototipo que no tenía ningún tipo de sentido porque yo no soy ingeniera. Me dice: ¿tienes 1.000.000 euros para desarrollar esto? Y le digo no, ni 1.000.000 ni 1000”.
Ese mismo fabricante las conectó. Así nació la sociedad que hoy opera Nothink en España, Portugal y Andorra, mientras Pellegrini mantiene la patente global desde Italia.
Modelo de negocio: crecer antes que ganar
Nothink opera en lo que en el ecosistema emprendedor se denomina fase de tracción: construir mercado antes de optimizar márgenes. García lo dice sin eufemismos: “Nosotros no tenemos una rentabilidad realmente, o sea, tenemos una situación en la que estamos invirtiendo para que haya un crecimiento de la empresa y que sea sostenible en el tiempo, pero no hay una ganancia ni muchísimo menos, ni queremos que la haya”.
El equipo es intencionalmente pequeño: tres socios y el marido de García como núcleo directivo, con servicios subcontratados para marketing, fotografía, atención al cliente y asesoría fiscal. Con este contexto, España cerró 2025 como el mercado más consolidado de Nothink, con entre 160 y 165 pedidos anuales.
El ticket promedio ronda los 270 euros (el más bajo de su mercado europeo), y esa cifra incluye habitualmente más de un producto: “Los pedidos de media son un par con 3 tacones. Lo que menos tenemos es un pedido simple. Normalmente la gente siempre pide un tacón o 2 tacones adicionales o clips”.
La brecha entre mercados europeos es llamativa. Mientras en España el carrito promedio no supera los 270 euros, en el norte de Europa la dinámica es completamente distinta: “Alemania, Países Bajos son de cuatro pares, son carritos de 1000 euros, te quedas alucinando porque sin ningún tipo de problema y gente además que se compra 3 pares y luego se compra cuatro”.
El dato encaja con la realidad del sector. La facturación en España cerró en 2024 con una caída del 6% respecto a 2023, según la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado. Mientras, el mercado minorista de calzado obtuvo una facturación de 4925 millones de euros en 2024, creciendo apenas un 2,9% respecto al año anterior.
Los precios están fijados en el mínimo operativo. “Estamos vendiéndolos incluso más baratos de lo que deberíamos venderlos, pero al final entendemos que hay una etapa de posicionamiento en el mercado y que no es momento de sacar rentabilidad”, explica García.
No obstante, la inflación de materiales no da tregua. “Cada vez nos cuesta más producir, nos cuesta más las pieles, no vamos a la par de Europa ni de broma”, dice García. Aun así, Nothink fabrica en España, dentro del ecosistema zapatero de Alicante (Petrer, Elda, Sax), uno de los núcleos históricos del sector.

Expansión geográfica: París primero, Nueva York después, Latinoamerica el presente
La hoja de ruta de internacionalización refleja prudencia financiera: en mayo el producto entrará durante seis meses en una tienda multimarca de París. La misma cadena tiene sede en Nueva York, pero el salto transatlántico se pospone: “En el punto en el que estamos ahora nos decidimos hacerla primero en París y si tiene buena acogida, ya llevarla a Nueva York, porque París, al estar en Francia, nuestra facilidad para mover todo lo que es un stock es mucho más rentable”.
Para finales de 2026 contemplan una pop-up de cuatro meses en Dubái. La expansión al mercado de Oriente Medio responde a la misma lógica que explica el diferencial de ticket entre España y el norte de Europa: mercados con mayor capacidad adquisitiva y menor sensibilidad al precio en el segmento de medio lujo.
La apertura del mercado latinoamericano ilustra con precisión los retos de escalar una marca de gama media desde España hacia economías con tipos de cambio volátiles y estructuras aduaneras complejas. La empresa proyecta empezar a ver resultados a partir del tercer o cuarto mes de operación.
Para gestionar el proceso aduanero, Nothink ha desarrollado un sistema interno de sobreinformación al cliente mediante correos automatizados en cada etapa del envío, utilizando Correos y UPS según el destino. Como opción de financiación en cuotas, la marca integra Klarna, con cuotas sin interés.
Marca, narrativa y lo que viene
El posicionamiento que Nothink (237 mil seguidores en Instagram) defiende es el de “marca de medio lujo”, un segmento que García considera “descuidado” en términos de cercanía con el cliente: “No he visto tiendas de medio lujo acercándose lo suficiente a los clientes como para explicarles realmente por qué vale la pena comprar nuestro producto.”
Los planes para los próximos meses incluyen el traslado de la oficina a la zona de Alicante, una transformación del contenido hacia formatos más transparentes (mostrar el proceso productivo, los errores, el día a día de llevar la startup, etc) y la incursión en TikTok Shop con directos en tiempo real.
También llega en breve un nuevo modelo especializado en novia, con el que la empresa espera capturar lo que llaman “la típica novia Jimmy Choo”: la que sueña con un zapato de boda, no con uno que pueda reutilizar. La cofundadora de Nothink ya tiene el suyo elegido para su propia boda en 2027.
“Yo te lo vendo no porque te lo quiera vender, te lo vendo porque para mí fue la salvación y quiero que todas las mujeres tengan la salvación que yo tuve en su día”














