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Los Países Bajos han emprendido una reforma profunda de su sistema de pensiones que cambia la forma en que millones de trabajadores recibirán su jubilación. A partir de 1 de enero de 2026, el tradicional modelo con pensiones “aseguradas” o garantizadas empieza a desaparecer, dando paso a un esquema en el que el cálculo final dependerá de las aportaciones acumuladas y de los resultados de inversión.

Esta modificación se basa en la denominada Ley del Futuro de las Pensiones (WTP), aprobada en 2023, que obliga a los fondos de pensiones a migrar del modelo tradicional de prestación definida a uno de cotización definida con cuentas personales. El objetivo es adaptar el sistema a retos demográficos, económicos y de mercado más complejos, aunque también introduce mayor variabilidad en el importe final de las pensiones.

Cambio en pensiones aseguradas: qué significa

El sistema de pensiones neerlandés ha sido considerado durante décadas uno de los más sólidos de Europa, basado en un modelo colectivo en el que los trabajadores activos contribuían a una “hucha común” para financiar las pensiones de los retirados con una garantía de cuantía fija cada mes.

Con la reforma, esa promesa de cantidad garantizada se elimina gradualmente. En su lugar, cada persona tendrá una cuenta personal de pensión, en la que las aportaciones y las ganancias o pérdidas de inversión determinarán el nivel de ingreso en la jubilación. Este cambio significa que la pensión dejará de estar asegurada de forma fija y empezará a depender de factores económicos y de mercado.

Las principales razones detrás de esta decisión son varias. El sistema tradicional enfrentaba importantes presiones por el envejecimiento de la población, los tipos de interés bajos y el desequilibrio entre el número de trabajadores activos y jubilados. Estos factores dificultaban mantener las promesas de pensión sin poner en riesgo la sostenibilidad financiera a largo plazo.

Este Gobierno decidió el fin de las pensiones “aseguradas”: ahora decidirán caso por caso
Este Gobierno decidió el fin de las pensiones “aseguradas”: ahora decidirán caso por caso

¿Qué implica que cada caso se decida individualmente?

¿Por qué ahora se habla de decidir “caso por caso” en lugar de una pensión garantizada para todos? La respuesta radica en que la nueva normativa permite que los resultados finales de cada pensión dependan directamente de las aportaciones individuales y del rendimiento de las inversiones asociadas a cada cuenta. En vez de un pago garantizado, cada afiliado verá ajustado su ingreso de jubilación según su trayectoria de aportaciones y la salud financiera del fondo de pensiones en el que participe.

Esta transformación hace que cada pensión sea más personalizada. Dos personas con periodos de trabajo diferentes, aportaciones distintas o inversiones con resultados no iguales podrían terminar recibiendo cuantías diversas. Aunque el objetivo es dar mayor transparencia y vincular más estrechamente aportaciones y beneficios, también introduce una variable de riesgo que no existía con el sistema asegurado tradicional.

Además, la transición no será instantánea para todos. Los fondos principales tienen plazos distintos para mover sus carteras y aplicar las nuevas normas. Algunos grandes fondos empezarán la migración en 2026, mientras que otros lo harán un poco más tarde, incluso hasta 2027 o 2028.

Contexto y antecedentes de la reforma en Países Bajos

Este cambio no surge de la nada. La Ley de Pensiones Futuras fue producto de años de debates entre el gobierno neerlandés, empleadores, sindicatos y otros actores implicados en el sistema de jubilación. El objetivo oficial siempre fue responder al desequilibrio demográfico (más longevidad y menor natalidad) y al reto de mantener la viabilidad financiera del sistema sin recurrir constantemente a ajustes menores.

El nuevo esquema también marca un giro respecto a la forma tradicional de solidaridad intergeneracional. Antes, los más jóvenes financiaban las pensiones de los mayores bajo una lógica colectiva fuerte. Ahora, aunque sigue habiendo elementos colectivos, el sistema favorece cuentas individuales, con mayor responsabilidad y control personal sobre el destino de cada aporte.

Además, otros países europeos observan con atención este experimento holandés. El envejecimiento poblacional es un desafío compartido y muchos gobiernos buscan soluciones para equilibrar sostenibilidad y justicia intergeneracional. El caso neerlandés, pionero en introducir una reforma tan radical, puede servir como referencia para futuros debates en otros sistemas de pensiones europeos.