

Varias conclusiones se pueden sacar de las últimas, y vertiginosas, 24 horas que tuvieron al mercado en vilo por el futuro de Ángel Escribano, presidente de Indra y accionista de la empresa familiar Escribano Mechanical and Engineering (EM&G). La primera, y la más obvia, que el proyecto de Ángel y su hermano Javier de fusionar ambas compañías fracasó por la fuerte presión ejercida por el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
En concreto, el brazo industrial del Estado comunicó a la alta dirección de Indra el conflicto de intereses que supone que la compañía compre la empresa de su presidente, Ángel Escribano, y que dirige su hermano, Javier, quien a su vez ocupa un sillón en el consejo de administración de la tecnológica.
La zona noble de la principal compañía española de defensa supo enseguida que debía mover ficha, y rápido. Y lo hizo por medio de un comunicado en el que el consejo de administración de Indra informó que tomó conocimiento del escrito remitido por Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), y “que a la vista de la información relevante publicada por la SEPI el pasado 18 de marzo de 2026, desde EM&E consideramos que no se dan actualmente las circunstancias que permitan una potencial operación entre Indra Group y Escribano Mechanical and Engineering SLU, por lo que EME se retira de la operación”.
Hasta aquí la crónica de los hechos por todos conocida. ¿Pero qué hay detrás de ese intercambio de comunicados? Una jugada política del más alto nivel. Ángel Escribano, mucho empresario y nada político, ejecutó un movimiento con tres direcciones claramente establecidas. Por una parte, empujó al consejo extraordinario reunido ayer a la tarde de urgencia a renunciar a la fusión de las dos compañías; por otra, desactivo el principal argumento del Gobierno ya que sin operación no hay conflicto de intereses.
Y la tercera, en la que el presidente de Indra dejó al descubierto sus dotes políticas desconocidas hasta el momento, le propuso un pulso a Pedro Sánchez al no renunciar a su cargo en la tecnológica, fin último (y no declarado públicamente) del presidente del Gobierno.

Las negociaciones entre Escribano y Sánchez
Como si se tratara de una partida de ajedrez, Escribano le planteó a Sánchez terminar el juego en tablas: no hay fusión y sigo en el cargo.
¿Se puede entonces afirmar que este culebrón de once meses terminó en empate? No, al menos desde el punto de vista del orgullo del dirigente socialista. Porque esas tablas propuestas implican aceptar que un hombre de negocios le hizo morder el polvo a un político que dio muestras de sobra de su enorme habilidad para moverse como pez en el agua en las turbulentas aguas del conflicto.
Entre tanto, en las últimas horas comenzó a correr el rumor de que Escribano fue citado para hoy a la tarde a la Moncloa. ¿Para sellar la paz o continuar la guerra por todos los medios que sean necesarios?

La fortaleza del escribano
A los apoyos del consejo de administración, el de los accionistas (salvo la SEPI, socio mayoritario con el 28% y empresa vasca de defensa Sapa con otro 7,94% del capital social) y de una parte del Gobierno encabezado por el Ministerio de Defensa, se le sumó el del mercado que, ante la posibilidad de que Escribano pierda el liderazgo de la empresa, reaccionó con una bajada de los títulos del 12% que, sumada a la que se produjo el martes pasado cuando El Confidencial publicó la intención de la SEPI de destituirlo, la caída alcanzó los 16 puntos porcentuales.
Hoy, ante la primera batalla ganada por Indra, y la posibilidad de que Escribano continúe en la presidencia de la tecnológica, se está materializando con un rebote de los títulos que a media mañana alcanza un 3,80%, porcentaje que sitúa a la empresa en lo más alto dentro del ranking de las que más suben. Veamos qué dicen los analistas.
Para Renta 4 lo sucedido entre la Sepi y la cúpula de Indra es una noticia negativa sobre una operación que se complicó en las últimas semanas después de que el brazo industrial del Estado instara a Indra a “resolver el conflicto de interés existente” para seguir adelante con la operación. Al parecer, desliza, la SEPI habría pedido a Ángel Escribano dimitiera como Presidente Ejecutivo de Indra.
Para a continuación destacar que “el giro de acontecimientos nos sorprende debido a que la intención de ambos grupos de llevar a cabo esta operación se dio a conocer hace casi un año, en abril 2025, y en enero 2026 el Consejo, que incluye a 3 miembros de la SEPI, votó a favor de que el consejero delegado iniciara los contactos para aprobar la operación”.
El análisis de los inversionistas sobre la situación
A continuación, los analistas del banco de inversión van al centro de la cuestión cuando dicen que entienden que el conflicto de interés es el mismo antes que ahora ya que el año pasado Ángel Escribano ya presidía la compañía y EM&E era el segundo mayor accionista por detrás de la SEPI con un 14,3% del capital.
“Creemos que la operación contaba con un claro sentido estratégico y que las dos entidades eran altamente complementarias, en un momento en el que el Gobierno eligió a Indra como uno de los principales receptores de contratos para el Plan de Modernización del ejército y muchos de los proyectos iban a ser desarrollados conjuntamente con EM&E”, para enseguida recordar que “tanto Indra como EM&E son también accionistas en el consorcio TESS”.
“Se cae la operación de EM&E y Ángel Escribano por el momento sigue de presidente”, resumieron los analistas de Banco Sabadell. Los expertos creen que se mantendrá la incertidumbre en el valor, ya que “se trata del segundo máximo accionista con un 14,3%, con perfil industrial y respaldado por varios fondos y accionistas, detrás de la SEPI con un 28%”.
Al igual que sus colegas de Renta 4, los analistas de la entidad catalana califican como “negativa” la noticia. Argumentan que se trata de un activo con encaje estratégico para fortalecer el área de defensa de Indra, que, de acuerdo a estos analistas, “tendrá que buscar nuevos objetivos para crecer inorgánicamente, a la vez que labrar un plan estratégico, ya sin EM&E, que se espera para junio de 2026”.
En Bankinter creen que “en el inmediato corto plazo, supone una oportunidad de compra táctica porque se reduce el temor a un potencial conflicto de interés derivado de esta operación”.
En el banco naranja piensan que el impacto en el valor fue negativo principalmente porque pone de manifiesto las discrepancias en el seno interno del consejo, “la operación tenía sentido estratégico y el mercado descontaba que iba a llevarse a cabo y, por tanto, supone un deterioro, difícilmente cuantificable, en los fundamentales de la compañía a medio plazo”.
Así están las cosas un día después en que los hermanos Escribano movieron ficha, el mercado habló con rotundidad y la SEPI vio cómo su jugada obtuvo sólo un éxito parcial, la caída de la fusión de EM&E con Indra. Ahora le toca al Ejecutivo poner nuevamente el balón en juego, que si quiere remontar quitando a Escribano de la presidencia de Indra no tiene otra opción que contragolperar con determinación. Porque está claro que el presidente de Indra decidió continuar como tal.














