Las grandes fortunas familiares están consolidando una estrategia de inversión que concede cada vez más protagonismo a los mercados privados. Lejos de concentrar su patrimonio exclusivamente en activos cotizados, estas organizaciones destinan una parte importante de sus carteras a empresas no cotizadas, proyectos inmobiliarios y capital riesgo.
Así lo revela el informe La evolución del family office en los mercados privados: de familias empresarias a inversores estratégicos, elaborado por el IE Family Offices Knowledge Hub, una iniciativa de IE University junto con Cuatrecasas, Franklin Templeton y OpenWealth.
Según el estudio, los family offices destinan, de media, el 48,2% de sus carteras a mercados privados. Además, el 54% prevé incrementar su exposición durante los próximos cinco años, una tendencia especialmente marcada entre las grandes fortunas españolas.
¿Dónde invierten las grandes fortunas y qué activos prefieren?
Los family offices son organizaciones especializadas en administrar, preservar e invertir el patrimonio de familias con grandes recursos económicos. Su actividad puede incluir inversiones financieras, participaciones empresariales, inmuebles y planificación patrimonial a largo plazo.
El informe, elaborado a partir de una encuesta a 157 organizaciones de diferentes regiones del mundo y 27 entrevistas en profundidad, identifica al private equity y los activos inmobiliarios como las principales categorías de inversión en mercados privados.
La inversión en empresas no cotizadas representa el 16,1% de las carteras, mientras que los inmuebles concentran otro 15,1%. El resto de la exposición a mercados privados se distribuye entre categorías como el capital riesgo y otras inversiones alternativas.
El estudio también muestra que el 62% de los encuestados se declara satisfecho o muy satisfecho con los resultados obtenidos. Sin embargo, estos activos pueden implicar riesgos de liquidez, valoración y concentración que requieren una gestión especializada.
España destaca entre las grandes fortunas: el 68% quiere invertir más
El mercado español presenta algunas características particulares frente al promedio internacional. Aunque buena parte de sus estructuras de gestión patrimonial son relativamente recientes, su exposición a mercados privados ya está consolidada.
Según IE University, el 41,2% de los family offices españoles se constituyó después de 2015, mientras que el 53% pertenece a familias empresarias de primera generación.
El 71,7% de estas organizaciones invierte en mercados privados y destina, de media, el 47,2% de su cartera a estos activos. Su principal preferencia es el sector inmobiliario, que supera al capital privado tradicional.
| Indicador | España | Muestra global |
|---|---|---|
| Cartera destinada a mercados privados | 47,20% | 48,20% |
| Inversión inmobiliaria | 16,20% | 15,10% |
| Private equity | 13,20% | 16,10% |
| Prevé aumentar la exposición | 68,10% | 53,40% |
Otro dato destacado es el peso del venture capital, que representa el 10,5% de las carteras españolas. Este tipo de inversión está orientado a empresas emergentes y proyectos con potencial de crecimiento, aunque también presenta un riesgo elevado.
Las perspectivas apuntan a un mayor protagonismo de estos activos: el 68,1% de los family offices españoles prevé incrementar su exposición durante los próximos cinco años, frente al 53,4% registrado en el conjunto de la muestra internacional.
Las grandes fortunas profesionalizan sus inversiones sin perder el control familiar
La investigación también analiza cómo se toman las decisiones dentro de estas organizaciones y qué relación existe entre la profesionalización y las estrategias de inversión.
Los resultados muestran que los family offices con equipos especializados más numerosos suelen presentar una mayor exposición a mercados privados.
Entre aquellos que cuentan con uno o dos profesionales dedicados a inversiones, la asignación media es del 44,9%. En cambio, cuando disponen de seis o más especialistas, esa proporción asciende al 62,9%.
No obstante, la incorporación de expertos externos no significa necesariamente que las familias pierdan el control de su patrimonio. En el 52% de las organizaciones encuestadas, la decisión final de inversión permanece en manos de la familia, mientras que solo el 10% delega plenamente esta responsabilidad.
Cristina Cruz, directora del IE Family Offices Knowledge Hub y responsable de la investigación, destaca que el principal desafío consiste en desarrollar estructuras profesionales capaces de gestionar las inversiones con criterios de largo plazo.
A su juicio, el objetivo es avanzar desde un modelo centrado en la gestión de la riqueza familiar hacia otro en el que estas organizaciones actúen como inversores estratégicos, con procesos definidos, mecanismos de control y capacidad de evaluar riesgos.
¿Por qué las grandes fortunas apuestan por los mercados privados?
Uno de los factores que diferencia a los family offices de otros inversores es su horizonte temporal. Muchas de estas organizaciones administran patrimonios que buscan conservarse y aumentar su valor durante varias generaciones.
Esta perspectiva facilita la participación en inversiones que requieren comprometer capital durante periodos prolongados, como las adquisiciones empresariales, los fondos de capital privado y los proyectos inmobiliarios.
Según el informe, el 65,4% de los family offices se identifica como inversor de largo plazo. Además, ninguno de los participantes de la encuesta limita sus inversiones exclusivamente a su mercado doméstico.
Entre las principales motivaciones para invertir en activos privados figuran la búsqueda de rentabilidad, la diversificación y la posibilidad de alinear las inversiones con los objetivos de cada familia.
Los autores concluyen que el crecimiento de estas estrategias exige desarrollar cuatro elementos fundamentales: una política de inversión, un modelo de gobernanza, un sistema de gestión del ciclo del capital y una estructura patrimonial adaptada a las necesidades de cada familia.