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Un equipo internacional de investigadores ha realizado un estudio en el que analizó once cuevas en España y Portugal con 24 paneles de arte rupestre, de entre 4000 a 5000 años de antigüedad. Se trata de un hallazgo que abre nuevas pistas sobre la prehistoria.

A partir de ellas, se han descubierto 5 muestras positivas que contenían rastros genéticos de ADN humano. El estudio fue publicado en la revista científica Nature Communications el 23 de junio de 2026, y ha concluido que las propias paredes de las cuevas también son registros antropológicos e históricos de restos genéticos.

Hasta el momento, la identificación genética de los habitantes dependía principalmente de los materiales recuperados a través de excavaciones. En este sentido, el estudio ha ampliado las posibilidades de investigar la presencia humana a partir de superficies de cuevas, a pesar de que no se hayan encontrado restos óseos.

En qué cuevas se ha encontrado ADN humano

Los científicos han encontrado ADN en dos muestras extraídas de paredes en las inmediaciones de escenas de arte rupestre, ubicadas en la Cueva de Covarón, en Asturias.

El análisis genético ha mostrado afinidades con poblaciones de cazadores-recolectores de Europa Occidental. Otra de las cavernas donde se ha recuperado material genético es la Cueva de Escoural, en Portugal. Allí se ha encontrado ADN en una muestra procedente de una costra de calcita con pigmento, y otras dos de superficies sin pigmentación.

Acceso a la cueva de Escoural, en Portugal.
Acceso a la cueva de Escoural, en Portugal.Wikimedia Commons

Los investigadores han considerado que parte del material genético se depositó a través del contacto humano directo, como fluidos corporales o a partir de la fricción con las paredes.

En la Cueva de Altamira, si bien los investigadores han estudiado muestras de ADN humano, no pudieron demostrar su antigüedad, debido a la ausencia de señales de deterioro molecular.

Cómo han logrado identificar que el ADN de las cuevas databa de miles de años atrás

El procedimiento ha combinado la extracción de pequeñas muestras de pigmento, costras minerales y superficies sin pintar con técnicas de secuenciación genética.

Además, los investigadores han analizado las alteraciones químicas que se acumulan en el ADN a lo largo del tiempo. Una de ellas es la diseminación, un proceso que deja patrones característicos de deterioro molecular y ayuda a distinguir el ADN antiguo de la contaminación moderna.

Manifestaciones de arte rupestre de las cuevas de España y Portugal analizadas para investigar la conservación de ADN humano antiguo.
Manifestaciones de arte rupestre de las cuevas de España y Portugal analizadas para investigar la conservación de ADN humano antiguo.Bossoms Mesa y otros

Tanto en las cuevas de Covarón como en la de Escoural se ha recuperado ADN mitocondrial y nuclear. Esto ha permitido a los investigadores analizar linajes de ascendencia humana y aportar información sobre afinidades genéticas con poblaciones antiguas.

Qué tiene de novedoso el descubrimiento de ADN humano en cuevas con pinturas rupestres

Uno de los factores más relevantes que ha aportado este estudio es la identificación genética humana recogida de las superficies de cuevas, incluso en lugares donde no había restos óseos.

Según explican los propios investigadores en la revista científica, la metodología de este estudio podría permitir identificar poblaciones humanas que ocuparon cuevas determinadas y conocer hasta qué zonas del interior llegaron sus habitantes. También, posibilitará la comprensión de relaciones entre restos genéticos y escenas de arte rupestre.