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Tener más de una vivienda en propiedad no es, por sí mismo, un problema fiscal. Sin embargo, sí puede convertirse en uno si no se cumple con las obligaciones tributarias que marca la normativa vigente. En España, Hacienda controla de forma específica la situación de las segundas viviendas, incluso cuando no están alquiladas ni se utilizan de manera habitual.

En este contexto, la Agencia Tributaria ha reforzado su vigilancia sobre los propietarios que disponen de más de un inmueble y no lo declaran correctamente en la declaración de la renta. La clave no está en el uso que se haga de la vivienda, sino en cómo se refleja fiscalmente, un detalle que puede derivar en sanciones económicas si se omite.

Muchos propietarios desconocen que una vivienda no habitual puede generar una renta imputada, incluso si no está alquilada ni se utiliza de forma regular.
Muchos propietarios desconocen que una vivienda no habitual puede generar una renta imputada, incluso si no está alquilada ni se utiliza de forma regular.

Hacienda sancionará a los propietarios con más de una vivienda

Cuando una vivienda no es la residencia habitual, Hacienda considera que genera una renta imputada, incluso aunque esté vacía y no produzca ingresos reales. Esta renta debe declararse cada año en el IRPF, y su omisión puede dar lugar a regularizaciones y multas.

La normativa establece que la vivienda habitual es aquella en la que el contribuyente reside de forma continuada durante al menos tres años. Todo inmueble que quede fuera de esa definición, y que no esté alquilado, entra automáticamente en el régimen de imputación de rentas inmobiliarias. No declararlo supone un incumplimiento tributario.

Qué considera Hacienda como segunda vivienda

Para la Agencia Tributaria, una segunda vivienda es cualquier inmueble urbano de uso residencial que no constituya la residencia habitual del contribuyente ni esté afecto a una actividad económica. Esto incluye pisos vacíos, viviendas utilizadas solo en vacaciones o inmuebles cedidos gratuitamente a familiares.

En estos casos, Hacienda calcula una renta teórica aplicando un porcentaje sobre el valor catastral del inmueble. Con carácter general, se aplica un 2%, aunque este porcentaje se reduce al 1,1% cuando el valor catastral ha sido revisado en los últimos diez años. Esa cantidad se suma a la base imponible del IRPF.

Cómo se calcula la renta imputada de una vivienda

El cálculo de la renta imputada es automático y depende exclusivamente del valor catastral que figura en el recibo del IBI. Por ejemplo, una vivienda con un valor catastral de 100.000 euros generaría una renta imputada anual de 2000 euros si se aplica el 2%.

Esa cantidad no se paga como un impuesto independiente, sino que tributa dentro del IRPF como rendimiento inmobiliario imputado. El importe final dependerá del tipo impositivo de cada contribuyente, pero su ausencia en la declaración puede activar comprobaciones y requerimientos por parte de Hacienda.

Qué sanciones puede imponer Hacienda si no se declara

No declarar una segunda vivienda puede derivar en una regularización tributaria, con el pago del importe no ingresado, recargos y sanciones. Las multas pueden oscilar entre el 50% y el 150% de la cantidad dejada de ingresar, en función de la gravedad y de si existe reiteración.

Además, si Hacienda detecta la omisión a través de cruces de datos, el contribuyente pierde la posibilidad de beneficiarse de reducciones por regularización voluntaria. En este sentido, la Agencia Tributaria utiliza información del Catastro, registros notariales y suministros para identificar inmuebles no declarados.

Las regularizaciones y multas por no declarar correctamente una segunda vivienda pueden evitarse revisando a tiempo los datos incluidos en la declaración de la renta.
Las regularizaciones y multas por no declarar correctamente una segunda vivienda pueden evitarse revisando a tiempo los datos incluidos en la declaración de la renta.Fuente: ShutterstockShutterstock

Qué propietarios deben revisar su declaración

Este control afecta especialmente a quienes poseen segundas residencias, viviendas heredadas que no se utilizan o inmuebles comprados como inversión pero no alquilados. También a quienes creen, de forma errónea, que una vivienda vacía no tiene impacto fiscal.

Revisar la situación de cada inmueble antes de presentar la declaración de la renta es clave para evitar ajustes posteriores. La imputación de rentas inmobiliarias es uno de los aspectos más vigilados por Hacienda en los últimos ejercicios y suele ser origen frecuente de sanciones evitables.