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En los años 70, el último habitante de Bárcena de Bureba cerró la puerta de su casa y se marchó. Don Florentino fue el último en irse de un pueblo que se quedó sin luz, sin agua y sin futuro en la provincia de Burgos, a 40 kilómetros de la capital, Madrid. Durante medio siglo, las 64 viviendas de piedra fueron cayendo bajo el peso del tiempo y la maleza fue tomando los caminos.

Hasta que en 2024 una pareja neerlandesa llamó a la puerta del mismo pueblo y decidió que ahí estaba el proyecto de su vida. Maaike Geurts y Tibor Strausz pagaron 350.000 euros por Bárcena de Bureba, sus seis hectáreas y sus ruinas.

Dos años después, el pueblo tiene electricidad, un sistema de riego, un proyecto de bosque comestible y familias interesadas en mudarse. “Nunca pensamos que esto pudiera pasar, nos va mucho mejor de lo esperado”, declaró Maaike en declaraciones recogidas por El Periódico.

El pueblo español abandonado hace 50 años que una pareja neerlandesa intentará remodelar.Instagram - @Bárcena de Bureba

Cuál es su plan para el futuro para el pueblo abandonado de España

El pueblo forma parte del municipio de Abajas, en la comarca de La Bureba, una zona que es paso del Camino de Santiago y que cuenta con un patrimonio románico notable, incluida una iglesia medieval en el propio recinto. El entorno es montañoso, verde y alejado del tráfico turístico masivo.

Lo que la pareja encontró al llegar era un conjunto de edificios de piedra en ruinas, caminos intransitables y terrenos completamente abandonados. La ausencia de servicios, la misma razón que expulsó a sus últimos habitantes décadas atrás, era el primer problema que Maaike y Tibor tenían que resolver.

Su solución fue práctica y reveló los objetivos de la pareja: “Compramos un contenedor marítimo, le instalamos unos paneles solares con una batería en su interior, y ya está funcionando”, explicaron los propietarios. La electricidad que nunca llegó por cable llegó por el sol, almacenada en un contenedor reciclado.

Los holandeses que compraron Barcena de Bureba, un pueblo abandonado de Burgos por 350.000 euros, ahora tendrán compañía.

Cómo funciona el proyecto de ecoaldea autosuficiente

El plan de Geurts y Strausz va mucho más allá de restaurar unas casas. Su objetivo es construir una aldea autosuficiente que no dependa de los servicios de Burgos para funcionar. Eso implica tres ejes principales que ya están en marcha.

  • El primero es la energía solar instalada en contenedores marítimos, que cubre las necesidades actuales del proyecto.
  • El segundo es el sistema de riego y balsas de almacenamiento construido aprovechando el riachuelo que atraviesa la propiedad, pensado para abastecer las futuras huertas comunitarias.
  • El tercero es el bosque comestible, un concepto que va más allá de una huerta convencional: implica diseñar un ecosistema de árboles y plantas que produzca alimento de forma sostenida y regenerativa.

Las obras de rehabilitación de las viviendas requieren la aprobación de las autoridades de Burgos, y la pareja está tramitando los permisos necesarios con el apoyo de Aldeas Abandonadas Real Estate, la inmobiliaria especializada que gestionó la venta y que sigue acompañando el proceso.

¿Qué busca la comunidad y quiénes pueden ser vecinos?

El proyecto tiene una dimensión social que va más allá de la pareja fundadora. Maaike y Tibor ya están en contacto con al menos seis familias procedentes de los Países Bajos interesadas en mudarse, pero la convocatoria está abierta a personas de cualquier país que compartan los valores del proyecto: sostenibilidad, vida comunitaria y autogestión.

El impacto mediático ha sido notable. El pueblo tiene una cuenta de Instagram @barcenadebureba que recibe mensajes de personas de toda Europa y las solicitudes de miles de personas que se quieren sumar a la comunidad.