

Nissan vuelve a quedar en el centro de la tensión industrial en España y Europa. La automovilística japonesa anunció un nuevo ajuste laboral dentro de su plan global de reestructuración, una decisión que ya provocó movilizaciones sindicales y protestas en Barcelona.
El conflicto afecta especialmente a Cataluña, donde la empresa mantiene varios centros operativos tras el cierre de su histórica planta de Zona Franca en 2021. Los sindicatos denuncian que el nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) amenaza cientos de puestos de trabajo y debilita todavía más el tejido industrial de la región.
La compañía defiende las medidas como parte de una estrategia para recuperar rentabilidad y adaptarse a un mercado europeo cada vez más competitivo, marcado por el avance de la electrificación y la presión de los fabricantes chinos.

Qué impacto tendrá el ERE de Nissan en Cataluña
Los comités de empresa de Nissan convocaron movilizaciones durante esta semana para protestar contra el ERE que afecta a Cataluña. Según los representantes sindicales, el expediente amenaza a “211 de los 596 empleados que la multinacional japonesa mantiene en Cataluña”.
El ajuste afecta a tres instalaciones concretas: el centro de recambios de El Prat de Llobregat, el centro técnico de Zona Franca y el centro de áreas funcionales vinculado a recursos humanos y prevención.
Los sindicatos decidieron “intensificar las movilizaciones” para defender la continuidad de la actividad industrial y preservar los puestos de trabajo.
La semana de protestas incluye concentraciones frente al Parlament de Cataluña, movilizaciones en la Zona Franca y una gran manifestación en Barcelona contra el expediente laboral.
Por qué Nissan está recortando empleos en Europa
El nuevo ajuste forma parte del plan estratégico global “Re”, anunciado por la compañía en mayo de 2025. El proyecto prevé eliminar 20.000 empleos a nivel mundial entre los ejercicios fiscales 2024 y 2027.
Además, Nissan pretende reducir su red de plantas de 17 a 10 y recortar aproximadamente 900 puestos en Europa, cerca del 10 % de su plantilla regional.
La empresa argumenta que las medidas buscan “reforzar la eficiencia y competitividad de la compañía, así como convertirse en una organización más ágil”. Sin embargo, el trasfondo económico resulta mucho más complejo.
Nissan atraviesa un profundo proceso de reorganización después de registrar pérdidas cercanas a los 5000 millones de euros en 2025. La desaceleración del mercado eléctrico, la competencia china y la caída de márgenes obligaron a la compañía a acelerar los recortes y revisar su estructura productiva.
Barcelona vuelve al foco tras el cierre histórico de Nissan
El nuevo ajuste reabre una herida todavía reciente en Cataluña. En 2020, Nissan ya había cerrado su planta de Zona Franca y los centros de Sant Andreu de la Barca y Montcada i Reixac, una decisión que provocó “una de las mayores crisis industriales de los últimos años en Cataluña”.
Actualmente, parte de aquellas instalaciones están ocupadas por la china Chery y por Ebro, pero el ecosistema laboral vinculado a Nissan continúa atravesando un proceso de reconversión industrial.
El ajuste también genera incertidumbre sobre el futuro de otras instalaciones españolas, como la planta de Ávila. Aunque Nissan no confirmó despidos en esos centros, autoridades locales y representantes sindicales reconocieron preocupación por la evolución del empleo.
Los sindicatos esperan ahora negociar condiciones similares a las aplicadas durante el cierre industrial de 2021. Una parte de los antiguos trabajadores de Nissan logró entonces recolocarse en nuevos proyectos industriales surgidos en Cataluña.

La fábrica de Sunderland y el nuevo problema industrial de Nissan
El ajuste europeo también impactará en Reino Unido. Nissan planea fusionar líneas de producción en Sunderland, una planta que actualmente opera “a apenas la mitad de su capacidad”.
La compañía considera que el exceso de capacidad se convirtió en un problema estructural. Mantener fábricas infrautilizadas incrementa costos energéticos, logísticos y laborales, afectando directamente la rentabilidad.
En paralelo, Nissan mantiene conversaciones con fabricantes chinos para utilizar parte de la capacidad libre de Sunderland. La estrategia permitiría absorber costos fijos y estabilizar la producción, aunque también refleja la creciente presión de la competencia asiática sobre los fabricantes históricos europeos y japoneses.











