La lavadora es uno de los electrodomésticos que con más frecuencia acaba instalada en balcones o terrazas para ganar espacio dentro de la vivienda. Sin embargo, lo que muchos propietarios desconocen es que el problema no es colocar el aparato en el exterior, sino las molestias que pueda generar durante su funcionamiento.
En España no existe una prohibición general que impida tener una lavadora en el balcón. Tampoco hay una norma estatal que imponga automáticamente una sanción por ello. Las multas aparecen cuando se incumplen las ordenanzas municipales sobre ruido o cuando la instalación provoca molestias que vulneran la normativa de convivencia.
En los casos más graves, algunas ordenanzas municipales contemplan sanciones que pueden alcanzar los 3000 euros, especialmente cuando existe reincidencia o el exceso de ruido supera los límites permitidos durante el horario de descanso.
Cuándo una lavadora puede acabar en una multa de hasta 3000 euros
El principal motivo por el que una lavadora puede dar lugar a una sanción es el ruido que produce, sobre todo durante el centrifugado. Aunque utilizar este electrodoméstico es completamente legal, las ordenanzas municipales obligan a que su funcionamiento no altere el descanso de los vecinos.
Cada ayuntamiento establece sus propios horarios de descanso y los límites máximos de ruido.
Si un vecino presenta una queja y la Policía Local comprueba que se han superado los niveles permitidos, el consistorio puede iniciar un procedimiento sancionador.
Por este motivo, la sanción no depende de que la lavadora esté situada en el balcón, sino de que su uso genere molestias que incumplan la normativa municipal sobre contaminación acústica.
La Ley de Propiedad Horizontal también puede intervenir
Además de las ordenanzas municipales, la Ley de Propiedad Horizontal establece mecanismos para actuar cuando una actividad resulta molesta para el resto de la comunidad de propietarios.
El artículo 7.2 dispone que al propietario o al ocupante “no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”.
Si el problema persiste, el presidente de la comunidad puede requerir formalmente el cese de la actividad y, si no hay solución, la comunidad está facultada para acudir a los tribunales. En los supuestos más graves, un juez puede ordenar el cese de la actividad e incluso limitar temporalmente el uso de la vivienda conforme a la Ley de Propiedad Horizontal.
Qué deben tener en cuenta los propietarios antes de instalar la lavadora en el balcón
Instalar una lavadora en un balcón o una terraza no supone, por sí solo, una infracción. Sin embargo, conviene revisar previamente tanto los estatutos de la comunidad como la ordenanza municipal aplicable.
También es recomendable comprobar que el electrodoméstico está correctamente nivelado para reducir vibraciones, evitar filtraciones de agua y procurar utilizarlo dentro de los horarios permitidos por cada municipio.
En definitiva, la clave no está en dónde se encuentra la lavadora, sino en cómo afecta su funcionamiento a la convivencia. Cuando el ruido supera los límites establecidos por las ordenanzas municipales o provoca molestias reiteradas, los ayuntamientos pueden imponer sanciones que, en los casos más graves, alcanzan los 3000 euros.