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Marina tiene 27 años y trabaja como carpintera. Su relación con la madera comenzó durante la infancia, cuando visitaba el taller familiar y se familiarizaba con las herramientas, las tablas y las virutas.

“Me crié prácticamente entre virutas. Desde bien pequeña visitaba el taller de mi familia para entretenerme. En vez de jugar con las muñecas, prefería encolar tablas porque me lo pasaba muy bien”, explicó en una entrevista con La Voz de Asturias.

Marina, carpintera desde pequeña

La joven creció en una familia vinculada al trabajo con madera. Su bisabuelo se dedicaba a talar árboles en el monte y su abuelo trabajó durante toda su vida como carpintero.

Años después, su padre abrió un taller. Ese entorno permitió que Marina conociera el oficio desde muy pequeña y desarrollara una relación constante con la carpintería. En lugar de verlo como una actividad ajena, se acostumbró a pasar tiempo entre herramientas y materiales.

Su abuelo fue una figura clave durante ese proceso. Él la animó a continuar con el negocio familiar y le transmitió conocimientos que luego aplicaría en su carrera. Su padre, en cambio, prefería que siguiera estudiando y buscara otra salida profesional.

Marina terminó decantándose por la madera. “A mí lo que me gustaba era esto”, recordó al hablar del momento en el que terminó la Educación Secundaria Obligatoria.

Imagen ilustrativa.IA Chat GPT

¿Qué estudió Marina para convertirse en carpintera?

Después de acabar la ESO, buscó junto a su abuelo un centro donde pudiera formarse de manera profesional. Finalmente se matriculó en el Ciclo Formativo de Grado Medio de Carpintería y Mueble en Gijón.

La decisión estaba tomada antes de comunicársela a su padre. Marina formalizó primero la matrícula y después le contó que había elegido ese camino. Durante los primeros años de aprendizaje, su abuelo continuó acompañándola y fue una de sus principales referencias.

En el taller aprendió a trabajar la madera y a utilizar distintas herramientas. También recibió formación sobre el mantenimiento de los formones, el tallado y las medidas de seguridad necesarias para trabajar con máquinas.

“Me enseñó a tallar, a afilar los formones… y, sobre todo, a ser muy prudente con las máquinas”, explicó sobre las enseñanzas de su abuelo.

La formación técnica le permitió convertir una afición familiar en una profesión. Además de conocer los materiales, tuvo que aprender a planificar cada encargo, calcular los tiempos y resolver los problemas que aparecen durante una obra o una reparación.

Las dificultades de trabajar como mujer en la carpintería

Al terminar sus estudios, Marina esperaba encontrar trabajo en un taller. Sin embargo, durante una primera etapa tuvo dificultades para incorporarse a empresas del sector.

La joven terminó trabajando en grandes almacenes dedicados a materiales de construcción porque no encontraba talleres interesados en contratarla. Según su experiencia, el hecho de ser mujer influyó en algunas de esas decisiones.

“Lo de ser mujer y carpintera no está muy bien visto”, afirmó. El sector continúa teniendo una mayoría masculina, aunque cada vez más mujeres se forman y desarrollan su actividad en trabajos relacionados con la madera.

Con el tiempo, Marina decidió trabajar por su cuenta. Empezó a aceptar encargos de carpintería y a realizar distintos tipos de trabajos. Ese cambio le permitió construir una cartera de clientes y organizar su actividad de manera independiente.

La joven recuerda que algunas personas se sorprendían cuando llegaba a una vivienda porque esperaban encontrarse con un hombre. También contó que tuvo que afrontar situaciones incómodas, como la de una clienta que llegó a faltarle al respeto nada más verla.

A pesar de esas experiencias, Marina asegura que está “muy feliz” porque puede dedicarse a una actividad que le gusta. Su trabajo incluye el uso de maquinaria, la preparación de materiales y la instalación o reparación de elementos de madera.

La carpintera también reconoce que trabajar como autónoma implica asumir gastos, obligaciones fiscales e incertidumbre económica. Sin embargo, mantiene la decisión que tomó durante la adolescencia y continúa vinculada al oficio que aprendió en el taller de su familia.