- De “patito feo” a inquilino deseado: por qué los propietarios buscan estudiantes
- Alquiler a estudiantes: el impago cambia las prioridades de los caseros
- Por qué los contratos para estudiantes resultan atractivos para los propietarios
- Qué dice la ley sobre el alquiler temporal para estudiantes
- El alquiler a estudiantes y el debate sobre los contratos de temporada
Encontrar un piso o una habitación se ha convertido en uno de los grandes problemas para quienes se trasladan a estudiar a otra ciudad. Sin embargo, en medio de las dificultades del mercado inmobiliario, hay un perfil que ha ganado atractivo entre los propietarios de viviendas: los estudiantes.
El alquiler a estudiantes ha pasado de generar recelos por las fiestas, el ruido o el cuidado de los pisos a convertirse en una alternativa buscada por algunos caseros. Así lo sostiene Alberto Añaños, CEO de Live4Life, empresa especializada en pisos y habitaciones destinados a este público.
El empresario asegura que detrás de este cambio existe una razón especialmente importante: el riesgo de impago. Según su experiencia en el sector, los estudiantes universitarios presentan un comportamiento que hace que muchos propietarios estén dispuestos a asumir otros inconvenientes.
De “patito feo” a inquilino deseado: por qué los propietarios buscan estudiantes
La imagen de los estudiantes universitarios como inquilinos problemáticos ha cambiado, según explica Añaños. Hace años, uno de los principales temores de los caseros estaba relacionado con las fiestas, los ruidos y los posibles desperfectos.
“Nosotros creamos esta empresa hace ocho años. Cuando yo estaba estudiando, había una problemática para que los estudiantes encontraran vivienda. El estudiante era el ‘patito feo’: era el que hacía ruido, organizaba fiestas…”, rememoraba Añaños durante su intervención en LaSexta Xplica.
El empresario asegura que actualmente observa prácticamente la situación contraria en el alquiler a estudiantes. Especialmente en las zonas universitarias, algunos caseros consideran que las ventajas de este tipo de contrato compensan los posibles problemas de convivencia.
“Los propietarios que tienen pisos en zonas universitarias han cambiado de perspectiva; el estudiante se ha convertido en ‘la guapa del baile’. Ha cambiado completamente, porque el estudiante universitario es el que tiene la menor tasa de impagos de todos los inquilinos que hay en el mercado”.
Alquiler a estudiantes: el impago cambia las prioridades de los caseros
Los propietarios de viviendas pueden enfrentarse a distintos problemas durante un arrendamiento. Añaños menciona entre ellos los conflictos vecinales, el estado en el que puede quedar el inmueble y, especialmente, que el inquilino deje de abonar la renta.
Por eso, según el empresario, determinados caseros aceptan que los estudiantes universitarios puedan organizar fiestas, generar ruido o dejar el piso en peores condiciones si consideran que existe una mayor seguridad en el cobro mensual.
Añaños reconoce que puede haber “problemas como que hagan fiestas, dejen el piso un poco sucio o tengan conflictos con los vecinos”. Sin embargo, sostiene que el impago se ha convertido en una preocupación de mayor peso para muchos propietarios de viviendas.
“Nosotros recibimos todos los meses propietarios que nos cuentan sus problemas: ‘Oye, tengo un okupa’, o ‘mi inquilino ha dejado de pagar’, y nos preguntan cómo pueden orientar sus propiedades hacia el mercado de estudiantes”, indicaba.
De esta manera, el alquiler a estudiantes aparece, según la experiencia relatada por el empresario, como una alternativa que algunos caseros perciben como más previsible. No significa que todos los estudiantes paguen puntualmente ni que no existan conflictos, sino que Añaños asegura observar esa preferencia dentro del mercado en el que opera.
Por qué los contratos para estudiantes resultan atractivos para los propietarios
Existe otro elemento que diferencia muchos contratos vinculados a los estudiantes universitarios: su carácter temporal. Quienes se desplazan únicamente para estudiar suelen necesitar alojamiento durante un periodo concreto relacionado con el curso académico.
Esta circunstancia permite estructurar determinados contratos como arrendamientos de temporada. La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que los alquileres celebrados “por temporada, sea ésta de verano o cualquier otra” tienen la consideración de arrendamientos para uso distinto del de vivienda.
El propio BOE ha aclarado posteriormente que un arrendamiento temporal para estudiantes universitarios durante el periodo lectivo puede encajar en esta categoría porque no busca satisfacer una necesidad permanente de vivienda. Por tanto, el alquiler de temporada por estudios sí se encuentra contemplado por la LAU, aunque tiene un régimen diferente al alquiler destinado a residencia permanente.
Añaños lo explicó de esta manera durante su intervención: “El alquiler a estudiantes, en general, no está regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos; se trata de un acuerdo entre las partes, con algo más de flexibilidad para regularlo”.
La afirmación debe matizarse desde el punto de vista jurídico: la LAU sí regula los arrendamientos de temporada dentro de los contratos para uso distinto del de vivienda. En estos casos existe mayor espacio para los acuerdos entre las partes que en un arrendamiento de vivienda habitual.
Qué dice la ley sobre el alquiler temporal para estudiantes
La diferencia fundamental está en la finalidad del inmueble. La LAU considera alquiler de vivienda aquel cuyo objetivo principal sea cubrir la necesidad permanente de vivienda del arrendatario.
Cuando existe una causa temporal real, como cursar estudios durante un periodo determinado, el contrato puede encajar en otra categoría. El artículo 3 de la LAU incluye expresamente los arrendamientos celebrados por temporada dentro de los destinados a un uso distinto del de vivienda.
Además, resoluciones publicadas en el BOE han utilizado precisamente el ejemplo de los estudiantes universitarios que alquilan durante el periodo lectivo. El criterio es que ese alojamiento satisface una necesidad residencial, pero no permanente.
Esto hace que el alquiler a estudiantes pueda tener características diferentes de un contrato convencional de vivienda habitual. La existencia de una verdadera causa de temporalidad es, por tanto, un elemento central y no basta simplemente con denominar al documento “contrato de temporada”.
El alquiler a estudiantes y el debate sobre los contratos de temporada
El crecimiento de este mercado también entra en el debate sobre el peso de los contratos temporales en España. Añaños rechaza que todos estos alquileres respondan necesariamente a propietarios que buscan abandonar el mercado residencial tradicional.
“El estudiante universitario representa el 80% de los contratos de temporada que se firman en España, por lo que no se puede afirmar que los propietarios que se pasan a los alquileres turísticos sean mayoría”, sostuvo.
Ese porcentaje corresponde a la afirmación realizada por el empresario y no a una estadística oficial aportada en la información disponible. Aun así, sirve para explicar el peso que, según su experiencia, tiene el alquiler a estudiantes dentro del mercado temporal.
El fenómeno muestra un cambio llamativo: aquellos jóvenes que durante años fueron considerados inquilinos menos atractivos ahora son buscados por determinados propietarios de viviendas. La seguridad en el cobro y la duración limitada de muchos contratos aparecen como dos de las principales razones detrás de esa transformación.