

Es habitual que algunas personas mayores comiencen a revisar las pertenencias que acumularon durante décadas y decidan entregar determinados objetos a hijos, nietos, familiares o personas cercanas.
Aunque a simple vista puede parecer una forma de reducir la cantidad de cosas guardadas, la psicología señala que determinados objetos pueden adquirir un fuerte valor emocional durante el envejecimiento y estar estrechamente vinculados con la identidad, los recuerdos y las relaciones personales.
Por ese motivo, regalar una vajilla, una joya, fotografías, herramientas, muebles u otros objetos conservados durante años puede tener un significado que va más allá de su utilidad material. En algunos casos, la persona busca elegir quién conservará aquello que representa una etapa importante de su vida.
Por qué algunas personas mayores empiezan a regalar sus pertenencias
Los investigadores David J. Ekerdt y Lindsey A. Baker utilizan el concepto de “material convoy” para describir el conjunto de objetos que una persona va acumulando a lo largo de su vida y que acompaña los distintos roles, relaciones y etapas que atraviesa. Con el paso del tiempo, gestionar esas pertenencias puede convertirse en una tarea cada vez más compleja.
Sin embargo, desprenderse de ellas no necesariamente implica que hayan dejado de tener valor. Diferentes investigaciones muestran que los objetos apreciados pueden funcionar como una conexión con personas, experiencias pasadas y aspectos de la propia identidad, por lo que decidir qué conservar y qué entregar puede tener un componente emocional.
En ese contexto, regalar un objeto a una persona querida permite que la pertenencia continúe dentro del entorno familiar o afectivo. Estudios sobre la transmisión de posesiones en etapas avanzadas de la vida encontraron que algunas personas buscan precisamente que esos objetos sean recibidos por alguien capaz de apreciar su historia y significado.
Qué relación tiene este comportamiento con los recuerdos y los vínculos familiares
Una de las explicaciones puede encontrarse en la teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen. Esta teoría plantea que, cuando las personas perciben que su horizonte temporal es más limitado, tienden a dar mayor prioridad a experiencias, relaciones y objetivos que poseen un significado emocional.
Esto puede ayudar a comprender por qué determinados objetos dejan de valorarse únicamente por su utilidad y pasan a ser vistos como una manera de preservar recuerdos o fortalecer vínculos.
Investigaciones sobre posesiones personales en la vejez también encontraron que estos objetos pueden funcionar como símbolos de relaciones pasadas y presentes, recuerdos o incluso aspectos de la identidad individual. Por ese motivo, elegir quién recibirá una pertenencia puede transformarse en una decisión cargada de significado.
Regalar objetos no tiene un único significado psicológico
No existe una regla que permita interpretar automáticamente este comportamiento. Tampoco hay evidencia de que cumplir 70 años provoque necesariamente un cambio repentino en la relación con las pertenencias. De hecho, un estudio sobre adultos mayores de 50 años encontró que muchas personas continúan conservando gran parte de sus objetos incluso a edades avanzadas.
Por eso, el contexto resulta fundamental. Regalar pertenencias puede estar relacionado con una mudanza a una vivienda más pequeña, con el deseo de ordenar, con una decisión práctica o con la intención de transmitir ciertos objetos mientras la propia persona todavía puede explicar su procedencia y su significado.

La investigación sobre envejecimiento muestra que las posesiones pueden ocupar un lugar importante en la construcción y conservación de la identidad. Algunos estudios incluso encontraron que los objetos apreciados ayudan a conectar a las personas mayores con experiencias anteriores y con su propio sentido de continuidad personal.
Por lo tanto, cuando una persona mayor comienza a repartir determinadas pertenencias, no necesariamente está simplemente “deshaciéndose de cosas”, sino que puede estar eligiendo qué recuerdos quiere conservar y quiénes serán las personas encargadas de mantener viva una parte de su historia.












