El Aeropuerto Internacional de Changi, en Singapur, es reconocido globalmente como un estándar de excelencia en la industria de la aviación. Sin embargo, el centro de conexiones asiático está a punto de romper sus propios límites.
Con el desarrollo de la gigantesca Terminal 5 (T5) dentro del proyecto Changi East, la ciudad-estado consolida una obra de ingeniería colosal que se erige sobre 1080 hectáreas de terrenos ganados al mar, diseñada para transformar por completo los viajes internacionales.
Así será la construcción de la nueva terminal: más de 140 hectáreas
Construir una infraestructura de esta magnitud sobre suelo ganado al mar exige soluciones técnicas sin precedentes. Para poner en marcha la base de la T5, Changi Airport Group (CAG) adjudicó contratos clave de infraestructura subterránea y del lado aire por un valor aproximado de 3700 millones de dólares americanos (4750 millones de dólares de Singapur).
Según el sitio Changi Airport Group, las obras iniciales, delegadas a firmas de enorme trayectoria internacional como la unión transitoria entre China Communications Construction Company (CCCC) y Obayashi Singapore, se concentran en un área subterránea de 140 hectáreas.
Las excavaciones alcanzarán una profundidad de hasta 28 metros, un volumen de tierra que los ingenieros comparan con el espacio de unas 5200 piscinas olímpicas juntas. En este subsuelo se cimentará el edificio principal, el centro de transporte terrestre y una intrincada red de túneles que conectará directamente con la Terminal 2.
Además, al estar edificada sobre el océano, la resiliencia climática es una prioridad absoluta: la base de las pistas se fijó a 5,5 metros sobre el nivel del mar para mitigar el riesgo del aumento global de las aguas durante el próximo siglo.
Beneficios para el aeropuerto: duplicará sus pasajeros
La llegada de la Terminal 5 duplicará virtualmente la capacidad operativa actual del aeropuerto. En su primera fase, programada para abrir sus puertas a mediados de la década de 2030, la terminal tendrá la capacidad de gestionar de forma independiente a 50 millones de pasajeros anuales. A largo plazo, el complejo aeroportuario en su conjunto superará una capacidad de 140 millones de usuarios al año.
El Grupo Singapore Airlines tiene previsto trasladar y centralizar todas sus operaciones bajo este nuevo techo. Para garantizar que las conexiones sigan siendo rápidas y eficientes, una red subterránea de aproximadamente 18 kilómetros de túneles albergará sistemas automatizados de transporte de personas (People Movers) y un vanguardista sistema de gestión de equipajes que unificará las terminales de la 1 a la 5 en un solo ecosistema logístico.
Sostenibilidad, automatización y flexibilidad pospandemia
La T5 no solo destaca por su tamaño, sino por su enfoque tecnológico y ambiental. El diseño aspira a obtener la exigente certificación Green Mark Platinum Super Low Energy, incorporando techos ondulados que sostendrán uno de los sistemas de paneles solares fotovoltaicos más grandes del país.
En el lado aire, la constructora local Hwa Seng Builder lidera el desarrollo de las calles de rodaje y plataformas remotas que interactuarán con sistemas de inteligencia artificial y vehículos terrestres 100% autónomos capaces de mover equipaje incluso bajo tormentas severas.
Finalmente, la arquitectura interior de la terminal aprendió de las crisis sanitarias globales. El espacio cuenta con un diseño modular flexible que le permite fragmentarse en subterminales independientes. Esto asegura que, ante futuras emergencias, el aeropuerto pueda aislar vuelos de alto riesgo y desplegar zonas de testeo rápido sin necesidad de paralizar el motor económico y turístico de Singapur.