Astronomía

¿Hay vida en Saturno? El impresionante descubrimiento que podría cambiarlo todo

Una investigación en la revista Nature daría indicio de un descubrimiento importante en una de las lunas del planeta anillado.

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La conquista del espacio es el gran reto de la humanidad. Desde hace años, organismos como la Agencia Espacial Europea (ESA) o la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA) han dedicado sus esfuerzos a explorar los rincones del espacio cercano para encontrar vida en otros planetas.

Para sustentar la posibilidad de encontrar organismos vivos se suele buscar todo tipo de indicios que puedan señalar su existencia. Recientemente, una de las sondas más importantes de la agencia espacial estadounidense ha encontrado un cuerpo de agua dentro de nuestro sistema solar.

El hallazgo de la NASA que revoluciona al mundo astronómico

Mimas es una de las lunas de saturno (Fuente: NASA)

Una reciente investigación publicada en la revista Nature indica que en Mimas, una luna menor de Saturno, contendría agua líquida en su interior.

Distiguida por su forma ligeramente elíptica y un cráter gigantesco en su superficie, esta luna orbita el planeta de los anillos de manera sincrónica, mostrándole siempre el mismo lado. Las variaciones en su trayectoria han permitido inferir detalles sobre su estructura interna.

El análisis se ha centrado en el movimiento de inercia de Mimas, relacionado con su resistencia a la aceleración rotacional, lo que se ve influenciado tanto por la forma de su superficie como por su composición interna.

La luna exhibe oscilaciones llamadas libraciones, causadas por la gravedad del planeta, pero estas son más pronunciadas de lo que su corteza externa sugeriría.

LaFs teorías que se tenían sobre Minas

Foto de Minas cerca de los anillos de Saturno (Fuente: Agencia Espacial Europea)

Existían dos teorías sobre la naturaleza de su interior: un núcleo rocoso y alargado que intensificaría las oscilaciones, o un océano subterráneo que permitiría a la superficie moverse de manera independiente. La inercia afecta la medición del campo gravitacional del cuerpo celeste.

Si Mimas tuviera un núcleo sólido, su forma tendría que ser extremadamente achatada para explicar las anomalías orbitales detectadas por la sonda Cassini de la NASA.

Al no coincidir la teoría del núcleo achatado con las observaciones, la presencia de un océano interno emerge como la explicación más plausible. Según el estudio liderado por Valery Lainey del Observatorio de París, este océano se situaría bajo una capa de hielo de 20 a 30 kilómetros de espesor.

Los modelos indican que este océano se formó entre hace dos y 25 millones de años, lo que significa que no influiría en la formación de la superficie de Mimas.

Incluir a Mimas como la quinta luna con un océano interno modifica radicalmente las teorías previas sobre estos cuerpos celestes, introduciendo la novedosa idea de que lunas pequeñas y heladas puedan contener océanos jóvenes.

Este descubrimiento motiva a los astrónomos a buscar más lunas similares, especialmente en regiones alrededor de Urano, convirtiéndolo en uno de los principales focos de interés para la NASA en el futuro cercano.

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