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Marlon Brando no fue solo una de las grandes figuras de Hollywood del siglo XX, sino también el dueño de un pequeño paraíso en medio del océano Pacífico. Se trata de Tetiaroa, un atolón de la Polinesia Francesa que el actor compró en 1966 y que, seis décadas después, se ha convertido en un importante refugio para las tortugas verdes.

Brando conoció el lugar durante el rodaje de Rebelión a bordo y quedó fascinado por sus aguas cristalinas, sus playas y su aislamiento. Esa belleza lo llevó a adquirir la isla con una intención: convertirla en un refugio personal y preservarla de un desarrollo urbanístico masivo.

En 1966, Marlon Brando compró un atolón privado en la Polinesia. Sin saberlo, aseguró un santuario natural para miles de tortugas.
En 1966, Marlon Brando compró un atolón privado en la Polinesia. Sin saberlo, aseguró un santuario natural para miles de tortugas.ChatGPT

El santuario de vida silvestre que construyó Marlon Brando

Brando descubrió los doce pequeños islotes que componen Tetiaroa en 1960, mientras se buscaban localizaciones para la película. Seis años más tarde negoció la compra de los derechos sobre el atolón, y en su autobiografía llegó a describir su llegada al lugar como algo “más hermoso de lo que jamás hubiera imaginado”.

Su idea nunca fue transformar la isla en un gran destino turístico, sino conservar su aislamiento. En uno de los islotes construyó una pequeña aldea para su familia y para los científicos que visitaban el lugar.

Tras la muerte del actor en 2004, su patrimonio trabajó para mantener esa visión, y de ahí surgió la Sociedad Tetiaroa, dedicada a la investigación científica, la conservación ambiental y la protección de la cultura polinesia.

En 1966, Marlon Brando se compró una isla en plena Polinesia: se ha convertido en un paraíso para las tortugas verdes (foto: Wikimedia Commons)
En 1966, Marlon Brando se compró una isla en plena Polinesia: se ha convertido en un paraíso para las tortugas verdes (foto: Wikimedia Commons)Supertoff

Por qué Tetiaroa es un refugio para las tortugas verdes

El atolón cumple un papel clave en la reproducción de la tortuga verde, conocida en tahitiano como honu. Las hembras suelen regresar a las mismas playas donde nacieron, entre 25 y 30 años antes, para construir sus nidos y depositar los huevos. Tras la eclosión, las crías se dirigen hacia el océano.

Los datos del último estudio, desarrollado entre septiembre y marzo, dan idea de la magnitud del trabajo de conservación:

  • Más de 430 desplazamientos de tortugas registrados en las playas del atolón.
  • 113 hembras llegaron a la costa para desovar.
  • 161 nidos supervisados por los equipos de campo.
  • 15.614 crías lograron llegar al agua, según la estimación a partir del conteo de las cáscaras vacías.

La protección comienza de noche, cuando las tortugas llegan a la costa: las patrullas revisan las playas, marcan a los ejemplares adultos y protegen los nidos frente a las inundaciones y los depredadores.

Un proyecto de conservación más allá de las tortugas

El trabajo científico en Tetiaroa va más allá de las tortugas. La recuperación del ecosistema incluyó la eliminación de especies invasoras, como las ratas del Pacífico, que amenazaban a las aves marinas y a los nidos. Los investigadores estudian también los arrecifes de coral, la acidificación del océano y las especies vegetales autóctonas.

Buena parte de estos proyectos se financian gracias a The Brando, un complejo turístico de lujo y sostenible instalado en el atolón, que abrió en 2014 y destina parte de sus ingresos a embarcaciones, laboratorios y equipos científicos. El establecimiento llegó a instalar un sistema de refrigeración que extrae agua fría del océano a gran profundidad.