

Christoph Kramer, el mediocampista alemán que levantó la Copa del Mundo con Alemania en 2014, vivió una carrera llena de pasión y logros, aunque muchas veces subestimada. Formó parte de la selección que conquistó Brasil en apenas su quinto partido internacional.
No obstante, el alemán se retiró del fútbol con apenas 33 años, una edad en la que muchos deportistas siguen en la élite. De esta manera, cambió de rubro y hasta reveló que se instaló en un monasterio silencioso.
La vida de Christoph Kramer, de campeón del mundo a ser borrado por su club
La consagración de Christoph Kramer en 2014 tiene un lado muy curioso por una conmoción cerebral sufrida a los 30 minutos del comienzo. En declaraciones, el futbolista afirmó que no recordaba haber jugado ese tiempo.

En total, solo jugó 12 partidos con la selección alemana, pero le sirvió para quedar en la gloria. Luego, fue alternando equipos entre el Borussia Mönchengladbach y Bayer Leverkusen, aunque posteriormente, ningún club se interesó en sus servicios.
“Es una sensación terrible cuando sientes que ya no te quieren. Eso me afectó cuando nadie me llamó. Así que me fui de vacaciones dos semanas, incluyendo unos días en un monasterio silencioso. Me sentó muy bien”, contó en el festival literario “lit.Cologne” de Colonia.
La resiliencia del futbolista y su nueva vida como escritor
El oriundo de Solingen reconoció que le “encantaba ser futbolista” y que nunca pensó en “no tener que entrenar y quedarme en el vestuario”. A pesar de esta situación, pudo salir adelante y cambió de profesión.
“Pero ahora estoy muy orgulloso, muy agradecido e increíblemente feliz de que todo haya terminado así. He decidido no entristecerme por cómo terminó, sino estar agradecido y feliz por lo que pasó”, sostuvo.

Justamente, Kramer destacó que “todos somos adictos a la validación” y añadió: “Nadie logra evitar volver, como Thomas Gottschalk o Stefan Raab. Todos necesitamos volver a los escenarios algún día”.
De esta manera, explicó que tuvo que adaptarse a la nueva situación: “Así como tuve que entrenar mi corazón para reducir su carga de trabajo, acostumbrado al estrés intenso, también tuve que entrenarme para reducir esta necesidad de validación”.
Christoph Kramer le agradece a la literatura
La primera obra de Christoph, “La vida comenzó en verano”, fue un éxito editorial que tuvo un empujón por parte del mismo futbolista: “Oí que los juegos se venden mejor en las librerías. Así que, en algunas, coloqué mis libros justo al lado de los juegos”.
Incluso, reveló que adquirió su mismo libro sin que otros vieran esta estrategia: “He comprado mi libro infinidad de veces. Pero siempre por internet o en la caja de autoservicio, para que nadie lo viera”.
Si bien entiende que el mundo del fútbol es una “forma de desahogarse”, también destacó que “el mundo literario es realmente conmovedor”. Luego, sumó: “Es maravilloso cuando la gente te anima al marcar un gol. Pero cuando los jóvenes te dicen que les gustó mi libro y se sintieron comprendidos, eso me emociona de una manera completamente diferente”.












