Agosto ofrece buenas condiciones para observar varias constelaciones en el cielo nocturno, especialmente durante las horas posteriores a las 21:00, cuando estas figuras alcanzan posiciones destacadas. Asimismo, su visibilidad depende de la ubicación y del hemisferio desde el que se observen.
Para disfrutar de las constelaciones más tenues, los expertos recomiendan alejarse de la contaminación lumínica y elegir noches con poca luz de Luna. En España, los aficionados pueden localizar varias de estas figuras a simple vista durante las horas posteriores al anochecer.
Sagitario y la Lira: las constelaciones más fáciles de encontrar en agosto
Sagitario es una de las constelaciones más destacadas del cielo de agosto. Su brillo alcanza tres estrellas sobre tres y su figura principal puede reconocerse gracias al conocido asterismo de la Tetera, formado por ocho estrellas. Además, esta región apunta hacia el centro de la Vía Láctea, por lo que bajo cielos oscuros concentra una gran cantidad de estrellas, nebulosas y cúmulos. Su estrella más brillante es Kaus Australis, con una magnitud de 1,8. También alberga objetos de cielo profundo como la Nebulosa de la Laguna y el Gran Cúmulo de Sagitario.
Desde España, Sagitario debe buscarse hacia el sur después de que oscurezca. Una referencia útil es la estrella rojiza Antares, en Escorpio: Sagitario se encuentra al este de esta constelación. También puede utilizarse el Triángulo de Verano, formado por Vega, Deneb y Altair, para orientarse.
La Lira es otra de las constelaciones más fáciles de identificar, especialmente desde el hemisferio norte. Su principal referencia es Vega, una estrella blanco-azulada de magnitud 0,0 que forma uno de los vértices del Triángulo de Verano. A su lado aparece un pequeño paralelogramo de estrellas que permite reconocer la figura de la constelación.
Desde España, Vega aparece alta en el cielo durante las noches de agosto, por lo que localizarla es un buen punto de partida para encontrar la Lira. La constelación también contiene la Nebulosa del Anillo, aunque para observarla resulta recomendable utilizar prismáticos o telescopio.
Telescopio y Escudo: dos figuras menos conocidas que se esconden en la Vía Láctea
El Telescopio es una constelación mucho más tenue y difícil de distinguir. Su estrella más brillante, Alfa Telescopii, tiene una magnitud de 3,5, por lo que la contaminación lumínica puede dificultar considerablemente su observación.
Desde España, su visibilidad dependerá de la latitud y de las condiciones del horizonte sur. Para localizarla, conviene encontrar primero Sagitario y Escorpio y buscar por debajo de estas constelaciones, cerca del horizonte. Desde las zonas más septentrionales de España puede resultar especialmente complicado observarla.
El Escudo, por su parte, puede observarse desde ambos hemisferios y se encuentra en una región especialmente rica de la Vía Láctea. Su estrella más brillante es Alfa Scuti, de magnitud 3,8, mientras que uno de sus principales atractivos es el Cúmulo del Pato Salvaje.
Para encontrarlo desde España, hay que localizar Altair, la estrella más brillante del Águila, y después identificar la Tetera de Sagitario. El Escudo se sitúa aproximadamente a medio camino entre ambos puntos. Debido a que sus estrellas son poco luminosas, los cielos alejados de las ciudades ofrecen las mejores condiciones.
Corona Austral: la constelación tenue que requiere cielos oscuros
La Corona Austral completa esta selección de cinco constelaciones especialmente interesantes durante agosto. Se trata de una figura pequeña y tenue, formada por un arco curvado de estrellas que aparece cerca de Sagitario y de la cola de Escorpio.
Su estrella más brillante es Meridiana, con una magnitud de 4,1, y entre sus objetos de cielo profundo destaca NGC 6541. Desde España puede observarse hacia el sur, aunque su posición cercana al horizonte hace que sea más difícil de distinguir cuanto mayor sea la latitud.
Para mejorar las posibilidades de observación, lo recomendable es elegir una noche sin mucha luz lunar y desplazarse a un lugar alejado de la contaminación lumínica. Los ojos también necesitan tiempo para adaptarse: unos 20 minutos en la oscuridad pueden ayudar a distinguir las estrellas más débiles.
La mejor franja para observar estas constelaciones se sitúa aproximadamente entre las 21:00 y las 2:00, cuando el cielo está completamente oscuro. Las figuras principales pueden localizarse a simple vista, aunque unos prismáticos permiten descubrir más estrellas y explorar los cúmulos y nebulosas de Sagitario y el Escudo.