- Qué es el Grupo Marangós y por qué un ejecutivo tech eligió invertir ahí
- Cómo funciona el modelo de negocio: franquicia, inversión y operación familiar
- De gestionar millones en ciberseguridad a medir el ticket promedio de un restaurante
- Cómo planificar una transición profesional exitosa: el consejo del ejecutivo que lo hizo
- Planes de expansión: más restaurantes en Málaga y nuevos proyectos de inversión
Son las 9 de la noche en Málaga cuando el argentino Gery Coronel se conecta a la videollamada. Está de paso: el proceso migratorio tiene sus bemoles, dice con una sonrisa, mientras explica que en la segunda mitad del año se radicará definitivamente en la ciudad andaluza. Detrás de él, no hay la pantalla corporativa de un ejecutivo de tecnología. Hay Málaga, sus calles de centro histórico, y una nueva vida que lleva meses construyendo.
Coronel, de 62 años, tiene una trayectoria que impresiona en el mundo tech latinoamericano. Casi ocho años como Country Manager de Check Point Software Technologies para el sur de América Latina —Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay y Bolivia—, defendiendo en foros y conferencias la necesidad de blindar a las empresas contra el ransomware y los ataques de quinta generación.
Antes pasó por Fortinet como consultor de sector público, por BGH Tech Partner como VP de Ventas y Servicios para el Cono Sur, por BT como General Manager para el Cono Sur, y antes aún por Indra, Corsidian y emprendimientos propios en telecomunicaciones. Más de cuatro décadas de carrera corporativa en el corazón de la industria tecnológica regional.
Hoy ese mundo quedó atrás. O mejor dicho: quedó completo. “Trabajé en el mundo corporativo 45 años, 9 meses y 27 días”, dice, y la precisión del número no es casual. “Empecé a mirar dónde estaba el borde. Y empecé a planificarlo.”
Qué es el Grupo Marangós y por qué un ejecutivo tech eligió invertir ahí
El Grupo Marangós no es un emprendimiento de nicho. Es una cadena consolidada de restaurantes de cocina española con varios locales distribuidos por el centro de Málaga: en calle Beatas, en plaza La Merced —a metros de donde nació Picasso—, en Álamos, en Molina Lario, en el barrio de Pedregalejo frente al Mediterráneo. Cada local lleva el nombre de la calle donde está ubicado. El que le toca a Coronel se llama Los Marangós Compañía, en la calle del mismo nombre, que desemboca en la Plaza de la Constitución.
El restaurante tiene 50 cubiertos y terraza. La propuesta gastronómica apunta al turismo europeo que fluye sin parar por la Costa del Sol: paella como plato estrella, rabas, pulpo, chipirones, entrecot, hamburguesas para los más chicos. De postre, una convivencia curiosa entre la crema catalana, el cheesecake y la chocotorta, ese clásico porteño que viajó al sur de España en las valijas de sus nuevos dueños.
“Málaga es un lugar tremendamente turístico, con un flujo de gente tremendo de toda Europa. Y el espacio gastronómico es atractivo, mucho más si uno no se tira a la pileta solo sino que se asocia con un grupo que ya tiene solidez estructural.”
Cómo funciona el modelo de negocio: franquicia, inversión y operación familiar
Detrás de la cadena hay otra historia de emigración argentina exitosa. Maximiliano Marangós arrancó en la gastronomía en 1999 con el primer local de Jackie O en Las Cañitas, el barrio porteño que era epicentro de la noche y la cocina de Buenos Aires. Llegó a tener siete restaurantes propios, pero en 2018 decidió cerrar ese ciclo y emigrar a Málaga con su esposa Carolina y sus hijos mellizos. Empezó casi de cero —con una barbería— hasta que abrió el primer Los Marangós. Hoy el grupo tiene más de 30 restaurantes en España, todos en el centro histórico y la Costa del Sol malagueña, y proyecta seguir expandiéndose por Europa.
La estructura del negocio funciona como una alianza entre inversores y la marca: el Grupo Marangós —cuyo dueño, Maxi Marangós, es amigo de Coronel desde hace tres décadas— aporta el posicionamiento, el marketing, el back-office y la red de proveedores. Los socios inversores ponen el capital y operan el local. En este caso, la operación diaria recae en Valeria, la esposa de Coronel, de 47 años, con formación gastronómica y experiencia práctica en el sector. “Ella es la que está con los camareros, con los clientes, con los proveedores”, detalla Coronel.
El rol de él es, por ahora, el de inversor y socio estratégico. Pero a partir del segundo semestre, cuando complete el proceso de radicación en España, sumará participación en consejos de administración y roles de director independiente y advisor, tanto en este proyecto como en otros. “El borde del fin de la vida corporativa no es para nada el borde del fin de la vida profesional”, subraya.
De gestionar millones en ciberseguridad a medir el ticket promedio de un restaurante
Una de las preguntas obligadas para alguien que pasó de gestionar cuentas millonarias en ciberseguridad a monitorear el ticket promedio de un restaurante es: ¿qué cambia realmente? La respuesta de Coronel es más matizada de lo que parece.
“En el mundo corporativo, uno toma decisiones que impactan en cientos de empleados, millones de clientes, millones de dólares. Y lo que ves entre la decisión y su impacto está muy alejado. En el mundo gastronómico, la decisión y el resultado son casi simultáneos. Podés medir en el día cómo los costos, los ingresos, la atención al cliente se reflejan en lo que moviste."
Lo que sí reconoce que trasladó sin escala son las herramientas de gestión. Trabaja en incentivos por resultados para el equipo según ventas, ticket promedio y calidad de las reseñas en Google y TripAdvisor. Monitorea la eficiencia de las compras. Participa activamente en las campañas de marketing porque tiene formación en el área. “Es otra industria, pero hay que mirar las mismas cosas: indicadores, costos, eficiencia, posicionamiento."
Cómo planificar una transición profesional exitosa: el consejo del ejecutivo que lo hizo
Sus amigos le preguntaron si extrañaba la adrenalina. La gestión grande, los clientes, las conferencias, el escritorio ejecutivo. Coronel dice que no, y la respuesta tiene un fundamento que repite varias veces a lo largo de la charla: la planificación anticipada.
Para explicarlo, recurre a una frase que escuchó recientemente del Cholo Simeone cuando le preguntaban por su retiro como futbolista: “Como di todo, no me quedó nada por dar. Estoy muy tranquilo y lo solté pacíficamente.” Coronel se identifica con eso. “Me preparé para la transición. Di lo mejor de mí durante los años que me tocaron, tuve la suerte de trabajar en empresas excelentes, con muy buenos equipos, generé una red con la cual sigo en contacto. No tengo ese espacio de nostalgia por el sillón grande y la secretaria.”
El consejo que da a otros ejecutivos tecnológicos que se acercan al borde de la vida corporativa es claro: “No dejarse ganar por la urgencia. Planificarlo lo mejor posible para que no sea un salto al vacío. Las etapas profesionales no son identidades permanentes. Uno no es un country manager. Es un profesional que aprendió a tomar decisiones en un mundo de mucha incertidumbre y mucha presión.”
Planes de expansión: más restaurantes en Málaga y nuevos proyectos de inversión
Los Marangós Compañía es el primer restaurante, pero no el último. Coronel habla de planes concretos para abrir más locales dentro de la estructura del grupo. El turismo que no para de crecer en la Costa del Sol, y la solidez de la marca ya instalada, hacen que el modelo sea escalable.
Mientras tanto, desde Málaga —o desde Buenos Aires, mientras dura el proceso migratorio—, Gery Coronel sigue conectado al mundo tech como advisor y director independiente. El firewall ya no es su herramienta de trabajo diaria. Pero la forma de pensar los negocios, de medir la gestión, de construir equipos, esa sí la lleva consigo. De Argentina a España, de la ciberseguridad a la gastronomía, los fundamentos, dice, son los mismos.