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La materia oscura sigue siendo uno de los mayores enigmas de la cosmología moderna. Aunque no emite luz ni puede observarse directamente, su presencia es fundamental para explicar la formación y evolución de las galaxias. Comprender cómo se distribuye en el universo es clave para descifrar la arquitectura cósmica.

Un equipo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna ha desarrollado un método que permite medir los halos de materia oscura con una precisión hasta seis veces mayor que la obtenida con técnicas tradicionales.

El avance se basa en el análisis de imágenes astronómicas profundas combinadas con simulaciones cosmológicas avanzadas, según informó el IAC en su comunicado oficial.

El nuevo método para medir halos de materia oscura combina observaciones astronómicas profundas con simulaciones cosmológicas de última generación.

Cómo funciona el nuevo método para medir halos de materia oscura

El enfoque parte de una premisa clara: el tamaño observable de una galaxia guarda una relación directa con el tamaño real de su halo de materia oscura. En lugar de depender exclusivamente de técnicas indirectas como las lentes gravitacionales o el análisis dinámico de estrellas, el método utiliza los bordes más tenues de las galaxias como indicador físico del límite del halo.

Para validar esta relación, los investigadores recurrieron a simulaciones cosmológicas de última generación, que reproducen la formación y evolución de galaxias dentro del modelo estándar ΛCDM. Las simulaciones confirmaron que la correlación entre el tamaño visible y el halo es estable y predecible, lo que permite mejorar de forma sustancial la precisión de las mediciones.

Ignacio Trujillo, investigador del IAC, explicó en el comunicado que este avance abre una nueva etapa en la observación del universo profundo. Según sus palabras, “entramos en una nueva era de observaciones astronómicas profundas, donde los bordes más tenues de las galaxias se hacen visibles”.

Qué impacto tiene este método en el estudio de la materia oscura

La mejora en la precisión es significativa. Según el IAC, el método permite obtener medidas de los halos de materia oscura hasta seis veces más exactas que las técnicas habituales. Esto facilita la cartografía de la materia oscura en grandes volúmenes del universo y reduce los márgenes de error en estudios cosmológicos.

Además, el procedimiento puede aplicarse a amplias bases de datos observacionales. Con el desarrollo de telescopios más sensibles y encuestas astronómicas profundas, este enfoque permitirá analizar la evolución de los halos a lo largo del tiempo cósmico y comparar distintas regiones del universo con mayor consistencia estadística.

Hasta ahora, la materia oscura solo podía estudiarse mediante efectos indirectos, como la curvatura de la luz o el movimiento de las galaxias. El uso del tamaño galáctico como marcador simplifica el análisis y aporta una herramienta complementaria a las técnicas tradicionales.

Qué aportan las simulaciones numéricas al estudio de los halos galácticos

El papel de las simulaciones numéricas avanzadas ha sido determinante en este avance. Claudio Dalla Vecchia, también implicado en la investigación, destacó que las simulaciones han alcanzado un nivel de precisión que permite predecir con robustez cómo se relacionan los tamaños de las galaxias con sus halos.

Los halos de materia oscura son estructuras invisibles que rodean galaxias y determinan su formación y evolución en el universo.ChatGPT

Según el comunicado del IAC, este poder predictivo ofrece una base sólida para utilizar datos observacionales reales y extrapolar las propiedades de estructuras invisibles. La combinación entre observación profunda y modelización numérica refuerza la validez del método y amplía las posibilidades de estudiar cómo la materia oscura da forma a la estructura del universo.

Con esta técnica, las galaxias dejan de ser únicamente objetos visibles y se convierten en indicadores directos de los halos de materia oscura que las rodean. El avance no solo mejora la precisión, sino que abre una vía más accesible para estudiar uno de los componentes fundamentales del cosmos.