

La Pascua Militar volvió a colocar a la princesa Leonor en el centro de la escena institucional. Frente a la cúpula de las Fuerzas Armadas, el rey Felipe VI y la ministra de Defensa, Margarita Robles, destacaron el valor estratégico y simbólico de la formación militar que atraviesa la heredera de la Corona, considerada clave para su futuro rol como jefa suprema del Estado y de los Ejércitos.
El acto, celebrado en Madrid, mostró una imagen de continuidad monárquica y compromiso constitucional. Vestida con el uniforme de gala del Ejército del Aire, la princesa de Asturias participó por tercer año consecutivo de la ceremonia, mientras avanza en una preparación que combina exigencia académica, disciplina castrense y responsabilidad institucional.

El rey subrayó que la formación militar no cumple una función meramente protocolar. Según expresó, se trata de un proceso esencial para comprender el sentido del deber, la vocación de servicio y el compromiso con la sociedad que caracteriza a las Fuerzas Armadas y a la Guardia Civil.
Felipe VI remarcó que ese recorrido permitirá a su hija conocer desde dentro la vida militar, integrarse plenamente y ejercer, en el futuro, el mando supremo que la Constitución asigna a la Corona. Una preparación pensada para el ejercicio real del poder y no solo para su representación simbólica.
¿Por qué la formación militar es clave para la heredera de la Corona?
La instrucción militar de la princesa Leonor responde a una tradición histórica de la monarquía española, aunque adquiere en el contexto actual una dimensión renovada. No se limita al aprendizaje técnico, sino que busca forjar liderazgo, temple y criterio en escenarios de alta complejidad.
Durante su discurso, el rey enfatizó que la experiencia en academias militares permite interiorizar valores que no se enseñan en manuales. El contacto cotidiano con hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas fortalece la comprensión del sacrificio, la disciplina y la responsabilidad que implica el servicio al Estado.

Además, esta formación apunta a dotar a la futura reina de legitimidad institucional. Conocer el funcionamiento interno de los Ejércitos refuerza su autoridad como mando supremo y consolida el vínculo entre la Corona y las estructuras de defensa nacional.
En un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y desafíos a la seguridad global, la Casa Real busca transmitir un mensaje claro: la jefatura del Estado requiere preparación real, conocimiento profundo y compromiso activo con la defensa del país.
¿Qué mensaje político y social dejó la Pascua Militar?
La intervención de Margarita Robles aportó una lectura social y contemporánea al acto. La ministra destacó que la princesa representa a una generación de jóvenes que “enfrenta un futuro complejo”, atravesado por crisis internacionales, desigualdades y amenazas a la paz.
Robles puso el acento en los valores que define como pilares de la vida militar: esfuerzo, dedicación, respeto, ejemplaridad y vocación de servicio. En ese marco, vinculó la figura de la heredera con un ideal de liderazgo basado en la responsabilidad y el compromiso colectivo.

El discurso también incluyó un fuerte mensaje de género. La ministra recordó a Idoia Rodríguez, primera mujer militar española fallecida en una misión internacional, y rindió homenaje a las mujeres afectadas por conflictos armados en Afganistán, Gaza y Ucrania.
El cierre tuvo un tono de denuncia y memoria. Robles mencionó a las mujeres víctimas de la violencia machista en España durante el último año, conectando la defensa nacional con la defensa de los derechos humanos y la igualdad, dentro y fuera de las fronteras.









