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El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible avanza a buen ritmo en la construcción de la nueva estación de tren de Irún, un proyecto estratégico que conectará de forma moderna y eficiente la provincia de Gipuzkoa con el resto de España.
La infraestructura, que se está ejecutando en varias fases para garantizar la continuidad del servicio ferroviario, representa un salto cualitativo en la movilidad sostenible y unirá la provincia con todo el país mediante la Alta Velocidad y las conexiones existentes.
¿Cómo será la nueva estación?
La estación de Irún ha sido objeto de una inversión total de casi 75 millones de euros y se configura como un puente que sobrevuela las 10 vías, estableciendo una conexión directa con la ciudad a través de una nueva plaza.
Este diseño vanguardista incorpora tres niveles funcionales: la planta baja, que actúa como acceso principal, vestíbulo y núcleos de comunicación (escaleras fijas, mecánicas y ascensor); una entreplanta dedicada a oficinas para el personal; y la planta primera, donde se encuentra el vestíbulo principal, con área de embarque para Cercanías, así como media y larga distancia, además de servicios comerciales, cafetería y venta de billetes.
Apertura de la primera fase de la estación de trenes de Irun
El secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, ha comunicado la fecha de apertura de la primera fase de la nueva estación de Irun para el próximo 13 de enero.
Durante su visita a las obras, acompañado por autoridades locales y autonómicas, el funcionario constató que las labores de reorganización de vías ya permiten la puesta en servicio de las vías 1, 2 y 3, junto con el primer módulo del edificio de viajeros. De este modo, se restituye el punto original de embarque y desembarque de pasajeros, mejorando inmediatamente la experiencia de viaje.
Así, se habilita la planta baja con acceso desde la calle Estación, el vestíbulo de Cercanías en la primera planta y el acceso directo a los andenes 1 y 2. Se incorpora una oficina de atención al cliente y todos los elementos necesarios de información y señalización. El objetivo es restablecer progresivamente los servicios previos a las obras y alcanzar la plena operatividad en 2027.
Nuevos espacios para residentes locales: más áreas y servicios
Uno de los aspectos más sobresalientes para los usuarios consiste en que la estación contará con aparcamientos y espacio para autobuses. Frente al edificio de viajeros se establecerán puntos de atención al cliente de operadores de autobuses y servicios de alquiler de automóviles, con una zona común de espera y acceso directo a las nuevas dársenas.
De esta forma, el aparcamiento se reorganizará para ofrecer 150 plazas, incluyendo espacios reservados para personas con movilidad reducida y vehículos eléctricos. Adicionalmente, la zona de parada de autobuses se ampliará de 2 a 5 dársenas, equipadas con marquesina e infraestructuras modernas.
La integración con el entorno urbano se completa con una plaza que funcionará como punto de conexión con la ciudad, donde se situarán la parada de taxis, el sistema Kiss&Ride y un aparcamiento para bicicletas. La estación también incluirá sostenibilidad energética gracias a un sistema de captación solar en la cubierta que contará con 180 paneles fotovoltaicos.
Según lo manifestado por el entonces secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, la entrada en funcionamiento de la alta velocidad ferroviaria en Euskadi no se llevará a cabo hasta finales de 2027.
A pesar de que las obras correspondientes a gran parte de la infraestructura están en curso y algunos tramos ya se han finalizado, aún quedan intervenciones fundamentales por terminar, particularmente aquellas vinculadas a la superestructura ferroviaria (vías, electrificación y sistemas de seguridad) y las estaciones principales, entre las que se incluyen las de Bilbao, Vitoria y Donostia.