

La exigencia de una tasa 0 en drogas al volante ya está sobre la mesa del Gobierno. Expertos en seguridad vial reclaman una reforma urgente para reducir la siniestralidad y cerrar los vacíos legales que hoy dificultan sancionar este tipo de conductas.
El planteo se apoya en datos concretos y en el trabajo diario de organismos públicos, fiscales y especialistas. La discusión avanza con un consenso creciente: cualquier tolerancia al consumo de drogas antes de conducir implica un riesgo real en carretera.

Expertos piden una tasa 0 en drogas al volante para eliminar ambigüedades
La demanda de una tasa 0 en drogas al volante fue uno de los ejes centrales de un seminario internacional organizado por la Fundación Mapfre y el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte. Allí, distintos especialistas coincidieron en que el sistema actual genera zonas grises que complican tanto la prevención como la sanción.
Según señalaron, avanzar hacia una tolerancia cero permitiría “eliminar cualquier ambigüedad” y enviar un mensaje claro a los conductores sobre los riesgos del consumo de sustancias antes de ponerse al volante.
La propuesta forma parte de un paquete de 23 medidas que también incluye más controles aleatorios de saliva en carretera y campañas de concienciación social.
Además, se plantea endurecer las condiciones para recuperar el permiso de conducir en casos de reincidencia. Los expertos proponen que los conductores que den positivo deban realizar cursos obligatorios de rehabilitación y someterse a evaluaciones clínicas antes de volver a circular.
Datos de la DGT y nuevos patrones de consumo que preocupan
Las cifras refuerzan la urgencia del debate. Según datos de la DGT, el 28% de los conductores fallecidos en 2024 dio positivo en alcohol, mientras que un 16% presentaba otras drogas en su organismo. Aunque esta última cifra muestra una leve tendencia descendente, se mantiene estable desde hace una década.
El problema no se limita a una sola sustancia. El cannabis y la cocaína aparecen entre las drogas más detectadas en controles, pero el fenómeno se complejiza con el avance del policonsumo. Desde el Ministerio de Sanidad lo definen como “una lacra importante”, especialmente cuando se combinan sustancias o se consumen compuestos de origen desconocido.
A esto se suman nuevas prácticas que preocupan a las autoridades. El uso de sustancias como el óxido nitroso marca un cambio en los hábitos de consumo. “Hemos cambiado el botellón por la bombona”, advirtieron desde el Plan Nacional sobre Drogas. Este tipo de consumo dificulta aún más la detección y el control en carretera.
La dificultad de sancionar y el impulso político hacia el 0,0
El problema también tiene una dimensión legal. A diferencia del alcohol, donde existen límites claros, en el caso de las drogas la sanción penal exige demostrar que la sustancia influía en la conducción. Esto complica los procesos judiciales.
El fiscal de Seguridad Vial Álvaro Valverde explicó que, aunque la vía administrativa sanciona la mera presencia, en el ámbito penal es necesario probar la “influencia” de la droga, lo que reduce significativamente las condenas. De hecho, de más de 47.532 positivos detectados en controles, solo 82 derivaron en procedimientos penales.

En paralelo, el Gobierno mantiene su propia línea en materia de seguridad vial. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistió en que la única tasa segura al volante es el 0,0 en alcohol. “No vamos a cejar hasta ver plasmada esa convicción en la Ley”, afirmó.
Ese posicionamiento refuerza el argumento de quienes piden extender la lógica al consumo de drogas. La discusión avanza con presión creciente de expertos y asociaciones de víctimas, mientras el margen de tolerancia sigue siendo el punto más cuestionado del sistema actual.











