

El juicio por el atentado frustrado contra los conciertos de Taylor Swift en Viena arrancó el martes 28 de abril en el tribunal de Wiener Neustadt, en Austria. Desde el primer momento, el caso tomó un giro inesperado: el principal acusado, Beran A., de 21 años, se declaró culpable ante el juez.
El joven austriaco admitió haber planeado un ataque terrorista durante el Eras Tour de la artista estadounidense, previsto para agosto de 2024 en el estadio Ernst Happel de Viena. Su detención, producida tan solo un día antes del primer concierto, obligó a cancelar las tres fechas del tour en la capital austríaca, a las que iban a asistir más de 195.000 personas.
El acusado confesó cómo iba a ejecutar el ataque masivo
Ante el juez, Beran A. reconoció su participación con una frase escueta pero contundente: “Me declaro culpable en parte”. Cuando el magistrado le preguntó específicamente por los cargos vinculados al concierto de Swift, respondió con un simple “sí”.
El plan era devastador en su alcance. Según la fiscalía, el acusado fabricó explosivos caseros con triperóxido de triacetona (TATP), el mismo material utilizado en atentados del Estado Islámico, a partir de instrucciones obtenidas en internet. Además, intentó comprar ilegalmente armas de fuego, incluida una ametralladora y una granada de mano, a través de comerciantes clandestinos.

¿Cuántas personas estaban en peligro esa noche?
El objetivo del ataque no se limitaba al interior del estadio. La fiscalía detalló que Beran A. planeaba atacar también a las decenas de miles de fans que se concentraban fuera del recinto.
Cada noche del Eras Tour en Viena, unas 65.000 personas asistían dentro del estadio Ernst Happel y otras 30.000 se reunían en los alrededores. El plan contemplaba atacar a ambos grupos de forma simultánea, lo que habría convertido el evento en una de las mayores masacres terroristas de la historia reciente de Europa.
La advertencia de la CIA que evitó la tragedia
Beran A. no actuó solo. Fue detenido el 7 de agosto de 2024, un día antes del primer concierto, después de que la CIA alertara a las autoridades austriacas sobre la amenaza inminente.
En el juicio, el acusado enfrenta cargos por terrorismo, pertenencia a una organización terrorista y amenazas peligrosas, con una pena que puede alcanzar los 20 años de prisión. Junto a él, está siendo juzgado un segundo














