

En un mundo obsesionado con los contadores de pasos, una de las voces más respetadas en biomedicina y longevidad está rompiendo el mito. La doctora Rhonda Patrick, científica especializada en envejecimiento saludable y cofundadora del popular podcast FoundMyFitness, asegura que caminar 10.000 pasos diarios “es una pérdida total de tiempo”.
Justamente, aclara que su afirmación tiene que ver con el objetivo es mejorar realmente la salud metabólica, cardiovascular y la esperanza de vida. Su declaración, realizada en el podcast School of Greatness, generó un fuerte debate entre quienes siguen religiosamente esta recomendación popular.

¿Por qué los 10.000 pasos al día no son tan efectivos?
La científica biomédica argumenta que las caminatas prolongadas de baja intensidad no activan suficientemente los sistemas musculares ni metabólicos. No mejoran de manera eficiente la sensibilidad a la insulina, la salud mitocondrial ni la densidad ósea, factores clave para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento como diabetes tipo 2, osteoporosis o sarcopenia.
Incluso estudios respaldan esta visión: según la Revista Europea de Cardiología Preventiva, los beneficios cardiovasculares comienzan a notarse desde los 7000 pasos diarios, pero llegar a 10.000 no aporta mejoras adicionales significativas en la mayoría de los casos.
Patrick cita además un estudio del cardiólogo Benjamin Levine que demuestra cómo el reposo prolongado en jóvenes sanos hace que la capacidad cardiorrespiratoria caiga más rápido que en 30 años de envejecimiento natural, destacando la importancia de la intensidad.
Un ejemplo práctico que menciona: realizar 10 sentadillas cada 45 minutos durante una jornada laboral de 8 horas regula mejor la glucosa en sangre que caminar 30 minutos continuos.
Mayor estímulo, mayor longevidad
Si bien la caminata es un gran ejercicio para ciertos sectores, no genera el estímulo suficiente para elevar de forma significativa el VO2 máximo, el indicador más potente de longevidad y salud general.
“Las personas que se encuentran en el 2,3 % superior en VO2 máximo tienen un riesgo 80 % menor de muerte por todas las causas”, explicó la experta.
La alternativa que propone la especialista
La experta propone un cambio radical y más eficiente, tal como reemplazar los 10.000 pasos por 10 minutos diarios de ejercicio vigoroso. Entre las opciones más efectivas destacan:
- Entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT): ráfagas cortas de esfuerzo máximo seguidas de recuperación (sprints, burpees, saltos de tijera).
- Entrenamiento de resistencia y fuerza: pesas, sentadillas, flexiones o ejercicios con peso corporal.
- Ejercicios de carga: rutinas que mejoran la densidad ósea y preservan la masa muscular.

Estos entrenamientos, según Patrick, ofrecen resultados superiores en menos tiempo: mejoran la salud mitocondrial, aumentan la sensibilidad a la insulina, reducen grasa visceral y elevan el VO2 máximo de forma mucho más rápida que caminar.
No significa que hay que dejar de caminar
Según Patrick, caminar es “mejor que nada”, especialmente para personas sedentarias, porque mejora la circulación, reduce el estrés y favorece la movilidad.
De esta manera, aclara que sigue siendo una excelente actividad complementaria, sobre todo para adultos mayores o personas con baja condición física. Pero, lo ideal es combinarlo con ejercicios de mayor intensidad y fuerza al menos dos veces por semana, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud.












