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YPF atraviesa una transformación que se puede medir en un dato muy concreto y es que el shale oil de la cuenca neuquina ya representa 86% del crudo que produce la compañía, contra 80% apenas un trimestre atrás.

La producción de petróleo no convencional promedió 224.000 barriles diarios en el tercer trimestre. Ese dato también es positivo ya que el crecimiento fue de 32% interanual.

El cambio no se limita a una mayor producción. También aparece en los resultados, en los costos y en la deuda.

YPF cerró el tercer trimestre con un EBITDA ajustado de u$s 2.503 millones, el segundo registro más alto de su historia, mientras que su apalancamiento cayó a 0,81 veces, el menor nivel en más de una década.

La compañía, además, está acelerando el desarrollo de Vaca Muerta. En septiembre llegó a 243.000 barriles diarios de shale y el 28 de octubre registró un récord diario de 252.000 barriles, por encima de la meta de 250.000 que tenía para diciembre.

El próximo salto dependerá de mantener ese ritmo y de ampliar la capacidad de evacuación para llevar el crudo hacia los mercados de exportación.

YPF ya no es solamente una petrolera que está desarrollando Vaca Muerta

El shale ya es el centro de la producción de YPF. El dato del 86% permite dimensionar el cambio. En apenas un año, el shale oil pasó a explicar prácticamente nueve de cada diez barriles producidos por la compañía.

El crecimiento tampoco parece haber terminado. La empresa mantiene para 2026 una producción promedio de shale de unos 215.000 barriles diarios y espera cerrar el cuarto trimestre cerca de 250.000.

El CEO, Horacio Marín, incluso señaló que diciembre podría alcanzar un promedio de entre 255.000 y 260.000 barriles diarios.

Para sostener ese nivel de actividad, YPF cuenta actualmente con 18 equipos de perforación y espera llevarlos a 22 en febrero.

La compañía todavía no presentó una guía formal de producción para 2027, pero anticipó que podría haber una sorpresa positiva en ese frente.

El crecimiento del shale también está acompañado por una estructura de costos competitiva. El lifting cost total fue de u$s 7,8 por barril, 12% menos que un año atrás, mientras que en el hub shale se ubicó en u$s 4,2 por barril.

Más producción y menos deuda cambian la cuenta financiera de YPF

La compañía terminó septiembre con una deuda neta de u$s 6.596 millones y un leverage de 0,81 veces EBITDA. Es el nivel más bajo en más de una década y está incluso por debajo del objetivo de 1 vez que manejaba la empresa.

En el trimestre, además, generó u$s 901 millones de flujo de caja libre. El resultado operativo también muestra la magnitud del cambio. Los ingresos del trimestre fueron de u$s 6.557 millones, 41% más que un año atrás, mientras que el EBITDA ajustado creció 84%.

En los primeros nueve meses, la compañía acumuló una ganancia neta de u$s 2.810 millones, frente a una pérdida de u$s 150 millones en el mismo período de 2025.

No todo el crecimiento depende del precio internacional. En el tercer trimestre, el precio realizado por YPF cayó 11% frente al trimestre anterior hasta u$s 81,4 por barril, afectado por un menor Brent y por el regreso del descuento habitual del Medanito.

Aun así, la compañía logró sostener el crecimiento gracias al aumento de producción y a la mejora de otros negocios.

Ese punto es importante para entender la transformación: YPF está produciendo más shale aun en un trimestre en el que el precio realizado del petróleo fue menor.

El próximo límite de YPF va más allá de los pozos

El aumento de producción plantea una necesidad adicional: sacar ese petróleo de Vaca Muerta. En ese frente, uno de los proyectos centrales es VMOS, el oleoducto que YPF espera comenzar a llenar en enero de 2027 y utilizar para exportar desde marzo. Al cierre del tercer trimestre estaba aproximadamente 85% terminado.

La infraestructura será importante porque la compañía busca seguir aumentando la producción mientras amplía sus ventas externas.

En paralelo, YPF ratificó un programa de inversiones de entre u$s 5.800 millones y u$s 6.200 millones para 2026.

La empresa también tiene otros proyectos que pueden ampliar la escala del negocio. Entre ellos aparecen tres iniciativas bajo el RIGI en el norte de Vaca Muerta, con una inversión bruta estimada en u$s 44.000 millones.

El objetivo ya no es solamente producir más barriles, sino convertir ese volumen creciente en exportaciones, flujo de caja y capacidad para seguir invirtiendo.

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Qué mira el mercado después del salto de Vaca Muerta

Los números explican por qué IOL mantiene a YPF entre las acciones que sobrepondera dentro de su cartera de equity local.

A un precio cercano a u$s 48, el EV/EBITDA de los últimos 12 meses se ubicaba en torno a 3,1 veces y el FCF yield rondaba 15%.

La propia guía de la compañía contempla un EBITDA de unos u$s 8.000 millones para 2026, con un Brent de u$s 82. IOL considera que YPF podría terminar por encima de esa cifra y trabaja con un EBITDA de entre u$s 8.900 millones y u$s 9.150 millones. En ese escenario, el múltiplo forward caería a entre 2,9 y 3 veces.

La transformación de YPF ya es visible en los números actuales, pero la valuación también incorpora expectativas sobre lo que viene: más producción, menor costo, mayor capacidad de exportación y una estructura financiera más sólida.

Vaca Muerta dejó de ser una apuesta dentro de YPF y es, cada vez más, la base sobre la que la compañía está construyendo su próxima escala de producción, exportaciones y generación de caja.