La reforma laboral incluye la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que debía entrar en vigencia este año y estaba previsto que lo hiciera el primero de junio. Sin embargo, se pospuso por la falta de la reglamentación necesaria y ante la caída de la recaudación. El FMI estimó un alivio fiscal del 0,15% del PBI.
El FAL busca funcionar como un ahorro que genere rentabilidad para eventuales despidos. Desde el Ministerio de Economía esperan que funcione también como un impulso para nutrir el mercado de capitales local.
La Comisión Nacional de Valores había iniciado los primeros encuentros para conocer las necesidades de la industria y plantear los primeros lineamientos sobre cómo deberían constituirse los FAL, sobre todo para darle seguridad a los fondos, ya que se trata de plata que finalmente pagará indemnizaciones.
Desde la CNV aseguran que no pueden avanzar todavía en la reglamentación ya que esperan las reglamentaciones propias de la Secretaría de Trabajo, de ARCA y el Ministerio de Economía.
Desde el Palacio de Hacienda confían en que no entrará en vigencia el primero de junio, sino que se concretará en el segundo semestre del año. Los tiempos de reglamentación no alcanzan para que el mecanismo entre en vigencia en las próximas semanas.
“El presente régimen entrará en vigencia a partir del 1° de junio de 2026, fecha que podrá ser prorrogada por el Poder Ejecutivo nacional, por el plazo máximo de seis (6) meses, junto con el dictado de la reglamentación y normas de instrumentación pertinentes”, dice el texto.
Es por eso que antes de fin de año el régimen debe estar vigente.
Si bien las demoras en la reglamentación son las causas más concretas, la vigencia del FAL iba a presionar sobre unos ingresos a las arcas del Estado bajo estrés. Con la caída de la recaudación hace nueve meses consecutivos, el régimen iba a restringir ingresos que se destinaban directamente a ANSES, por lo que la presión sobre el Tesoro se vería incrementada.
En concreto, del 17% de la masa salarial que se destina a contribuciones patronales, las empresas grandes destinarán el 1% al FAL, mientras que las pymes destinarán el 2,5%. El Estado absorbe el recorte de esos recursos.
Desde PWC estimaron que el costo fiscal del FAL para la mitad de año en la que se esperaba que este en vigencia iba a ser de 0,15% del PBI, mientras que para un año completo, sería de 0,26% del PBI.
La confirmación de que se pospone finalmente coincide con el anuncio del Gobierno de avanzar en una baja de retenciones para el agro y la industria. La baja más esperada era la de la soja, que irá del 24% actual al 15% en diciembre de 2028, con un esquema de bajas escalonadas que comienza en enero del año próximo. Es por esto que el costo fiscal de la baja de retenciones tendrá su principal incidencia en 2027.
Desde el FMI estimaron que por la demora en la implementación del FAL, a la que categoriza entre las “medidas adicionales de contingencia”, es equivalente a mantener ingresos por 0,15% del PBI para defender el ancla fiscal. En este sentido, el organismo detalló que “se consideraría la posibilidad de reforzar los impuestos especiales, acelerar la reducción de los subsidios al transporte y/o retrasar la implementación de la Ley de Modernización Laboral”.
Todos miran al FAL
El fondo se espera que se convierta en uno de los grandes aportantes al mercado de capitales y las inversiones en Argentina. Mientras que la CNV hizo su ronda de encuentro con distintos actores del mercado, hay otros interesados que buscan hacer pie en un fondo que tendrá al menos u$s 2500 millones al año en aportes.
Las principales agencias de bolsa ya crean sus propios fondos para ofrecer a los clientes opciones que den respaldo a los aportes y que además ofrezcan una capitalización atractiva.
“Estos fondos tienen el potencial de convertirse en ese inversor que hoy falta: uno capaz de financiar proyectos de largo plazo, desde infraestructura hasta crédito hipotecarioˮ, explicó Javier Casabal, rr Fixed Income Strategist de Adcap.
Pero no solo el mercado centra sus expectativas en el FAL. También desde la industria esperan que en la reglamentación se incluya entre la cartera de instrumentos en los que se pueden invertir activos vinculados a la economía real. La idea detrás es que parte de los fondos que se integren en estos vehículos puedan volcarse a la economía real. Hasta ahora, no ha habido definiciones al respecto, ya que la CNV espera mayores precisiones del Ministerio de Economía.